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Nuestra concepción del feminismo desde la perspectiva del anarquismo organizado

category brazil/guyana/suriname/fguiana | género | opinión / análisis author Wednesday April 15, 2020 05:42author by Coordenação Anarquista Brasileira - CAB Report this post to the editors


Las mujeres que formamos parte de las organizaciones de la Coordinadora Anarquista Brasileña nos entendemos como parte de una larga tradición de mujeres anarquistas que han denunciado y luchado radicalmente contra las opresiones de género; por lo tanto, también la explotación del trabajo adquiere una especificidad para nosotras. Formamos parte de la tradición de las muchas, muchas mujeres anarquistas que, aunque borradas por la historia de los de arriba, han chocado de frente con la violencia que sufrimos por ser mujeres; mujeres que han guiado nuevas formas de amar y han problematizado el modelo de familia burguesa que es la base del sistema; mujeres que reaccionaron a la violencia machista, a menudo procedentes de sus propios camaradas; mujeres autodidactas, que promovieron la alfabetización y pensaron en una educación liberadora, que actuaron en la prensa creando y escribiendo en periódicos libertarios; ¡mujeres que se levantaron en armas! Estas mujeres intrépidas e insumisas lucharon contra un sistema opresivo por una vida digna y libre y sembraron semillas de liberación en todo el mundo. Hay muchas luchadoras anónimas borradas en la historia de los hombres. Hay muchas que se han ido antes que nosotras, muchas que no lo están. Llevamos en nosotras su legado.
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Esta historia no empezó con nosotras, ni termina mañana. Hay mucha violencia y hay mucho que hacer.

En el espíritu de Mujeres Libres, publicamos las reflecciones accumuldas y acuerdos que hemos construido a nivel nacional hasta ahora, así como la síntesis de la perspectiva del feminismo que hemos construido en nuestras organizaciones y en los espacios de lucha en los que estamos insertas.

Como anarquistas, creemos que la lucha antipatriarcal y el feminismo, así como la lucha antiracista y anticolonial, son estrategias fundamentales para destruir este sistema. Entendemos que las relaciones de poder están estructuradas de manera específica, y es necesario entenderlas si queremos destruir el sistema de opresión en su conjunto. Creemos en la construcción de una militancia que tenga una participación activa en las organizaciones populares; que desarrolle la acción a través de la acción directa y la democracia directa. En este sentido, defendemos un feminismo clasista y de base. Nuestro feminismo es una lucha social y colectiva. No creemos en una especialización de la lucha feminista, sino que el feminismo debe pasar por todas nuestras organizaciones; que las formulaciones y metodologías feministas pueden apuntar no a la libertad individual, sino a la conquista de la libertad de cada territorio y de cada cuerpo oprimido.

Esta es nuestra concepción.

¿Cuáles son nuestras directrices?

Históricamente, el anarquismo ha luchado contra las diversas opresiones sufridas por lxs de abajo; por lo tanto, ha entendido que lxs oprimidxs estaban más allá de una categoría de clase restringida. Al adoptar una visión amplia de la clase, el anarquismo señaló la idea de que las opresiones a las que estamos sometidxs están estructuradas de las más diversas maneras. Así, el feminismo que nosotrxs lxs anarquistas reclamamos no podría tener como su centralidad sólo la idea de clase, por ejemplo. Tal corte nos llevaría a un análisis superficial, en el que el género y la raza no tendrían relevancia, y por lo tanto no estaríamos cerca de la realidad social que experimentamos. Al final, tal recorte tampoco estaría de acuerdo con nuestra concepción del anarquismo.

Es debido a los análisis restringidos sólo a los recortes de clase que hay, por ejemplo, espacios en el movimiento negro donde la cuestión del género está en segundo plano y las mujeres negras son silenciadas. O, por otro lado, al no acercarnos a la clase, corremos el riesgo de elaborar un análisis separado de la realidad material de la cuestión negra periférica, por ejemplo. De la misma manera, también hay espacios de mujeres donde no se discute ni la clase ni la raza, y las mujeres trabajadoras y negras no pueden reunirse, y mucho menos identificarse con los discursos y discusiones que allí se hacen. O bien, hay ciertos espacios donde se aplica una centralidad sólo en el recorte de clase, las cuestiones de raza y género están en el fondo, y las mujeres blancas y no blancas no se sienten cómodas o identificadas en absoluto.

Entendemos que la opresión de género está correlacionada con el tema de la raza y la clase, y esto es algo que cambia de acuerdo a los contextos sociales y materiales en los que los sujetos están insertos. En este sentido, la idea de "interseccionalidad" nos sirve como instrumento de análisis de la dominación, ayudándonos a comprender ciertas cuestiones. En este sentido, entendemos que las opresiones son transversales (se cruzan y son atravesadas por otras opresiones), estando presentes en todos los ámbitos de nuestra vida y en la sociedad. Sin embargo, no podemos partir de eso y confundir este carácter transversal con la lectura de que las opresiones serían como algo totalmente homogéneo o que serían simplemente una suma de varios tipos de opresiones. Además, debemos ver la realidad social como un constructor de la opresión y no como una consecuencia. Al mismo tiempo, no podemos pensar sólo en cuestiones de teoría o ideología sin mirar y comprender cómo suceden las cosas en la práctica (y materialmente), para no perder de vista el hecho de que nuestro feminismo está lejos de la liberación individual o el comportamiento, sino que es una lucha social y colectiva.

Por lo tanto, para nosotrxs en la CAB, nuestro feminismo sólo puede ser el "feminismo de lxs de abajo", que considera las condiciones de género, raza, clase y diversidad sexual, entendiendo que estos elementos y sus relaciones de poder van juntos para estructurar las relaciones de dominación que pasan por nosotrxs.

En resumen, creemos que nuestro feminismo como anarquistas específistas debe ser un feminismo clasista, antiracista, anticapitalista, no exclusivo (y trans-inclusivo) con una perspectiva revolucionaria y de ruptura con el Estado.

Crítica al feminismo liberal eurocéntrico

Como mujeres que creemos en la lucha junto a lxs de abajo, las anarquistas tenemos desacuerdos y críticas al feminismo liberal eurocéntrico. En el curso de su desarrollo, el feminismo liberal ha guiado las libertades individuales, manifestando y defendiendo una visión de que "todos somos iguales". En esta trayectoria, se intentó equiparar a las mujeres con los hombres blancos y burgueses, reclamando para ellas los mismos derechos que él. Al igual que las concepciones del liberalismo, este feminismo termina haciendo recortes que se limitan al nivel del individualismo.

Así, nuestra crítica al feminismo liberal se refiere a su defensa de la liberación individual solamente, sin reflexión de clase. Así, reproduce la lógica capitalista cuando piensa en la emancipación de la mujer sólo como reconocimiento y movilidad social, por ejemplo, dentro de una sociedad que sigue siendo desigual. En esta concepción, las mujeres tendrían derecho a estar en los mismos puestos de trabajo que los hombres, pero cuando están allí, la lógica de la desigualdad sigue reproduciéndose. Este feminismo liberal se ha apropiado de conceptos y directrices que son históricos de la lucha popular y de las mujeres. Se apropia de manera distorsionada de muchos conceptos para que se amolden a los preceptos liberales y neoliberales. Esta apropiación sirve al capitalismo de muchas maneras. Un ejemplo es el uso de la idea misma de igualdad por parte del mercado, con su propaganda de masas, que contribuye a la naturalización de una supuesta "igualdad" que ya existe, naturalizando también las lógicas del capitalismo y del Estado, que permanecen intactas. Así, el mercado alimenta la falsa ilusión de igualdad, predicando como "empoderamiento" que las mujeres pueden "tener éxito en las grandes empresas", en las posiciones del Estado, etc., alcanzando altos cargos o liderazgo, en una lógica meritocrática. Sin embargo, cuando están en estos puestos, siguen trabajando para y dentro del sistema, sin cuestionar por qué otras mujeres no han "triunfado", sin atribuir esta desigualdad al sistema capitalista.

Este proceso de distorsión también se produjo con el concepto de "Empoderamiento", cuyos contornos fueron dados por la labor de la pedagogía crítica freireana. Es importante recordar que este concepto nació enraizado en los movimientos populares, siendo apropiado de manera distorsionada por el feminismo liberal. Por eso, cuando hablamos de Empoderamiento, debemos llevarlo a su raíz colectiva. Sólo el empoderamiento colectivo marcará la diferencia en la lucha de las mujeres.

Para el feminismo liberal, una "igualdad" simulada dentro del propio sistema capitalista es suficiente. Para nosotras es necesario derrocar el capitalismo y el Estado. Y esto es una condición para la construcción de la verdadera libertad e igualdad para las mujeres. En este sentido, también observamos que debemos ir más allá del carácter eurocéntrico de este feminismo. Para ello, tomamos como referencia la lectura de lo que las mujeres kurdas están construyendo y su crítica al carácter eurocéntrico que ha influido en la construcción del feminismo en el mundo. Es necesario que construyamos un feminismo con los pies en el suelo de nuestra propia realidad latinoamericana. Y esto pasa por la comprensión de nuestra propia historia y nuestra propia construcción como mujeres latinas, haciendo uso de nuestras experiencias y nuestras acumulaciones, deconstruyendo y construyendo conceptos que parten de nuestra realidad concreta.

Para un feminismo trans

Para nosotras, mujeres anarquistas específicas, es extremadamente importante avanzar en la concepción del feminismo que queremos construir a nivel nacional. Por lo tanto, es necesario dejar claro que nuestro feminismo incluye a las personas trans (hombres y mujeres). Por eso, no nos identificamos con el "feminismo radical" (o con un feminismo trans-exclusivo) porque, como anarquistas, defendemos el fin de todas las dominaciones en la sociedad. Para nosotras no tiene sentido pensar en un feminismo que excluya a lxs oprimidxs, a lxs que están siendo abusadxs y masacradxs por la transfobia impregnada en nuestra sociedad cada día. Necesitamos preservar y defender la dignidad, el respeto y el derecho de todas las personas, absolutamente todxs lxs seres humanos. Por supuesto, no podemos dejar de relacionar la heteronormatividad con el machismo. Este es un factor que termina reverberando en la discusión sobre la construcción de la familia y el trabajo. Por lo tanto, es importante considerar el tema de la masculinidad como una discusión de género también, ya que todxs estamxs afectadxs por ella y la forma en que la gente la ve.

Rechazo de un feminismo exclusivo de las mujeres

También creemos que los espacios exclusivos son importantes para fortalecer a las personas de un determinado grupo social y que debemos comprender y respetar sus necesidades. Por lo tanto, no vemos ningún problema en tener espacios exclusivos (incluyendo, entendemos su fuerza, importancia y necesidad) cuando las demandas surgen en los espacios que construimos, pero entendemos que el movimiento no debe ocurrir sólo de esta manera. Por lo tanto, creemos que también necesitamos tener espacios mixtos, porque el tema del género es algo que atraviesa la realidad de los hombres y las mujeres, y no sólo de las mujeres. Los hombres también sienten diversas presiones de la sociedad para realizar sus masculinidades de la manera que el sentido común ya ha determinado para ellos hace cientos de años. Por ello, entendemos la importancia de contar también con espacios propios de formación, discusión y debate para poder pensar nuevas formas de actuación en el ámbito político y social; revisando las actitudes y vicios que el machismo estructural de la sociedad les hace reproducir diariamente, ya sea en su vida personal, profesional o política. También tenemos que entender que la inclusión de los hombres cis es diferente de la inclusión de las personas trans. Entendemos entonces que una mujer trans, por ejemplo, debe insertarse en un espacio exclusivo de mujeres y que un hombre trans debe insertarse en un espacio de hombres y ambos deben ser aceptados en dichos espacios.

Defender la ampliación de los derechos sociales a través de la lucha popular y la acción directa

Evaluando que la lucha de las mujeres a menudo necesita pasar por la conquista de programas muy básicos que seguirían siendo responsabilidad del Estado, reflexionamos que no debemos abandonar estos programas, ya que no podemos esperar la revolución para conquistar los derechos básicos. En otras palabras, no podemos trabajar sólo con el programa máximo. La revolución social se construirá en los procesos cotidianos de lucha y poder popular, y también en los avances y conquistas de más políticas y derechos, así como su mantenimiento.

Las mujeres son las primeras en ser desatendidas, son las primeras en ser despedidas en una crisis, son las que más sufren por el aumento del valor de los alimentos y el costo de la vida. En cuanto a la maternidad, los mismos espacios de reproducción de la maternidad terminan siendo apropiados por el Estado (Pre-natal, guarderías, etc.). Nos situamos en la lucha por estas directrices básicas dentro de los límites del Estado porque se le debe exigir que garantice esos derechos y, si el Estado no los proporciona, debemos quitárselos, con nuestras manos y nuestra lucha. Así es como defendemos la lucha por la vivienda, las guarderías, el parto humanizado y una mejor asistencia en los hospitales, la educación y la salud, que afectan directamente a la vida de las mujeres del pueblo.

Somos conscientes de que estamos reclamando al Estado, aunque anhelamos su fin. Por otro lado, nuestra posición es de confrontación y no de preguntar al Estado. Nos enfrentamos al Estado para que pueda proporcionar hoy lo que es urgente para la vida de las mujeres de abajo. En este sentido, hemos optado por utilizar el término "políticas públicas" en lugar de "reformas". Lo que exigimos en el enfrentamiento con el Estado es la viabilidad de políticas públicas que marquen la diferencia para las mujeres. Y siempre es una demanda de derechos que viene a través de la lucha y la organización popular. Junto a esto, creemos y buscamos sembrar experiencias autónomas de las mujeres dentro de sus comunidades. Si bien el Estado no garantiza políticas que puedan proporcionar el mínimo, debemos construir, apoyar y defender, junto con las comunidades, experiencias autogestionadas y autónomas que tengan como objetivo organizar salidas colectivas para la vida de las mujeres. Por ello, debemos construir y solidarizarnos con las experiencias de autoorganización colectiva de la atención infantil, las posibilidades de construcción de "cooperativas" o de trabajo cooperativo, que son salidas para el mantenimiento de las mujeres en las comunidades. Estas experiencias son procesos que contribuyen a la construcción del poder popular, la autogestión, la autonomía y el empoderamiento de las mujeres de abajo y las trabajadoras. Principios que defendemos; y por lo tanto son también nuestras tareas y responsabilidad.

Así, nos ponemos al lado de las mujeres de abajo en esta lucha que pasa por derechos básicos, pero que debe llegar a transformaciones revolucionarias. En esta construcción, defendemos la lucha popular y la acción directa en la conquista de los derechos y el avance para el poder popular, así como defendemos la estrategia de la Autodefensa no sólo en el sentido corporal, sino también una postura colectiva, siendo pensada, elaborada y trabajada junto con nuestrxs compañeras y compañeros. En este proceso, estamos construyendo diariamente, en la lucha, la ruptura con el Estado, el capitalismo y el patriarcado, y el avance hacia la construcción de la autoorganización y la autonomía.

Armadas con estos amplios principios y construyendo un feminismo basado en la relación entre la práctica y la teoría, nos colocamos en las filas de las luchas de las mujeres, como anarquistas y feministas! Que el feminismo sea una realidad para las mujeres de abajo y que las luchas de las mujeres crezcan y se extiendan con combatividad, apoyo mutuo y hermandad a todos los rincones del mundo!

¡Por el poder del pueblo!

¡Por una vida digna, libre y no sumisa!

¡Arriba las que luchan!


Traducción desde el portuges : Relaciones Internacionales de UCL (francia)

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