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[EEUU] Necesitamos un cambio: un punto de vista anarquista sobre las Elecciones de 2008

category américa del norte / méxico | miscellaneous | opinión / análisis author Saturday December 13, 2008 23:19author by US NEFAC Report this post to the editors

"Animamos a aportar en los sindicatos, a la democracia vecinal, a resistir a la brutalidad policial, a apoyar a los presos políticos, a luchar por la educación de masas, a levantar un movimiento con mordiente." [English] [Français] [Italiano]
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Necesitamos un cambio: un punto de vista anarquista sobre las Elecciones de 2008



Las elecciones han terminado. Barack Obama será el próximo presidente de los Estados Unidos. La noticia de la victoria de Obama produjo celebraciones espontáneas a lo largo de todo el país. La energía fue contagiosa y las conversaciones empezaron a traslucir un optimismo que no se conocía en los Estados Unidos desde hacía muchos años. Se están usando palabras como cambio y esperanza y está ampliamente extendida la opinión de que Obama encabezará una nueva etapa de justicia social, pondrá fin a las guerras y reducirá significativamente el racismo que plaga la sociedad norteamericana. Pero ya que la energía y el espectáculo mediático se están diluyendo, nos gustaría que consideraras la elección presidencial desde otra perspectiva. Pensamos como anarquistas de lucha de clases que las elecciones en una sociedad capitalista no pueden proporcionar verdadera justicia y seguridad a la gente trabajadora. No creemos que dichas elecciones puedan prevenir guerras, o enfrentarse efectivamente con el racismo, el sexismo o la degradación medioambiental.

Nos solidarizamos con los anhelos de cambios profundos de los millones de personas que votaron por Obama. Sin embargo, también reconocemos que el sistema capitalista se encuentra en una crisis seria que está afectando a toda la clase trabajadora y a la gente oprimida, cosa que ni el político mejor intencionado puede ser capaz de resolver. La intención de este escrito es proporcionar una perspectiva de la crisis y delinear soluciones.

La presidencia de George W. Bush ha sido bajo casi todos los puntos de vista un completo desastre. Mentiras, guerras, una crisis financiera, una recesión profunda y la construcción de un estado policial es sólo parte del legado de Bush. Algunas de estas cuestiones eran ya evidentes hace dos años, cuando se abrió el período electoral y liberales y reformistas comenzaron su campaña contra ellas. Sin embargo, no dijeron en sus ataques por qué existían estos problemas.

Consideramos que la desigualdad económica, la guerra, el racismo, el sexismo y la destrucción ambiental son inherentes a cualquier sociedad capitalista. Pensemos por un momento en la gran riqueza que crea nuestra sociedad, desde las cosechas hasta las más avanzadas medicinas. Sin embargo, el acceso a la riqueza está injustamente repartido, determinado por un supuesto libre mercado. Los políticos y los medios de comunicación propiedad de grandes empresas dan por hecho que este supuesto libre mercado es parte natural de la vida. Los mercados, sin embargo, los crea la gente; pueden de hecho ser modificados o deshechos por la gente. Como anarquistas, pensamos que la producción y la distribución de la riqueza social deben ser decididas democráticamente, por la gente, y no por mecanismos de mercado que en la práctica son controlados por unos pocos.

Democracia:



Los anarquistas estamos absolutamente a favor de la democracia. El concepto de que la gente debe juntarse y tomar decisiones es el núcleo central de nuestra ideología. Sin embargo, no vemos que el sistema de democracia norteamericano sea representativo de estos ideales. Los republicanos y los demócratas son dos facciones rivales que se disputan nuestro consentimiento a ser dominados. Ambos, retóricamente, promueven el interés común, el de la gente de a pie, pero esto es sólo una ilusión. Los políticos existen en este país para proporcionar una plataforma estable para el dominio y la explotación de la mayoría de la población trabajadora de América por parte de una minoría de capitalistas; es decir, los dueños de la propiedad donde nosotros producimos la riqueza. Nosotros construimos, mantenemos, limpiamos y trabajamos en las factorías y oficinas, nosotros transportamos los bienes y nosotros los vendemos, pero los capitalistas son sus dueños y se quedan con los beneficios. Los intereses de estos dos grupos no son los mismos. La clase patronal quiere que los trabajadores aportemos todo lo más que podamos. Quiere pagarnos lo menos posible y que compremos todo lo que tienen tan caro como sea posible. Romper con estas condiciones ha producido levantamientos. ¿No lo crees? Echa un vistazo a nuestra historia. La abolición de la esclavitud, la jornada de ocho horas, el derecho a formar sindicatos, el pago de las horas extra, leyes contra el trabajo infantil, el fin de la segregación legal, el derecho de las mujeres a votar y a elegir, el derecho de los gays y de los transexuales a ser ellos mismos, no fueron conseguidos en las urnas, sino por la organización, la huelga, el boicot y la toma de las calles por parte de la gente. Los liberales en las oficinas gubernamentales aprobaron las leyes en respuesta a los movimientos y para evitar que se convirtieran en un levantamiento revolucionario.

Implicaciones de la Elección

Sin ninguna duda estas elecciones han sido históricas. Creemos que por dos razones. La primera, es que un hombre negro ha sido elegido para el principal cargo en los Estados Unidos, un país creado sobre la base del secuestro masivo de africanos y el robo de tierras a los indígenas que vivían en ellas. La segunda, que la campaña de Obama ha estado marcada por la mayor movilización de masas en años.

Los Estados Unidos son una nación profundamente atravesada por el racismo y, excepto lo que algunos ingenuos puedan creer, está claro para cualquier trabajador que el racismo está lejos de haber llegado a su fin. La opresión racial es una cuestión complicada y no queremos simplificarla. Sin embargo, un debate sobre por qué el racismo y la supremacía blanca han sido temas intratables en la sociedad norteamericana nos llevaría a considerar cómo la cuestión racial ha sido continuamente usada por la clase dominante en su retórica y en sus políticas para mantener a la clase trabajadora dividida sobre bases raciales, previniendo así que la clase tomara conciencia de su enorme potencial como fuerza capaz de auto-organizarse y de acabar con su opresión. La elección de un hombre negro como presidente de los Estados Unidos representa un giro real en las actitudes de los norteamericanos, y nosotros aplaudimos esto. Sin embargo, el racismo no tiene que ver sólo con actitudes. Es consustancial al sistema de explotación de la gente trabajadora. Este racismo económico constituye una palanca en manos de la clase dominante y con la creciente magnitud del colapso económico al que nos estamos dirigiendo, la clase dominante buscará agresivamente las oportunidades para defender sus privilegios. El camino para los trabajadores es organizarse por sus propios intereses y ser el garante de las aspiraciones de quienes están oprimidos por el racismo. Vemos como ejemplos los movimientos por la justicia social, las asociaciones de vecinos y la organización popular contra los abusos policiales. Estos movimientos de base contrastan fuertemente con lo que serán las políticas que la administración Obama pretenderá implementar desde arriba en relación a los problemas sociales. Dichos esfuerzos podrán aliviar algunos síntomas pero dejarán intactas las raíces de los problemas.

El otro elemento significativo de las elecciones ha sido la movilización de base sin precedentes que ha apoyado la campaña de Obama. Bajo las banderas del cambio y de la justicia social miles y miles de personas han aportado su tiempo, su dinero y su esfuerzo a llevar adelante la campaña. Vemos esta tendencia con gran emoción. Imaginemos lo que podría conseguirse si se enfocara en la organización social desde la base, desde nuestras comunidades, en la acción directa por sus necesidades, en vez de en llamamientos para el voto.

Llamamos a que esta energía y creatividad se vuelquen en movimientos independientes de los políticos. Animamos a aportar en los sindicatos, a la democracia vecinal, a resistir a la brutalidad policial, a apoyar a los presos políticos, a luchar por la educación de masas, a levantar un movimiento con mordiente. Por encima de todo, debemos luchar por lo que necesitamos, no por lo que el sistema esté dispuesto a concedernos.

Además, debemos estar atentos a las expresiones de odio racial y a movimientos fascistas organizados en los próximos meses y años. Lo cierto es que muchos norteamericanos blancos todavía son abiertamente racistas, y hay grupos que explotarán esto, y la rabia real por las cuestiones sociales, para crear movimientos violentos. La noticia de la quema de una iglesia negra en Springfield, Massachussets, sólo unas horas después de la elección, no es sorprendente, y debemos parar esta clase de movimientos por todos los medios a nuestro alcance.

NEFAC de Estados Unidos
Noviembre de 2008

Traducción: M. García

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