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historia del anarquismo |
opinión / análisis
Saturday June 04, 2005 14:11 by Alvaro - UNIPA unipa_net at yahoo dot com dot br
![]() Importante análise histórica da guerra civil espanhola e da capitulação da CNT/FAI no processo de luta. Documento que demonstra perfeitamente bem as consequencias da falta da unidade teórica e programática sobre o movimento de massas numa situação revolucionária. A falencia do anarco-sindicalismo e do reviionismo anarco-comunista na espanha exige um profunda e tenaz reflexão teórica do anarquistas revolucionários, como Nestor Makhno já havia indicado nos anos 20, com relação a derrota e o fracasso dos anarquistas russos. El Mensaje Revolucionario de "Los Amigos de Durruti" Introducción a los escritos de los Amigos de Durruti Barcelona, Mayo de 1937. Aparece el primer número del "Amigo del Pueblo", órgano de los Amigos de Durruti. La represión policial del Estado republicano acaba de caer sobre los combatientes de las barricadas que han dado respuesta a las provocaciones estalinistas retomando la vía revolucionaria. Pero mientras los combatientes de la Revolución estaban ganando a las tropas estalinistas y a las fuerzas represivas de la Generalitat catalana y del Estado central, los "líderes" anarquistas de la CNT-FAI, convertidos en Ministros de un gobierno burgués, solicitan a los vencedores de las barricadas que bajen las armas, que confíen en los "jefes" para apaciguar el conflicto y para reanudar la unidad de las fuerzas anti-franquistas. El resultado no se hizo esperar: miles de combatientes de las barricadas se vieron en prisión, y la censura a la prensa se volvió más brutal que nunca. El primer número del "Amigo del Pueblo" fue ferozmente censurado. Pero finalmente sale e intenta ser el punto de encuentro de todos los que, a través de la lucha contra Franco, no quieren olvidar las tareas de la Revolución. Aquellas tareas que, precisamente, le daban todo su sentido a la guerra contra los militares y sus aliados. Los "Amigos de Durruti", y más ampliamente los trabajadores libertarios de España, fracasaron. ¿Por qué? ¿Y cuál era realmente su batalla? Casi a medio siglo de estos eventos, nada sustancial ha aparecido aún en respuesta a estas interrogantes. Los líderes del movimiento anarquista "oficial", tradicional, aún preocupados de ocultar las debilidades e inconsistencias, de disimular responsabilidades, de evadir los problemas teóricos fundamentales, han seguido evitando la discusión, o se han satisfecho con unas cuantas confesiones y lamentos tardíos. Pero seguimos esperando una autocrítica de fondo, un análisis riguroso de los eventos. Todo ha sido hecho para ahogar las críticas más radicales, en particular aquella de los "Amigos de Durruti", y para intentar sacarlas de la historia. Sin embargo, ellos, los "Amigos de Durruti" han aportado más que un esbozo de este análisis riguroso, y lo hicieron en el mismo corazón de la batalla. Es por esto que nos parece indispensable publicar sus principales escritos, aún no publicados en Francia. Para contribuír al debate, el cual deseamos sea clarificador, añadimos aquí un breve estudio de la evolución del movimiento libertario y de la Revolución española además de los comentarios que los textos y los hechos, necesariamente, inspiran hoy a los camaradas que persiguen la lucha por el comunismo libertario hoy. Sin embargo, nuestro trabajo no es una historia de la Revolución española, la cual a nuestros ojos queda por escribirse. Más aún, hemos deliberadamente dejado de lado el inmenso episodio de las realizaciones económicas y sociales, de las colectivizaciones y socializaciones, excepto en la medida en que se topen con nuestro estudio. Sobre estos aspectos, los trabajos de Gastón Leval y Frank Mintz, citados en la bibliografía, son una referencia. Sólo hemos intentado examinar, desde un punto de vista revolucionario, el período de la primavera al verano de 1937. Un período que creemos decisivo. PRIMERA PARTE: El bando anti-fascista en la Revolución española. Es indispensable -como los "Amigos de Durruti" intentaron hacerlo- encontrar un camino que permita a los revolucionarios, sin comprometerse y sin caer en un "frentismo" anti-fascista sin principios, tener una práctica de lucha que unifique las fuerzas proletarias en contra de los violentos embates de la reacción, del militarismo y del fascismo. Se comprende porqué los "Amigos de Durruti" dieron tal importancia a la pretendida alternativa "guerra o revolución". Pero antes de referirnos a los eventos y a su análisis, debemos exponer, tan brevemente como nos sea posible, la composición de las fuerzas presentes en el lado "anti-fascista", aunque sólo sea para ayudar al lector no experto en su recorrido por lo que un autor ha llamado el "Laberinto español". La bibliografía que damos ayudará al encuentro de información más completa. España y Cataluña La presión de los autonomismos regionales en España, cuya unidad se hallaba impuesta por un gobierno central, se remonta lejos en el tiempo. Subsiste hoy, en el nivel institucional (existen en varias regiones administraciones que gozan de una limitada autonomía), o en acciones subversivas (como es el caso en el País Vasco). En los años ´30 sólo implicaba a dos regiones que eran, además, las más desarrolladas económicamente, Cataluña y el País Vasco. La República les había otorgado sus propias instituciones. En Cataluña, una región que desempeñará un papel de primer plano en la Revolución, había un poder regional: el gobierno de la Generalidad de Cataluña, un parlamento regional, y fuerzas del orden público: los guardias de la Generalidad (los Mozos de Escuadra). Los partidos y las organizaciones frecuentemente presentaban aquí una composición singular, como veremos. Los Partidos catalanistas En Cataluña existían organizaciones sin ningún vínculo histórico o institucional con los partidos y grupos que se encontraban por todo el resto de España. Mencionaremos las más importantes. * La "Izquierda Catalana" (La Esquerra Republicana de Catalunya) controlaba la Generalidad. Reunía a ciertos obreros, pero sobretodo a elementos de la pequeño-burguesía "de izquierdas" e intelectuales. Era el partido de Companys, presidente de la Generalidad. * La Unión de Rabassaires (campesinos de mediería o aparcería, pequeños propietarios agrícolas) era de similar tendencia2. * El Partido del Estado Catlán (L´Estat Catalá) era abiertamente separatista, con un nacionalismo orientado más bien hacia el fascismo. Los republicanos federalistas El espíritu federalista se manifestó en España durante el siglo XIX, por una poderosa corriente al interior del Republicanismo. Un cierto número de estos republicanos se veían a sí mismos como cercanos a las ideas federalistas del ala anti-autoritaria de la Primera Internacional. Los republicanos federalistas reclutaban a sus militantes principalmente en la pequeño-burguesía liberal y en ciertos círculos campesinos. En 1936, en el parlamento de Madrid (Cortes) había una asombrosa extrema izquierda parlamentaria. Estaba hecha de republicanos federalistas. Había entre ellos, de forma notable, abogados que defendían a los activistas anarquistas y anarco-sindicalistas en los juicios. Estos liberales no pretendían en absoluto subvertir las bases de la sociedad burguesa, pero tenían una retórica radical razonablemente cercana a las declaraciones de los revolucionarios. La CNT les tenía un trato especial e incluso los apoyaba, pese a ser antiparlamentaria. La izquierda y la extrema izquierda El Partido Socialista (PSOE -Partido Scialista Obrero Español) era un partido reformista, compuesto principalmente de pequeño-burguesía intelectual y funcionarios. Sin embargo, se constituyó una base obrera gracias a su organización sindical, la Unión General de Trabajadores (UGT), cuyo funcionamiento se entrelazaba con el del Partido. Un buen ejemplo: el líder socialista Largo Caballero, quien habría de ser por un buen tiempo, un reformista puro y un ministro represor, era Secretario General de la UGT. Los líderes de la UGT combatían abiertamente a los sindicalistas de la CNT, pese a que en sus bases había, en muchas circunstancias, un deseo de unidad de la clase obrera. Los comunistas eran pocos y estaban divididos, su estalinismo era excesivo. Pero su influencia creció rápidamente durante la Revolución. Ya veremos porque. En Cataluña, el partido estalinista adoptó el nombre de PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), nacido de la fusión del pequeño Partido Comunista y de un partido socialista catalán3. Los trotskistas no eran más que unos cuantos grupos cuya principal actividad estaba en el campo de la teoría. Su más conocido militante, Andrés Nin, se unió al POUM. Es incorrecto ver al "Partido Obrero de Unificación Marxista" como trotskista. Es, a partir de 1935 en adelante, la forma que adopta el Bloque Obrero y Campesino, esencialmente catalán y compuesto por comunistas que había quebrado con Moscú. Era un partido que ejercía una cierta influencia, notablemente en Barcelona, pero que oscilaba incesantemente entre el apoyo a los nacionalistas catalanes y el internacionalismo, entre el electoralismo y la pertenencia de un cierto número de sus miembros a la CNT, entre las denuncias de los gobernantes de Moscú y proclamaciones de admiración por el régimen de Stalin. En la jerga Trotskista, sería un partido obrero "centrista". El movimiento libertario Pasemos ahora a la Confederación Nacional del Trabajo. Sin adentrarnos en los detalles de su historia, tendremos que extendernos algo más respecto a esta CNT, pues de ella eran miembros los "Amigos de Durruti". Se funda en 1911, por obreros y grupos libertarios que habían persistido como herederos de la Federación española de la Primera Internacional. Se inspiraba en el Sindicalismo Revolucionario francés, por aquel entonces en su apogeo, de modo que desde su comienzo adoptó la forma de organización y lucha del sindicato obrero, pero definió como su objetivo final el comunismo anárquico. Veía al sindicato como la estructura fundamental hacia la realización de tal fin. Era una organización anarco-sindicalista de masas cuya membresía se elevaba a cerca de un millón en 1936. Su historia es extremadamente compleja, habiendo pasado por numerosos conflictos. Contenía dos corrientes frecuentemente opuestas. Por una parte, una corriente puramente anarco-sindicalista y consideraba que la CNT era la única organización necesaria y que consideraba la existencia de grupos anarquistas organizados por fuera de la "Confederación", como superflua e incluso problemática. Por otra parte, había una corriente, inspirada por aquellos militantes que se consideraban primordialmente como revolucionarios anarquistas afiliados a una confederación sindical, donde tenían la misión de combatir toda tentación reformista. El conflicto se intensificó cuando, en 1927, los grupos anarquistas, hasta entonces débilmente unidos en una Federación con vínculos muy laxos, formaron la famosa FAI (Federación Anarquista Ibérica) junto a grupos portugueses. Estamos entonces ante el problema de la relación entre la organización de masas y la organización de vanguardia. Si bien las relaciones entre la CNT y la FAI no eran relaciones directas de sujeción, se podían encontrar militantes opuestos a la FAI, y sin embargo anarquistas, que condenaban "la dictadura de la FAI". De hecho, si bien un cierto número de dirigentes de la CNT eran parte de la FAI, se trata, mejor dicho, de influencia ideológica dominante, más que de una dictadura. El conflicto, que culmina en 1931, en el congreso de la CNT en Madrid, enfrentó a los militantes partidarios de un análisis realista y de una acción muy pensada, a los activistas que querían lanzar insurrecciones revolucionarias de inmediato. Los primeros hicieron un manifiesto, el cual llevaba treinta firmas (por eso los llamaron los "Treinta", y su tendencia fue llamada el "Treintismo"). En su manifiesto denunciaban el análisis superficial, la concepción catastrófica y simplista de la Revolución, el culto a la violencia de por sí, que se les aparecían como rasgos característicos de los militantes de la FAI4. Ciertamente, estaba lejos de la realidad que todos los miembros de la FAI fueran energúmenos. Sin embargo, resultaba cierto que intentos revolucionarios aventureristas habían sido realizados, y seguirían siendo realizados en el período por venir, por instigación, o con el apoyo de grupos de la FAI. Estos intentos estaban condenados al fracaso y sólo tenían por resultado una feroz represión. En contraste, los "treintistas" que decían ser prudentes, pero no por esto menos revolucionarios, contaban entre sus miembros con algunos activistas que eran incontestablemente inclinados hacia el reformismo. Uno de sus líderes, Ángel Pestaña, fundará en su momento el "Partido Sindicalista" y se convertirá en diputado en "Cortes". Los militantes y sindicatos que adhirieron al manifiesto de los Treinta, fueron expulsados de la Confederación, y constituyeron los "Sindicatos de Oposición", cuya influencia en algunas regiones era innegable. Tanto era así, que fueron readmitidos en la CNT luego de cinco años, en el Congreso de Zaragoza. Pronto se verá, en el gobierno central de Madrid y en la Generalidad de Cataluña, en Barcelona, a ministros de origen "Treintista", pero también a militantes de la FAI o intransigentes que habían luchado contra el "Treintismo", como García Oliver y Federica Montseny. Además, en Septiembre de 1937, Pestaña volverá a la CNT5. Si queremos dar breve, pero completa cuenta de las corrientes presentes en el movimiento libertario español, podremos distinguir: * Un pequeño grupo de revisionistas que desembocan en el Partido Sindicalista con Pestaña. * La corriente "Treintista" la cual se definía como revolucionaria, pero realista, con Juan Peiró, que había luchado duramente por la creación de Federaciones de Industria en la CNT y que había denunciado las prácticas aventureristas de algunos grupos de la FAI. * Un contingente tradicionalista que agrupa a numerosos dirigentes sindicales que no siempre veían alguna utilidad en una organización específica que uniera a los grupos anarquistas (algunas veces incluso combatían su existencia) Estos militantes se consideraban anarquistas, pero para ellos los grupos anarquistas debían ser simples centros de reflexión y propaganda general. Este punto de vista es, a común, bastante popular entre los anarco-sindicalistas.6 * Los FAIstas que, consecuentemente, estaban lejos de agrupar a todos los anarquistas y para quienes los sindicatos no responden a todas las tareas. Habría que distinguir a los faístas de origen obrero, primordialmente anarcosindicalistas como García Oliver y Durruti, de los anarquistas de origen intelectual, como Federica Montseny. * Las Juventudes Libertarias, defendían la pureza del ideal "ácrata"7 y jugaron un rol preponderante en el terreno cultural y educacional, especialmente en Cataluña. Sobre este punto, cabe aclarar que el movimiento libertario español en su conjunto, estaba muy involucrado en la alfabetización y en la educación (de lo cual sobrevino la creación de numerosas Escuelas Modernas, inspiradas en la pedagogía de Francisco Ferrer, y la proliferación de "ateneos", especies de universidades populares que se mantuvieron bastante activas) * Los "Amigos de Durruti", todos miembros de la CNT, la mayoría también de la FAI, se configuraron como corriente específica a partir de 1937. A partir de Julio de 1936, los vínculos entre la CNT y la FAI se estrecharon tanto, que los dos emblemas aparecían juntos las más de las veces (se hablaba de la "CNT-FAI"). Había incluso un "movimiento libertario" con tres brazos: CNT, FAI y FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias). Pero en medio de las dificultades de la guerra veremos emerger, a partir de Mayo de 1937, una oposición entre la dirección de la CNT, que lo sacrificaba todo a la ideología de la "resistencia a cualquier precio" y se sometía a las orientaciones del gobierno de Negrín, y el Comité Peninsular de la FAI, que hizo un último esfuerzo por salvar su honor al denunciar el avance de la contrarrevolución. Para concluír con esta rápida revisión, sería útil notar que la FAI, fundada en un comienzo por "grupos de afinidad" prácticamente clandestinos, o por lo menos al margen de la legislación, y que era numéricamente limitada a aproximadamente 30.000 miembros hacia Julio de 1936. Desde entonces, se mantuvo activa en público, y en Julio de 1937 se transformó en una Federación de grupos locales yde barrio, considerablemente más abierta a las adhesiones que los grupos de afinidad, pero en la que el poder de decisión de los comités se incrementaba. Luego, la organización anarquista, la "específica" como le dicen los españoles, se transformaba en un partido en el sentido moderno, apuntando a convertirse en "organización específica de masas". Sin lugar a dudas, se puede considerar que los grupos de afinidad ya no correspondían al período que se abrió en Julio de 1936, pero por otra parte, ¿cómo no ver la pobreza y confusión de su base teórica, que consistía en una declaración de principios de tan sólo unas cuantas líneas?8 SEGUNDA PARTE: La República Burguesa y los Revolucionarios La República del 14 de abril de 1931 Es una República Burguesa muy conservadora, la que sucede a la monarquía en 1931. El apoyo de los socialistas no altera este carácter, e incluso, el ministro del Trabajo, el socialista Largo Caballero, se vio involucrado con su participación en la represión a las huelgas y a las insurrecciones que surgieron frente a la incapacidad del nuevo régimen para tomar medidas básicas de cambio. El resultado de los dos primeros años del poder republicano es severo: 400 muertos, 3.000 heridos, 9.000 arrestados, 160 deportaciones, 160 requisamientos en contra de prensa obrera .... y sólo 4 requisamientos a prensa derechista.9 No resulta, por tanto, difícil comprender porque las elecciones parlamentarias de 1933 significaron una derrota para la izquierda: los obreros no votaron. Los socialistas, de tener 116 diputados en 1931, obtuvieron sólo 60 escaños esta vez. La fuerza obrera más importante, la CNT, había declarado una "huelga electoral", en beneficio de la Revolución social. Se produjo en efecto, un movimiento revolucionario el 8 de Diciembre de 1933. En varias regiones, en numerosos poblados y ciudades, las masas proclamaron el comunismo libertario. La represión fue brutal. El gobierno, abiertamente reaccionario, tendría que enfrentar una poderosa insurrección en Asturias en Octubre de 1934, en donde socialistas, comunistas y anarquistas lucharían codo a codo. El aplastamiento de la insurrección fue un auténtico baño de sangre, acompañado del uso de severas torturas y del encarcelamiento de 30.000 trabajadores, de los cuales, un número significativo eran de la CNT. El Frente Popular Es comprensible que la campaña abstencionista fuera más débil en las elecciones de 1936; de hecho, la CNT autorizó a sus miembros a entregar sus votos a los partidos de la izquierda, unidos bajo el estandarte del "Frente Popular", con la idea que una victoria de la izquierda vaciaría las prisiones. Esto fue efectivo; la derecha fue derrotada y se liberó a los presos políticos.... La agitación al interior del ejército era creciente. Resultaba evidente ya antes de las elecciones, a tal grado que dos días antes de los comicios, el Comité Nacional de la CNT editó una proclama llamando a la movilización contra las amenazas de golpe de Estado: "¡El proletariado en pie de guerra, contra la conspiración fascista y monarquista!" ¿Qué haría el nuevo gobierno del Frente Popular? Adopta la pasividad, hasta el punto de negar cualquier peligro, alabando incluso la lealtad de los jefes militares. La CNT prepara la Revolución La Cnt celebró, el 1º de Mayo de 1936, el Congreso de Zaragoza. Se intentó, pese a discursos para nada inmunes de ingenuidad, definir varios aspectos de su programa, el comunismo libertario. Dejó establecidas las condiciones para la inevitable alianza con la UGT en circunstancias revolucionarias potenciales. Especificó su posición, crítica y constructiva al mismo tiempo, respecto a un proyecto de reforma agraria. Bajo el título de "Defensa de la Revolución" el congreso abordó el problema del poder revolucionario y de la lucha armada. Ciertamente, resultaba imposible para entonces predecir como ocurriría exactamente la revolución potencial; sin embargo, estaban asentadas las bases de una política en claro quiebre con el orden capitalista y estatista: la toma del poder económico a todo nivel, el rol de España en términos de la Revolución Internacional, la abolición del ejército permanente, la necesidad de armar al pueblo y de mantener el control de esas armas bajo las Comunas, el rol de las "fuerzas de defensa confederales" y la organización eficiente de las fuerzas militares a escala nacional, la importancia crucial de la propaganda con miras al proletariado de otros países. No olvidemos el espíritu general que precedió a estos debates: en la resolución concerniente a la alianza con la UGT, fue especificado que "toda clase de colaboración, política o parlamentaria" con el régimen burgués debía ser rechazada. Es necesario llamar la atención sobre esto, antes de dar cuenta de la actitud que tendrá la CNT dos meses más tarde, en Julio, cuando ocurre el sublevamiento militar. Julio de 1936 En efecto, los eventos se desencadenaron rápidamente. Desde el comienzo del parlamento, los diputados derechistas de Cortes hicieron declaraciones de guerra civil. El 11 de Julio, la Falange10 capturó el transmisor radial de Valencia. El presidente del consejo fue advertido del potencial levantamiento de los generales, pero rechazó tomar las medidas a su alcance. El 17 de Julio, el ejército se tomó el poder en Marruecos, comenzando la masacre de obreros y de personalidades de izquierda.... mientras el gobierno de Madrid declaraba tener la situación bajo control. Sevilla cayó en poder de los militares. Finalmente, el gobierno de Casares? (Cáceres?) Quiroga cesó de hacer declaraciones tranquilizadoras, pero sólo para relevar el mando a un gobierno de reconciliación, presidido por Martínez Barrio, cuyo ministerio de guerra se ofreció al General Mola, quien lo rechazó, declarándose en abierta rebeldía. En la mañana del 19 de Julio, el periódico de la CNT, Solidaridad Obrera, aparece, severamente censurado por el gobierno republicano, pero el llamado del Comité Regional catalán, llamando a las armas y a una huelga general, escapó a la censura. El mismo comité regional, junto a la federación local de sindicatos de Barcelona, demandaban que la Generalidad de Cataluña y el gobernador civil distribuyeran armas a las fuerzas populares. Todo en vano. Sin embargo, militantes de la CNT capturaron armamento guardado en los barcos del puerto. La autoridad ordenó que las fuerzas públicas del orden las requisaran, pero sólo una ínfima fracción fue recuperada. En Madrid, el Comité Nacional de la CNT llamó por radio a una huelga general revolucionaria y solicitó a los activistas resguardar con armas los locales sindicales. Los días 19 y 20 de Julio en Barcelona, los cuarteles eran tomados por las fuerzas populares y los activistas de la CNT y la FAI, que constituían el elemento principal de esas fuerzas, se habían incontestablemente adueñado de la vida económica y social de Cataluña. En Madrid, del 20 en adelante, los camaradas de la CNT, ayudados por grupos de guardias de asalto así como por las Juventudes Socialistas, se hicieron cargo de la situación. En todos los otros lugares la lucha se aparecía confusa, por ejemplo en Valencia, debido a las dilataciones del gobierno, tomó 15 días derrotar a los militares. Donde quiera que pudiera, el gobierno de Madrid empeoraba las cosas: los gobernadores civiles y sus juntas de delegados, apuraron el fin de las huelgas, a fin de suprimir los comités ejecutivos del pueblo que se habían generado. De tal forma, dieron tiempo al enemigo para reagruparse, para reforzar sus frentes en Teruel, para consolidarse en Zaragoza y en Asturias, para adueñarse de Andalucía. De cualquier modo, el 19 de Julio, el levantamiento militar se podía considerar fracasado en las dos terceras partes más ricas, populosas y desarrolladas del territorio. Las masas y los líderes Fue en Barcelona donde se habría de arbitrar el futuro de la revolución, de la cual el levantamiento militar había sido el gatillo. ¿Qué iban a hacer la CNT y la FAI con el inmenso poder que habían recién adquirido? En un encuentro inicial, Companys, el presidente de la Generalidad catalana, dio carta blanca a los representantes de los cuerpos dirigentes de la CNT. ¿Qué otra cosa podía hacer luego de que su gobierno perdiera toda credibilidad? De hecho sólo le quedaba maniobrar: propuso la creación de un comité de milicias antifascistas, pero publicó un decreto en el cual intentó transformar a las milicias en una especie de fuerza policial bajo las órdenes de la Generalidad. Los representantes de la CNT forzaron el reconocimiento de un comité de milicias constituído de delegados de varias organizaciones, pero la CNT solo obtendría la misma representatividad de la UGT, la cual era sólo una minoría en Cataluña. También se dio lugar a las organizaciones burguesas catalanas. Sin lugar a dudas que era necesario contar con fuerzas externas a la CNT. ¿Pero de qué manera se iba a contar con ellas?. En efecto, se terminarán entregando las riendas de nuevo al gobierno de la Generalidad al darle fuerza numérica a los sectores conservadores. Esta línea política fue ratificada por los representantes al pleno regional de organizaciones locales y cantonales de la CNT y de la FAI el 23 de Julio. Un increíble falso dilema obscureció el debate desde el comienzo: "o comunismo libertario, que es equivalente a dictadura anarquista, o democracia, vale decir, colaboración". De acuerdo a José Peirats (que no cita fuentes) García Oliver fue su arquitecto. Oliver se proclama, por el contrario, como uno de los pocos militantes en tomar parte por la revolución (todo para todos) y acusa a Federica Montseny y a Santillán de haber conducido a la mayoría del pleno en contra de los peligros de una "dictadura anarquista". Sin embargo, tanto G. Oliver como F. Montseny, se encontrarán pronto colaborando con el gobierno. ¿Cómo explicar que la amplia mayoría de la CNT y de la FAI haya optado, es cierto que más por resignación que con entusiasmo, por la colaboración en medio de los aparatos estatales? No debemos perder de vista el hecho que el movimiento anarquista español, si bien era predominantemente de clase obrera, no se hallaba inmune de algunas de las debilidades del movimiento anarquista internacional de aquel período. Idealismo burgués, humanismo turbiamente definido, la sustitución de la reflexión política sólida por charlas filosóficas vacías, individualismo y diletantismo eran cosa común, especialmente entre los intelectuales, quienes se hallaban muchas veces más cercanos al liberalismo radical que al sindicalismo revolucionario. Basta con leer unas cuantas de sus revistas y panfletos para convencerse de esto. El Congreso de Zaragoza fue, en cierto grado, reflejo de esta situación. Se vio forzado a plantear el tema del comunismo libertario, pero el problema del poder político no apareció nunca de manera clara. De tal modo, habían temas tabú en la organización libertaria y la idea del poder de las masas en oposición al poder del Estado, una cuestión vital, fundamental, se hallaba aún rodeada de un embarazoso silencio. Muchas veces, la palabra "ácrata" y la afirmación de la "pureza anarquista" tomaron el lugar de consideraciones serias. Entones no resulta sorprendente, como uno podría imaginar, que la masa de activistas fueran sorprendidos dormilotando y aceptaran la grosera asimilación del poder de la clase obrera en las calles e industrias, en lugar del Estado y el Partido, con "dictadura anarquista". Volveremos sobre esto. Por un momento, la colaboración con el poder del Estado no era bastante evidente. Sin lugar a dudas, para salvar la dignidad y para acallar las preocupaciones de un cierto número de activistas, el comité de milicias no tenía realmente la apariencia del gobierno y permanecía autónomo en cierta medida, pese a haber sido oficialmente creado por un decreto de gobierno de la Generalidad, y era meramente la congregación de líderes de distintas organizaciones, más que un cuerpo emanado de las bases de los comités. Pero lo que resulta notable es el quiebre que, poco a poco, se establecía entre las políticas de las organizaciones de base y las de los comités en la cúpula. Así, las secciones sindicales de base adoptaron medidas para la toma de las empresas, para el control obrero e inclusive, para la colectivización. Al tiempo que se llevaban a efecto estas demandas obreras, los comités publicaban comunicados insistiendo en la necesidad del retorno al trabajo y de incrementar la producción, absteniendose de hacer cualquier declaración revolucionaria respecto a la gestión de las grandes compañías. Dos ejemplos de esto: el comunicado de la Federación local de sindicatos de Barcelona del 28 de Julio, así como el manifiesto del comité peninsular de la FAI del día 26, que eran una colección de declaraciones románticas, incluso delirantes, elogiando el heroísmo de los trabajadores, apelando a una "nueva era", no hacían siquiera la menor mención al poder político o a la socialización. La dirección constructiva revolucionaria (con la alianza de facto entre CNT y UGT) surgió del mismo pueblo, de los sindicatos y de sus activistas, mientras los comités seguían por el carril de la moderación11. Estos comités de "oficiales"se vieron también confrontados a las críticas que apuntaban a las organizaciones las cuales representaban. Estas críticas estaban, a veces, bien fundadas: hubo captura abusiva o injustificada de bienes, arrestos arbitrarios por parte de grupos de individuos sin mandato, e incluso ejecuciones sumarias. Veremos luego el intento que se hizo para sortear el problema de lo que podríamos llamar "seguridad revolucionaria", pero una cosa que vemos de inmediato es como los comités en la cúpula se vieron entrampados por las iniciativas del gobierno central y catalán: se usó el chantaje con bienes foráneos así como con el terrorismo más crudo, incluso por los comités de milicias y por las más altas posiciones en la organización. Ciertamente, era necesario resguardarse de las provocaciones y es cierto que barcos de guerra de potencias extranjeras habían arribado al puerto de Barcelona. El comité regional catalán fue tan lejos como para dar una lista de 87 firmas inglesas que debían ser respetadas a toda costa. Pero el Estado republicano desvergonzadamente, sacó provecho de unos cuantos actos de excesos aislados y de la amenaza de escuadrones extranjeros para mover la situación hacia la normalización bajo la tutela gubernamental. Sin embargo, los gobiernos de Madrid y Barcelona, no iban a lograr estos objetivos libres de dificultades. En efecto, en paralelo al comité de milicias que mantenían tan sólo una apariencia revolucionaria, "patrullas populares", de 700 hombres divididos en 11 unidades, fueron creadas para hacerse cargo de la seguridad revolucionaria. En esta ocasión, la CNT respetó el balance de fuerzas entre organizaciones. El gobierno de la Generalidad lo toleró, pero sabía que se trataba de una fuerza popular armada embrionaria, y decretaría la disolución de estas patrullas tan luego como fuera posible. Por su parte, las organizaciones de base, persistían en el trabajo de socialización, y el 13 de Agosto se decretó la creación de un Consejo de Economía catalana. La primera ofensiva del Gobierno A comienzos de Agosto, el gobierno central decretó la movilización de los ¿grados? 33, 34 y 35. En Barcelona, la juventud perteneciente a esos grados, salió a la calle y rechazó ir a los cuarteles. En sus manifestaciones gritaban "Abajo el ejército, vivan las milicias populares". Muchos de estos hombres ya eran parte de las milicias, y se preparaban a ir al frente. Esta vez, el comité regional de la CNT, los grupos de la FAI y el periódico Solidaridad Obrera, estaban del lado de quienes rechazaban la militarización. Podemos observar en esto una reacción razonable desde la base en contra de los planes que emanaban desde esferas gubernamentales, y esto se tradujo en una masiva reacción popular. En todo caso, prevalecería una ¿solución de compromiso? bajo la égida del comité de milicias y el consejo de defensa: la juventud iría a los cuarteles, pero bajo la autoridad del consejo de milicias. La CNT y la FAI estaban de acuerdo. Parecía que se conservaba, pese a las concesiones, lo más importante. Mientras soldados profesionales de distinto rango iban a ser utilizados en el terreno técnico, el mando sería asumido por consejos de obreros y soldados, compuestos por soldados elegidos y delegados de organizaciones y partidos. Pero no olvidemos que un "consejo de defensa" ya había sido creado, en el seno del gobierno de la Generalidad, el cual tenía autoridad militar sobre Cataluña. Describiremos lo que estos Consejos de Defensa significaban, pero debemos notar que el zumbido inicial de la oposición emergiendo de la juventud movilizada tenía una tremenda energía: durante una inmensa reunión en Barcelona, el 10 de Agosto, varios oradores de la CNT y de la FAI reafirmaron la importancia de que el pueblo no fuera desarmado bajo ningún pretexto La impresión general que surge de todo este período, es una impresión de ambigüedad. Los valores revolucionarios parecieran haber sido defendidos intransigentemente cuando al mismo tiempo, se tomaban medidas concretas que favorecían el abandono de la línea radical de transformaciones políticas y sociales. Otro ejemplo de esto. En el mismo momento en que la CNT y la FAI rechazaban el desarme del pueblo, creaban con los otros grupos un comité de acuerdo, que daba una posición de importancia a la UGT (que se comenzaba recién a formar en Cataluña) y al PSUC, que se declaraba "el partido del orden revolucionario, en el sentido del respeto a la propiedad privada" y que canalizaría las fuerzas de la pequeñoburguesía en el proceso de transformarse en un partido significativo. Incontestablemente, la creación de un comité de acuerdo, ilustra la política de los líderes y ya es de por sí un signo de abandono de una política revolucionaria real. Habiendo dicho esto, en el contexto de la dirección escogida, resulta difícil comprender como la CNT y la FAI aceptaron tener los mismos representantes que la UGT y el PSUC en el comité de acuerdo. Este hecho pesará bastante en el curso de los meses por venir. Hacia la colaboración abierta con el Gobierno En Madrid, a inicios de Septiembre, el gobierno de Giral fue reemplazdo por el gobierno de Largo Caballero, quien se lamentó por la no participación de la CNT. Dos meses más tarde, el 30 de Octubre, Largo Caballero revelaba en una entrevista con el Daily Express, reproducida por todos los periódicos, el deseo de la CNT por compartir las responsabilidades de gobierno. Mientras, el 3 de Septiembre, en el número 41 del boletín informativo de la CNT-FAI se publicaba un artículo violentamente anti-estatista, en medio de Septiembre el pleno nacional de organizaciones regionales proclamaba la necesidad de participar en en un "cuerpo nacional equipado para asumir las funciones de dirigencia", siendo este cuerpo un "consejo nacional de defensa" compuesto por 5 delegados de la CNT, 5 de la UGT y por 4 "republicanos", bajo la presidencia de Largo Caballero. Ciertamente el reemplazo de las antiguas instituciones por consejos regionales de defensa en un sentido que fue llamado federalista, que era declarado ante todo para incluír la representación de las organizaciones en los consejos, fue decidida por los líderes de estas organizaciones y no surgió de asambleas populares ni de sus delegados. Fue en realidad el poder de los partidos lo que se puso en su lugar. El poder público sería ejercido por Largo Caballero y sus ministros, que eran modestamente llamados "consejeros". De hecho, los líderes de la CNT deseaban unirse al gobierno, pero debían hacerlo conservando el honor y calmando las inquietudes de sus militantes que consideraban como difícil el abandono abierto de sus principios jurados. El 30 de Septiembre, una asamblea del pleno nacional de organizaciones regionales de la CNT ratificaba la participación, o más acorde con sus propias palabras, accedían a la insistente demanda para la creación de un comité nacional de defensa. En tanto, el 27 de Septiembre, se anunciaba la entrada de los representantes de la CNT en el gobierno de la Generalidad, bajo el nuevo título de "consejo de defensa", provocando la disolución del comité de milicias. De tal modo, se había superado la situación del doble poder. La lucha en contra de los "incontrolables" se volverá más intensa, y la necesidad de una fuerte disciplina se reafirmaba. La frase ambigua de Durruti "podemos renunciar a todo excepto a la victoria" fue utilizada como velo para la operación, volviendola una advertencia hacia la contrarrevolución, mientras al mismo tiempo, Durruti declaraba a la prensa de Madrid: "Nosotros, por otra parte, realizamos la guerra y la revolución al mismo tiempo". ¿Cómo habían podido llegar a esto la CNT y la FAI? ¿Cómo obtuvieron los comités dirigentes mandatos para tan fundamentales cambios? ¿Habían sido tratados realmente los problemas planteados por la guerra y por la revolución? Los documentos de la época guardan silencio. Nada es tratado en profundidad, el análisis había sido reemplazado por los discursos y las declaraciones. Si bien en el movimiento anarquista internacional la discusión estaba viva, e incluso candente12, aparentemente en España había solo resignación. El nacimiento de una oposición En realidad, la situación era más compleja que como aparece. Se deben tomar en cuenta dos importantes factores objetivos: por una parte muchos militantes se hallaban en el frente, estaban en guerra y los problemas políticos no estaban entre los temas más importantes de su agenda, ya que estaban luchando en condiciones particularmente difíciles y con armamentos que eran frecuentemente peores que deficiente. Por otra parte, muchos camaradas en la retaguardia avanzaban concientemente en sus asuntos: las socializaciones y colectivizaciones se realizaban a toda máquina. Las milicias populares y las patrullas populares aparecían, al menos parcialmente, como embriones de un poder realmente popular, anti-burgués. Ambas agrupaciones serían sorprendidas por la evolución de los eventos. Pese al cada vez más duro reposicionamiento del poder gubernamental, la eliminación de los cuerpos populares o los intentos de establecer un poder dual, se podían apreciar fuerzas opuestas a las políticas del cuerpo de oficiales y luchas por la mantención de la base de un poder obrero. En el frente, las milicias mantenían viva la resistencia a la militarización, y los avances en materia de socialización y colectivización, se mantenían pese a las decisiones tomadas por el gobierno. A su vez, en el frente puramente político, la resistencia pese a tod aparecía. Muchas veces fue acallada, oculta por los discursos de los líderes, a veces estaba viva y clara en las asambleas, y era especialmente visible en la prensa: Ruta, el órgano de las Juventudes Libertarias catalanas, que se volvería un periódico de oposición hacia fines de la guerra, la revista Acracia de Lérida, el diario Nosotros de Valencia, apoyado por la "Columa de Hierro". Una debilidad que no fue superada sino hasta la primavera de 1937 por los Amigos de Durruti, fue que tal oposición permaneció al nivel del purismo ácrata, más que al nivel del necesario análisis de los problemas de fondo. Otra debilidad fue la dispersión, la falta de cohesión y de coordinación. La oposición no se configuró desde una tendencia que luchara por expresar su voz en la prensa confederal. Y este aislamiento fue tal que muchos militantes, especialmente aquellos en el frente, ni siquiera sabían de la existencia de una oposición. Lo que es más, la oposición se entrampó en el chantaje (?) de la unidad antifascista, por la necesidad de ocultar sus desacuerdos ante el enemigo. Los comités cupulares no cesaron de utilizar muñequeo, como rápidas convocatorias a plenos para las cuales las asambleas de masas no tenían tiempo para prepararse, o agendas incompletas que les permitían proponer temas de importancia, sin anuncio, a último minuto13. Finalmente, el culto al líder, el poder carismático de quien toma las decisiones, jugó su rol en las organizaciones libertarias, como en todas las organizaciones. Para resumir, bajo la careta de de las frases mágicas, federalismo y autonomía, los líderes se aferraban al poder en la CNT y en la FAI. Debemos esperar hasta que el gobierno y las fuerzas que lo apoyaban se fueran en violenta ofensiva en contra de los sectores revolucionarios para ver, por fin, emerger una oposición que intentó abordar los problemas fundamentales, "los Amigos de Durruti". Hasta entonces, por cierto se veían reacciones razonables, pero eran improvisadas y carecían de contenido político. Como a mediados de Octubre del ´36, cuando la "Columna de Hierro" de la CNT-FAI abandonó el frente de Teruel para realizar una breve incursión en la retaguardia. Su intención era denunciar el parasitismo y las fuerzas represivas, demandar el desarme y disolución de la guardia civil, el envío de las tropas armadas al servicio del Estado al frente, la destrucción de los archivos y registros institucionales, y el requisamiento de fondos y metales preciosos para la compra de armamento, etc. Esta incursión de "limpieza" en la retaguardia vio mucha sangre derramada durante las batallas con las fuerzas de la represión. La Columna de Hierro publicó un manifiesto explicando su preocupación porque los combatientes fueran traicionados por la retaguardia y expresaban con claridad su alternativa política: "luchamos por hacer de la Revolución Social una realidad". Cualquiera sea la visión que uno tenga respecto a los aspectos aventureristas o inconsecuentes sobre este asunto, uno no puede sino verse tocado por el sentimiento de los miembros de las milicias de que no serían juguetes de institutciones de gobierno o de partidos burgueses, de que no serían "remodelados" por las políticas elevadas de los gobernantes, por su voluntad de luchar, en las condiciones que lo hicieron, no por una república, sino por la revolución. Pronto veremos más reacciones de este tipo. La represión aumenta Es precisamente desde el momento en que la CNT-FAI participa del gobierno, que a la represión se le da rienda suelta. Es cierto que la participación fue vista como un retroceso por los militantes, inclusive por aquellos que la apoyaban, y como un signo de debilidad ante sus adversarios, extremadamente felices de ver a la principal fuerza revolucionaria enredada entre leyes y decretos, y envuelta en la "solidaridad" gubernamental. El gobierno central dejó a la amenazada ciudad de Madrid y retrocedió a Valencia. Madrid fue entonces gobernada por una junta de defensa delegada, de la cual el presidente, General Miaja, tenía como primer deber el reemplazo de los ¿puntos de inspección y vigías? de las milicias por unidades de seguridad y guardias de asalto. Hubo encontrones, y activistas de la CNT aparecieron asesinados. La represión tomaba un carácter insidioso. El Banco de España, poseía un vasto tesoro de oro, así como grandes depósitos en Inglaterra y en el Banco de Francia La política de no intervención, permitió que Gran Bretaña y Francia rechazaran el uso de estos depósitos, mientras que la Rusia de Stalin recibiría el oro español a cambio de armas y provisiones. Las armas rusas sólo legaron a los sectores controlados por el Partido Comunista. El órgano de este partido, Mundo Obrero, pretendía mostrarse impresionado por la inactividad del frente de Aragón, que era principalmente sostenido por divisiones confederales que no recibían armas, mientras las bien armadas unidades estalinistas observaban desde la retaguardia. Así, poco a poco, una campaña de calumnias se puso en movimiento, de la cual la CNT no era la única víctima. El POUM fue el primer objetivo. El conflicto entre el POUM y el PSUC precipitó una crisis de gobierno en Cataluña. Se instaló un nuevo gobierno, hipócritamente compuesto por "categorías sociales" y no por partidos. De tal modo, los representantes sindicales (CNT y UGT), de la izquierda catalana representante de la pequeñoburguesía y de los rabassaires (pequeños capesinos) se encontraban en él, mientras se excluía al POUM. ¡Esto no avergonzó a la CNT la cual describió al nuevo gobierno como apolítico! Durante este período los estalinistas organizaron manifestaciones contra la falta de ¿víveres? hasta el arrivo de barcos rusos, que traían el "regalo de los obreros rusos" al proletariado de Barcelona, pagado por el oro español.14 El número de incidentes crecería: camaradas asesinados, periódicos suspendidos, detenciones en las prisiones especiales de los agentes estalinistas donde los prisioneros eran torturados. La Cheka actuaba .... mientras tanto, el 21 de Enero de 1937, el comité de acuerdo, formado el 11 de Agosto (ver más arriba), apelaba una vez más a la fraternidad, con la firma de la CNT, FAI, UGT y PSUC. De este modo, con mucha reticencia por parte de las columnas confederales, la militarización de las milicias entraba en curso. Los comités dirigentes de la CNT iban al frente a convencer a los milicianos de que esta militarización, que tendía a resucitar el viejo razonamiento militar, tenía buenos fundamentos. Algunos milicianos abandonaron las columnas, pero al fin, aún la Columna de Hierro aceptó las nuevas regulaciones. Las provocaciones estalinistas continuaron y provocaron una crisis en Barcelona por un decreto del 4 de Marzo de 1937, dictado por el consejero de orden público dictando el desarme de las patrullas populares y de los varios cuerpos en armas; el desarme de las fuerzas populares en beneficio de la fuerza del Estado. Los activistas confederales y anarquistas se alzaron en contra de sus representantes en el gobierno catalán. La Federación de grupos anarquistas de Barcelona, el comité regional de la CNT, los consejos de obreros y soldados, demandaban la anulación del decreto. Companys, presidente de la Generalidad, trató múltiples fórmulas legales para resolver la crisis. Un nuevo gobierno se formó el 26 de Abril con 4 representantes de la CNT, pero no se resolvió nada. Mayo de 1937 A fines de Abril y comienzos de Mayo, elementos policiales desarmaron a militantes de la CNT y los arrestaron. El 2 de Mayo, a las tres de la tarde, grandes contingentes de fuerzas estatales, bajo el mando del General comisionado del orden público, lanzaban un sorpresivo ataque a la Central Telefónica. Pudieron tan sólo llegar al primer piso, y los militantes confederales en las áreas obreras fueron alertados. En contra de las fuerzas estatales (guardias de asalto, guardias nacionales republicanos -ex guardia civil, servicios de seguridad, guardia de la Generalidad), del PSUC y de los separatistas catalanes, se batían las fuerzas populares de la CNT-FAI, de Juventudes Libertarias, del POUM, de las patrullas populares, beneficiándose de la asistencia técnica de los comités confederales de defensa. Se levantaron barricadas y la batalla fue tan fiera como aquella del 19 de Julio de 1936 por el control de la ciudad, el cual estaba vacilando. Los ministros confederales de la Generalidad esperaban obtener la anulación de las órdenes que habían sido dadas a las fuerzas estatales y la remoción de los colegas que habían abusado de sus posiciones. Pero los otros partidos no querían ceder. La actitud del presidente Companys fue equívoca y se opuso a cualquier sanción en contra de los perpetradores. Se declaró huelga general. Las fuerzas populares se adueñaron de la periferia así como de la mayoría del centro. Los cuarteles fueron tomados y la resistencia del gobierno se debilitó, pese a la superioridad del armamento del PSUC y del Estado catalán. El 4 de Mayo, las fuerzas populares ya eran, en gran medida, victoriosas15. Pero los comités superiores apelaron a bajar las armas, ya fueran éstas empuñadas por los comandantes de las fuerzas provocadoras o por el comité regional de la CNT. García Oliver, ministro en el gobierno central, fue enviado por ese comité para hallar una solución, apelando a la unidad anti-fascista. Ciertamente parece que los catalanistas, los comunistas de la Generalidad y el mismo presidente, no habrían estado dispuestos a escuchar a García Oliver y sus amigos, de no ser porque los cañones anti-aéreos de Montjuich estaban en manos de la CNT-FAI y estaban prestos a disparar al palacio presidencial. El 5 de Mayo, el gobierno catalán renunció en masa. Las fuerzas confederales no se atrevieron a llevar el asunto a término, debido a la tregua y al cese de fuego. Pero el descontento hacia los comités creció. Fue así como los "Amigos de Durruti" aparecieron, cuyo panfleto condenando la actitud de conciliación fue repudiado por los comités confederales en un comunicado circulado la noche del 5 y 6 de Mayo. Un manifiesto firmado por la CNT y la UGT de Barcelona fue transmitido por radio. Apelaba al retorno a la calma .... mientras las fuerzas policiales intentaban mejorar sus posiciones y unidades de armada entraban al puerto. El gobierno central tomó el orden público en sus manos y envió un gran contingente de guardias de asalto a Cataluña. Los llamados a la calma de García Oliver y de Mariano Vásquez16 no fueron escuchados. Federica Montseny, la enviada del gobierno central, habiendo escapado milagrosamente del fuego enemigo, pudo llegar hasta donde Companys y provisionalmente lo removió de sus deberes en nombre del gobierno. Parece que Companys se encontraba a la espera de la llegada de escuadrones británicos, los cuales en efecto, navegaban hacia Barcelona. La CNT y la FAI, la noche del 6 de Mayo, hicieron nuevas propuestas para el fin del conflicto, pero la lucha continuaría. Sin embargo, durante la mañana del 7, parecía llegar la calma y las fuerzas del gobierno entraban al centro de Barcelona, fuerzas a las cuales se habían sumado desde un comienzo guardias de origen confederal, y de las cuales el mismo comandante era un viejo miliciano de la columna "Tierra y Libertad". El comité regional de la CNT consideraba al "trágico incidente" acabado. Pero hubo 500 muertos y 1000 heridos. El armisticio interpuesto fue acompañado de promesas de liberar a prisioneros de ambos bandos. Los confederales cumplieron con la promesa, mientras los del gobierno y de la Cheka, mantuvieron sus prisioneros realizando incluso nuevos arrestos. De hecho en las prisiones de la Cheka, muchos prisioneros fueron ejecutados y hasta el 11 de Mayo se encontraron varios cuerpos mutilados. Los eventos de Mayo de 1937 tuvieron repercusiones en toda la región, tanto que las columnas confederales y del POUM evitaron que los elementos estalinistas de la división 21 enfilaran hacia Barcelona. No podríamos concluír este breve esquema de los eventos sin tratar la evidencia de asesinato, el día 5 de Mayo, de los militantes anarquistas italianos Camilo Berneri y Barbieri17. Berneri, erróneamente presentado como líder de los "Amigos de Durruti" por los comunistas18, se encontraba, como el mismo escribe, en una posición "centrista". Sin embargo, sus denuncias de los crímenes estalinistas y sus agudas y certeras críticas de las políticas de gobierno (incluídos los ministros de la CNT) daban en el clavo. La represión estalinista y gubernamental no se detendría con el armisticio. La disolución de las patrullas populares, ordenada por decreto el 4 de Marzo se llevó a efecto. Las campañas contra la CNT continuarían así como también ocurriría de forma monstruosa con el POUM. Pero ahora dejaremos que los "Amigos de Durruti" hablen. TERCERA PARTE: Los Amigos de Durruti y el "Amigo del Pueblo" ¿Quiénes son los "Amigos de Durruti"? Hemos visto, en la primera parte, que una oposición se había manifestado frente a los partidarios más o menos hábiles de la colaboración ministerial. Principalmente las Juventudes Libertarias de Cataluña habían declarado su negativa a "ser cómplices guardando el silencio...." e incluso habian añadido: "estamos dispuestos a volver, si hace falta, a la existencia ilegal....". En la primavera de 1937, una agrupación de militantes opositores empieza a manifestarse con el nombre de "Los Amigos de Durruti", y ,ya antes de las jornadas de Mayo, escriben en una octavilla: "El espíritu revolucionario y anarquista del 19 de julio ha sido mistificado.... La CNT y la FAI que, durante los primeros dias de julio, eran las que mejor expresaban el sentido revolucionario y la energía potencial en la calle, se encuentran hoy en una situación disminuída por no haber sabido dar todo su valor a su personalidad durante las jornadas citadas más arriba. Hemos aceptado la colaboración en plan minoritario mientras que nuestra fuerza en la calle tiene un amplio valor mayoritario. Hemos reforzado a los representantes de una pequeña burguesía decrépita y contra-revolucionaria. En ningún modo podemos tolerar que la revolución sea aplazada hasta el final del conflicto militar. Esas gloriosas milicias obreras.... corren el peligro de transformarse en un ejército regular que no ofrecería las más mínima garantía a la clase obrera". En esta octavilla, los Amigos de Durruti se refieren a la amenaza que constituye el proyecto de "Orden Público" para Cataluña, proyecto suspendido pero que va a surgir de nuevo y que apunta a sustituir las fuerzas revolucionarias de la retaguardia por un cuerpo de represión "neutro, amorfo, que capitule ante la contra-revolución". Proféticamente, los Amigos de Durruti añaden: "Si similares intenciones llegasen a prosperar, no tardaríamos mucho en llenar de nuevo las celdas de las prisiones". En el transcurso de las jornadas de Mayo, publican una octavilla y un manifiesto que son calurosamente acogidos por los trabajadores. He aquí el contenido de la octavilla (en plena acción, el contenido es sobrio): "CNT FAI Agrupación "Los amigos de Durruti" ¡Trabajadores....! Una Junta revolucionaria - Fusilamiento de los culpables - Desarme de todos los cuerpos armados - Socialización de la economía - Disolución de los partidos políticos que hayan agredido a la clase trabajadora - No cedamos la calle - La revolución ante todo. Saludamos a nuestros Camaradas del POUM que han confraternizado en la calle con nosotros. VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL .... ¡ABAJO LA CONTRARREVOLUCIÓN!" ¿Pero quiénes son los componentes de los Amigos de Durruti? Dicen ser una "agrupación". Todos son militantes de la CNT, muchos militan en la FAI, la mayoría son milicianos que han aceptado mal la militarización, incluso algunos han dejado las milicias cuando la militarizacion se hizo efectiva; otros son militantes de la Patrullas de Control. Muchos de ellos siguen estando en el frente, en las unidades de predominancia confederal, herederas de la Columna de Hierro, de la Columna Durruti, etc. Pero después de las jornadas de Mayo del 37, van a ser calumniados, tratados de "incontrolables", de "provocadores", incluso de "agentes estalinistas" por las direcciones de la CNT y de la FAI21, o de "agentes fascistas" por los estalinistas y sus aliados. Hay que añadir que, más tarde, los "oficiales" del movimiento libertario22 les asimilarán fácilmente a los "trotskistas" por haber tomado valerosamente la defensa del POUM y de sus militantes. Los trotskistas, demasiado contentos con poder aprovecharse de la ocasión, intentarán dar crédito a este rumor. Recientemente, el n°10 de los "Cuadernos León Trotsky" (publicados en Francia por el instituto del mismo nombre y que acoge a distintos grupos de la corriente trotskista) ha publicado un estudio de F.M. Arando sobre los Amigos de Durruti. El autor intenta demostrar laboriosamente la colaboración entre estos militantes y los trotskistas de entonces. ¿Qué pasó realmente? El único punto seguro, aparte de las alusiones sobre supuestos protocolos secretos, es la existencia de relaciones entre algunos "amigos de Durruti" y un, así es, un único militante trotskista, el alemán Hans Davis Freund, conocido bajo el seudónimo de Moulin. El estudio de Arando no dice nada sobre estas relaciones, ni cita el nombre de ninguno de los "amigos de Durruti" que están implicados.... ¡Pero esto le parece suficiente a este "historiador" para hablar de "colaboración estrecha"! En el mismo número del mismo boletín, en la página 82, Pierre Broué23 recuerda más honradamente que los Amigos de Durruti "han rechazado una reunión en vistas de una acción común".... El dossier es bastante delgado. En cuanto a la defensa del POUM, nos parece lógica. Los estalinistas querían destruir este partido que se oponía a su hegemonía y defendía a las víctimas de los juicios de Moscú. Al no poder enfrentarse a la CNT-FAI directamente, los estalinistas bloqueaban cualquier alianza que no controlaban (por ejemplo, la colaboración entre Juventudes Libertarias y las Juventudes del POUM -las JCI). Se ha visto que los dirigentes de la CNT-FAI aceptaron la expulsión del POUM del gobierno pero que en mayo del 37, los trabajadores libertarios combatían al lado de los del POUM. Sin embargo, hay que precisar que la política de la dirección del POUM fué tan desastrosa como la de la CNT-FAI. En realidad, esta fábula del trotskismo de los Amigos de Durruti viene del movimiento libertario, los trotskistas sólo han intentado darse una importancia que no tenían utilizando el hecho de que los líderes anarquistas, rechazando cualquier análisis serio y cualquier crítica rigurosa realizada desde sus propias filas, han intentado desacreditar a los Amigos de Durruti y han participado en su represión. En un entorno en el que el peor insulto es hacerse tratar de "marxista", esto permite evacuar los problemas que molestan así como sus propias responsabilidades. En cualquier caso, los Amigos de Durruti, que van a sustituir las octavillas por un órgano de prensa, pondrán especial énfasis en su pertenencia al anarquismo revolucionario, a pesar de las calumnias y descalificaciones proferidas contra ellos por las altas esferas del movimiento libertario oficial. Este órgano de prensa, El Amigo del Pueblo, aparecerá entre mayo del 37 y finales del 38, con 15 números, pero el presente estudio se basa en los 8 primeros (hasta septiembre del 37) por no haber tenido acceso a los siete últimos24. En el primer número, en la página 4, dos grandes artículos van a poner en evidencia el apego de los Amigos de Durruti al movimiento libertario. Uno de estos artículos se titula "No somos agentes provocadores". En el segundo, titulado "Nuestra presentación. Porqué salimos. Qué queremos. A donde vamos.", se puede leer, entre otras cosas: "Salimos a la calle sin el menor deseo de entablar querellas personales. Nuestros objetivos son más elevados. Nuestras ansias se cifran en días de triunfo y de pasión por nuestras cosas y nuestros quereres. Sentimos un amor acendrado por la Confederación Nacional del Trabajo y por la Federación Anarquista Ibérica, pero este mismo cariño que profesamos por las organizaciones, que son algo consubstancial con nuestros |
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