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El movimiento de liberación kurdo: de la Guerra Santa al Confederalismo Democrático

category mashriq / arabia / iraq | imperialismo / guerra | opinión / análisis author Thursday January 01, 2015 01:07author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Publicado originalmente en la edición n°26 del periódico anarquista chileno Solidaridad.
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El movimiento de liberación kurdo: de la Guerra Santa al Confederalismo Democrático

Algo viene sucediendo en el Kurdistán desde hace años. Por un espacio de tres décadas, el pueblo kurdo ha venido luchando por su liberación y por remodelar radicalmente la sociedad en el Medio Oriente. En este camino, sus organizaciones insurgentes han mutado desde la liberación nacional de cuño marxista ortodoxo, a posiciones que incorporan otras visiones que incluyen el ecologismo social, el feminismo y hasta posiciones libertarias que enfatizan la democracia directa, la autonomía y la igualdad. En momentos en que el territorio kurdo se convierte en un hervidero debido a las múltiples presiones que sobre él se ciernen, desde los EE.UU. hasta los islamistas radicales, es importante examinar al movimiento que hoy desarrolla una de las experiencias libertarias más interesantes en el mundo, y que ha logrado cambiar la cara de la política y de la situación de las mujeres en una sociedad tradicionalmente conservadora y patriarcal.

¿QUIÉNES SON LOS KURDOS?

El pueblo kurdo pese a carecer de un Estado y no tener reconocimiento siquiera como nación en muchos de los países que habitan, existen y tienen una fuerte identidad que se ha reproducido en un territorio definido de manera bastante precisa: por el norte viven hasta el lago Van y Anatolia Central en Turquía, el Noroeste de Siria, las regiones de Kirkuk y Mosul en el norte de Irak, así como el occidente de Irán. Hasta ahí llegan los puntos comunes: los kurdos carecen de unidad étnica e incluso lingüística, de mitos comunes de origen o de una identidad religiosa particular, aunque la inmensa mayoría de ellos sean sunitas pertenecientes a una escuela religiosa particular (Shaf’i). Aunque sus raíces pueden ser trazadas incluso antes de Cristo, es recién en el siglo XVII que emerge un pueblo claramente definido con este nombre, dentro del sistema imperial turco-otomano. Desde mediados del siglo XIX el imperio otomano controló a estas poblaciones mediante caciques locales o aghas, en una especie de feudalismo tribal y patriarcal que se ha convertido en una enorme camisa de fuerza para la liberación de este pueblo.

El poeta kurdo Cegerxwîn describió mejor que nadie a este pueblo, tan difícil de definir, en un poema de 1973, “¿Quiénes somos?/ Campesinos y obreros/ provincianos y pastores/ todos proletarios/ el pueblo del Kurdistán/ es rebelión y volcán/ juntos son dinamita/ fuego y chispas”. La identidad kurda es indisociable de su historia de resistencia y lucha. Un punto central de esta lucha ha sido el surgimiento del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (Partiya Karkerên Kurdistan, PKK), que como bien lo decía un simpatizante de este movimiento, al iniciar su lucha armada se había encontrado con un puñado de tribus a las que terminó por convertir en una nación. Quizás haya un poco de exageración en esta afirmación, pero es reveladora de la centralidad del proceso de resistencia kurda y su lucha por la autodeterminación en la definición de una identidad colectiva, como lo reconoce incluso el mismo Abdullah Öcalan, principal dirigente del PKK, preso en la mazmorra turca de Imrali desde 1999 gracias a un operativo de la CIA y el MOSSAD, quien es llamado afectivamente Apo (tío) por los kurdos.

UNA HISTORIA DE RESISTENCIA

La primera de las rebeliones kurdas fue liderada por Shaykh Ubayd Allah en 1880, quien llamó a una jihad, o Guerra Santa, para establecer un principado independiente desde una concepción sectaria musulmana y no desde el nacionalismo. Es sólo en los albores del siglo XX que tanto entre los turcos como entre los kurdos surge una concepción nacional moderna, y los primeros grupos nacionalistas kurdos saludaron entusiastamente el movimiento de jóvenes nacionalistas turcos de 1908; de hecho, pocos pensaron en su independencia sino hasta 1919. Entonces, al terminar la Primera Guerra Mundial, tropas británicas y francesas ocupan y dividen al imperio otomano. La resistencia turca a la invasión liderada por Mustafa Kemal (llamado el padre de los turcos, o Atatürk), termina por crear al Estado turco moderno, mientras que las fronteras de los actuales países de la región se consolidan hacia 1923 en una acalorada discusión que tuvo más de geopolítica que otra cosa. Los kurdos se quedaron por fuera de la división post-colonial.

El nacimiento de la república turca de las cenizas del califato y del imperio, es el momento del nacimiento también de la tensión con los kurdos, quienes habían originalmente apoyado a Kemal: la nueva república busca uniformar a la población turca bajo el lema “una nación, una bandera, una lengua”. Con el énfasis en la secularización forzada, la europeización cultural compulsiva, la persecución de las lenguas no turcas, la centralización burocrática y la modernización económica, los kurdos se vuelven un ente extraño para ser asimilado o extirpado, pero nada más. Las rebeliones kurdas contra la república turca, que se suceden en 1925, 1929 y 1937, son hechas desde un vago sentimiento nacional, con un énfasis fuerte en lo religioso, se carecían de los elementos ideológicos (así como de las bases materiales para ellos) que pudieran unificar a las diferentes tribus y familias extendidas detrás de estas rebeliones que fueron todas salvajemente reprimidas, con decenas de miles de muertos.

Es en la década de los '40 en que surge el nacionalismo kurdo propiamente dicho, en el este del Kurdistán, en la región hoy controlada por Irán, con el nacimiento del Partido Democrático del Kurdistán (Partîya Demokrata Kurdistan, PDK) y con la formación de la República de Mahabad, en 1946, con alguna simpatía soviética, la cual fue ahogada en sangre. En Turquía, emigrantes se dirigen a Ankara y Estambul, iniciándose el éxodo masivo causado por la mecanización del campo y la concentración de tierras en la década de los '40: así se comienza a articular la defensa de los derechos kurdos, siendo más de 300 de ellos masacrados durante protestas en Mayo de 1961. Pero esa oleada de nacionalismo kurdo temprano, no estaba dispuesta a “examinar las tensiones inherentes entre el nacionalismo étnico, la tradición social y el desarrollo social” [1]. El movimiento de liberación kurdo actual, nacido precisamente del examen de esas contradicciones, considera a las organizaciones surgidas en este momento como “burguesas” en el mejor de los casos, “tribales” en el peor de ellos.

SURGE EL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN

Es en la década de los '70, bajo el influjo de la izquierda turca y de militantes turcos como el maoísta Ibrahim Kaypakkaya, que darían importancia a la cuestión de la liberación nacional y de los derechos kurdos, surge una generación de militantes kurdos que comienza a cuestionar al nacionalismo kurdo. Las raíces del movimiento de liberación kurdo están firmemente clavadas en la izquierda turca, donde muchos comenzaron su militancia, incluido el mismísimo Öcalan, un estudiante kurdo en Ankara, discriminado, que ni siquiera podía hablar la lengua kurda en un principio. Ellos critican ácidamente las estructuras tradicionales y patriarcales de la sociedad kurda: los aghas vendían votos kurdos a los partidos tradicionales y enfrentaron a los campesinos kurdos con los turcos durante los intentos de realizar una reforma agraria en los '40.

Así es como nace, en 1974, el primer partido de la izquierda kurda, el Partido Socialista Kurdo (Kurdistan Sosyalist Partisi). Casi todas estas agrupaciones iniciales, ante el blindaje institucional del Estado turco, atrapado en el autoritarismo modernizante burocrático y militarista, apoyan la resistencia armada pero se encierran en encarnizados enfrentamientos intestinos. Nacionalistas turcos de ultra-derecha asesinan a más de 100 kurdos en la masacre de Mara en 1978, después de lo cual el régimen impone la Ley Marcial consolidando las estructuras represivas. Es ese el mismo año en que nace el PKK, quienes, para enfatizar su carácter clasista y no meramente nacionalista, realizan su primera acción en contra de un terrateniente kurdo. En palabras de Öcalan, “entre 1950 y 1980 lo kurdos tuvieron que demostrar su existencia (…) El PKK nació para trascender esa discusión y comenzar el proceso de liberación” [2]. Proceso de liberación que tendría amplias repercusiones para toda la región, como lo reconoce Kemal Pir, un turco, fundador del PKK quien afirmó que “la Revolución en Turquía llegará vía Kurdistán” [3].

En 1980, los militares turcos realizan un Golpe de Estado que duraría hasta 1983, reprimiendo por igual a la izquierda revolucionaria turca y kurda. El PKK se dedicó durante ese período al trabajo con los sectores campesinos y rurales, a fortalecer su resistencia en las organizaciones de masas, a la educación política y al entrenamiento militar. Así, sin ninguna esperanza en las instituciones turcas, comienzan su campaña militar frontal en contra del Estado en 1984, poniendo a la cuestión kurda, ignorada sistemáticamente por el Estado turco para quienes toda Turquía es una nación homogénea, en el centro de la agenda política: “La lucha del PKK, independiente si uno piensa que es buena o mala, ha puesto el problema kurdo en la agenda de Turquía y de cara al mundo. Ha ayudado a los kurdos a definirse como kurdos. Les ha dado un sentido de honor” [4].

UNA NACIÓN SIN ESTADO: ¿FATALIDAD O ESTRATEGIA?

El PKK comienza como uno más entre muchos partidos marxistas-leninistas en el Medio Oriente. Sus objetivos eran idénticos: liberación nacional, Estado independiente y formación de una Unión de Repúblicas Socialistas del Medio Oriente. La campaña guerrillera de los '80 y comienzos de los '90 fue durísima: decenas de miles de kurdos perdieron la vida, pero al avanzar ésta, se fortalecían las posiciones de movimiento y crecían las simpatías populares por él. Gracias a que el movimiento nunca se alineó ni con la URSS, ni con China, ni con Albania, la crisis de estos regímenes no impactó severamente al movimiento, si bien el término de la Guerra Fría significó un momento de re-evaluación política, en el cual comienzan a re-considerarse temas como la democracia directa, una nueva concepción del feminismo y de la ecología social. Dentro del movimiento se comienza un proceso de autocrítica, específicamente, de las desviaciones militaristas y autoritarias que llevaron a amargos errores durante la lucha guerrillera. La captura de Öcalan en 1999 y los estudios que comienza en la cárcel aceleran este proceso.

Hacia 1996 comienza a cuestionarse el establecimiento de un Estado independiente y comienzan a mirarse alternativas como revalorizar los procesos de autonomía, sin lugar a dudas, por la influencia que pensadores libertarios como Murray Bookchin o la misma experiencia de los zapatistas. El comandante del PKK, Cemil Bayik, explica que esta renovación ideológica “no significa que hemos abandonado el socialismo como nuestro objetivo (…) el cuestionamiento radical del Estado como un instrumento de poder fue de la mano con el cuestionamiento de las posiciones del PKK. El Estado, por su misma naturaleza, se encuentra en conflicto con la sociedad y con la democracia (…) Al fin, llegamos a una comprensión del socialismo que ya no se sustenta en posiciones y argumentos estatalistas, es decir, estamos convencidos que el socialismo no puede desarrollarse en el marco del Estado” [5].

El teórico de izquierda kurdo Sinan Çiftyürek me planteó en una entrevista realizada en 2009, que “muchos países en el Tercer Mundo levantaron cercas, pusieron sus banderas nacionales, adquirieron independencia formal, pero el imperialismo entró de nuevo por la puerta trasera. Hay más de 200 Estados Nacionales en el mundo, pero muy pocos de ellos pueden actuar de manera independiente del imperialismo. Una perspectiva realmente anti-capitalista es necesaria y comienza a gestarse en las profundidades de estas sociedades. Creemos hoy en día que las condiciones están mucho más maduras para soluciones más allá de los marcos estrechos y tradicionales de los Estados Nacionales, me atrevería a decir, las condiciones son mucho más maduras para pensar en la sociedad más allá del Estado” [6].

EL CONFEDERALISMO DEMOCRÁTICO

El proyecto político del movimiento de liberación kurdo ha sido denominado Confederalismo Democrático, y consiste en la búsqueda de una democratización radical de la sociedad bajo el principio universal de la autodeterminación de las comunidades. Entienden este proyecto no como un proyecto únicamente para los kurdos sino como una re-estructuración general del Medio Oriente en una gran confederación gobernada mediante la democracia directa, para deshacerse de los pesados legados de la partición colonial. Han comenzado desde el 2005 el proceso de crear una red confederada de comunidades kurdas en los cuatro Estados en que tienen presencia, llamada la Koma Civakên Kurdistan, o Unión de Comunidades del Kurdistán, KCK.

Este viraje ideológico no se da con grandes quiebres, como podría esperarse; de hecho, desde entonces el movimiento ha crecido y se ha fortalecido. Bayik opina que esto ha sido posible debido a la “idea inicial del PKK de que la liberación del Kurdistán sería el punto de partida para la formación de una unión socialista del Medio Oriente. Lo que ha cambiado es la visión de Öcalan respecto al poder del Estado como una herramienta para alcanzar tal objetivo”. Este cambio se ha basado “en ideas nuevas, desarrolladas por el ecologista social libertario Murray Bookchin, la teoría política del feminismo, seguidores de izquierda de Foucault, y marxistas críticos, pero principalmente mediante el paso de su experiencia de vida como líder revolucionario por el cedazo y la evaluación crítica” [7].

LA REVOLUCIÓN EN ROJAVA

El actual contexto explosivo en el Medio Oriente, inaugurado por la crisis de los regímenes autoritarios, la presencia desestabilizadora del imperialismo, el crecimiento del islamismo político, y la irrupción de incipientes movimientos de masas por fuera de los mecanismos tradicionales para canalizar el descontento, ha sido el escenario que ha visto desarrollarse de manera práctica al confederalismo democrático como una apuesta revolucionaria más allá de las áreas tradicionales de influencia del PKK. EE.UU. se ha dedicado a armar a las fuerzas reaccionarias de los caciques kurdos de Irak (los Talabani, los Barzani) que garantizan la salida del petróleo pero cuyos combatientes –peshmergas- huyen del combate con ISIS y han estado más prestos a volver sus armas en contra de la resistencia kurda de izquierda; también armaron a los fundamentalistas sirios en su lucha contra Assad hasta que estos conformaron ISIS y se volvieron en su contra. Mientras tanto, los EE.UU. han perseguido implacablemente al PKK y a las guerrillas hermanas del PJAK, en territorio controlado por Irán, organizaciones a las cuales consideran “terroristas”.

El YPG, brazo militar del KCK (la organización política en la región se llama Partido de la Unión Demócrata, Partiya Yekîtiya Demokrat-PYD) en los territorios ubicados en Siria, llamados por los kurdos Rojava, o “el Este”, el cual está compuesto por tres provincias no conectadas entre sí, Kobanê, Cizîrê y Efrîn, en medio de la guerra civil Siria ha comenzado su lucha por controlar Rojava y transformarla acorde a los principios del KCK, confederación a la cual pertenecen. En Julio del 2012 han ganado una autonomía de facto, declarando su constitución en región autónoma, en vez de independencia, acorde con las enseñanzas del confederalismo democrático; de la misma manera, a diferencia del nacionalismo-étnico de otras regiones, los kurdos han articulado un proyecto integrador para las diversas etnias que habitan la región mayoritariamente kurda: árabes, turcomanos, siríacos, etc. [8] Ellos entienden la autonomía de Rojava, según su propia constitución, como la base a una futura Siria descentralizada, auto-gobernada y federada. El sistema se rige mediante consejos en los cuales tienen representación tanto las mujeres (por lo menos un 40% obligatorio [9]) como otros grupos étnicos, y como medidas de implementación de poder popular, se han creado cooperativas de trabajadores y campesinos, así como comunas las cuales tiene el poder de decisión a nivel local. Si bien se reconoce el Estado sirio y la propiedad privada, una serie de transformaciones en un sentido libertario han comenzado a ocurrir, que desde una perspectiva anarquista podríamos llamar, sin equívocos, como progresistas.

Esta organización armada, que tiene su sección de mujeres en armas (YPJ), no ha sido considerada una organización “terrorista” aún, pero es vista con suspicacias por el país del norte por sus “malas juntas” (PKK y PJAK). Mientras tanto, se siguen enviando armas a los peshmergas, que las usan para atacar a las organizaciones del KCK, Turquía bloquea la llegada de combatientes y armamentos a Rojava, su ejército bombardea con artillería las posiciones de los guerrilleros y EE.UU. utiliza sus bombardeos contra la infraestructura básica de la población. Claramente, la experiencia de Rojava es un mal ejemplo para las potencias y Estados de la región. Pero para los pueblos del mundo, la experiencia del pueblo kurdo, que ha atraído tras de sí a todos los pueblos de estos territorios, es una luz de esperanza en medio de tiempos de incertidumbre y crisis.

José Antonio Gutiérrez D.
6 de Noviembre, 2014




[1] McDowall, David, A Modern History of the Kurds, Ed. I.B. Tauris & Co. Ltd., 1996, p.406.
[2] Öcalan, Abdullah, Prison Writings III, The Road Map to Negotiations, International Initiative Ed., 2012, p.57.
[3] Gutiérrez, José Antonio, ‘La Cuestión kurda y la estrategia imperialista en Medio Oriente’, CEPA 1 (10): 56-59, 2010.
[4] Marcus, Aliza, Blood and Belief, the PKK and the Kurdish Fight for Indepedence, Ed. New York University Press, 2007, p.305.
[5] Öcalan, Abdullah, Prison Writings: The PKK and the Kurdish Question in the 21st Century, Ed. Transmedia Publishing, 2011, p.xvi.
[6] Gutiérrez, José Antonio, ‘La cuestión kurda y la estrategia imperialista en Medio Oriente’, 10 Julio 2010, www.anarkismo.net. Esta es la versión completa del artículo que fue publicado parcialmente en CEPA en 2010.
[7] Ibid, p.xv.
[8] Flader, Ulrike, ‘A “Revolution” under Attack – the Alternative in midst the War in Syria’, 30 Septiembre 2014, http://www.movements.manchester.ac.uk/.
[9] En el PKK, por ejemplo, todos los cargos son colegiados entre un hombre y una mujer.

Related Link: http://www.periodico-solidaridad.cl/2014/12/05/el-movimiento-de-liberacion-kurdo-guerra-santa-al-confederalismo-democratico/
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