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Los asesinos que faltaban en Ayití: el ejército colombiano de “vacaciones” en el Caribe

category américa central / caribe | imperialismo / guerra | opinión / análisis author Tuesday August 12, 2008 08:43author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Sobre la intencion del régimen de Uribe de enviar tropas a Ayití...
Pacificando a los ayisien...
Pacificando a los ayisien...


Los asesinos que faltaban en Ayití: el ejército colombiano de “vacaciones” en el Caribe



Como si el pueblo ayisien[1] no hubiera sufrido ya bastante, con la de huracanes de este último tiempo, con el hambre causada por años de imposición de la ortodoxia neoliberal y con la ocupación militar que padece desde el 2004 por parte de la ONU (la llamada MINUSTAH), ahora nos enteramos, para rematarla, que el ejército colombiano está pensando seriamente en hacer sus maletas y emprender rumbo a Puerto Príncipe[2]. Colombia, dicho sea de paso, no es en absoluto ajena a la MINUSTAH como podría suponerse debido al absoluto silencio que ha rodeado su participación en esta misión de dudosas credenciales humanitarias. En realidad, Colombia ya tiene policías en Ayití desde comienzos de la misión en Junio del 2004[3], pero hasta la fecha, no ha enviado tropas. Esa es toda la novedad noticiosa.

Las tropas colombianas son, en realidad, los únicos makoutes que faltaban en la parodia de misión “humanitaria” que es la MINUSTAH, en la cual participan la soldadesca chilena, brasileña, argentina, jordana, nepalesa, marroquí, peruana, nigeriana, paquistaní, y la de otros tantos países con ejércitos igualmente “respetuosos” de los derechos humanos, como el de Sri Lanka.

Y digo parodia, porque es muy curiosa una “misión de paz”, que, en poco más de un año, logró asesinar a 10.000 ayisien y tiene varias masacres a su haber. En realidad, la ONU y su misión dizque humanitaria, han servido de fachada para un Golpe de Estado sui generis, pues ha ocurrido en un país sin ejército. Recordemos que, en 1995 el presidente Aristide había disuelto al ejército pues en su historia solamente había realizado golpes de Estado pero jamás había parado una sola intervención extranjera[4]. Los hechos que llevaron a este Golpe sui generis ocurrieron así: a comienzos del 2004, un grupo armado de ex-militares y policías al servicio de las dictaduras de Duvalier y Cedras, financiado por la CIA y entrenado en República Dominicana, comienza una serie de ataques en el norte de Ayití, mientras grupos financiados por los EEUU implementaban un plan de desestabilización, semejante al usado en Chile en época de Allende, a fin de derrocar al régimen populista de Aristide, el cual no era del agrado de Washington (y al cual ya habían derrocado en 1991). Los matones a sueldo de la CIA pudieron derrocar a Aristide con el apoyo de un comando de los EEUU que secuestró a Aristide y lo exilió en la República de África Central, pero no podían hacerse cargo del gobierno, por lo cual, tras una breve ocupación a cargo de EEUU, Francia, Canadá y Chile, una misión de la ONU se encargó de garantizar seguridad al régimen post-golpe de una manera en nada diferente a la que el ejército ejerce su poder en una dictadura militar. A fin de mantener la dictadura del 3% más rico en un país sin ejército, no le quedó otra a los nostálgicos de Duvalier que recurrir a una ocupación extranjera[5].

Y qué mejor si la cara pública de esta ocupación no la asumen los EEUU, demasiado mancillados por sus aventuras en Oriente Medio, ni Francia, con un pasado colonial demasiado oneroso. Entonces ahí saltaron los chapulines colorados de Sudamérica a demostrar que, cuando el Tío Sam no puede cumplir a cabalidad con sus tareas de control hemisférico, sus títeres locales pueden hacerlo por él. Con lo que instalan el fatal precedente de ocupaciones de cuño imperialista a cargo de países latinoamericanos, es decir, ocupaciones por “encargo”. Y de paso, cada cual saca una tajada de la ocupación, pues Ayití desde hace tiempo no es más que carroña para que cualquier buitre coma de ella.

Es de destacar que todos los ejércitos que participan de esta ocupación tienen un historial grave de violaciones de derechos humanos, con lo cual no podemos en realidad sorprendernos de los resultados de esta misión. Visto de este modo, el ejército colombiano no estará, como dice una expresión criolla, como un “chancho en misa”, es decir, fuera de lugar, sino que entraría como socio aventajado al “selecto” club de la MINUSTAH. Sabemos que el Ejército colombiano es el gran responsable del drama del desplazamiento en Colombia, que fuerza a 313.000 colombianos fuera de sus hogares anualmente, que envenenan a poblaciones campesinas completas con los programas de fumigación de coca (aunque el cultivo ha aumentado en un 27% en el último período según informes de la ONU), que sus soldados reciben días libres y otros beneficios por “guerrillero muerto” (práctica que ha redundado en los llamados “falsos positivos”, o campesinos que no tienen nada que ver con el conflicto y que son asesinados y presentados como “guerrilleros muertos en combate” –de los cuales van alrededor de 1.000 en lo que va del gobierno de Uribe), que conjuntamente con los paramilitares son responsables de la muerte de al menos 70.000 miembros de organizaciones populares desde comienzos de los ’90 y de la desaparición de unas 30.000 más en el mismo lapso de tiempo (una reciente entrevista al paramilitar desmovilizado alias HH entrega algunas luces sobre este horror[6]), que, al prohibir el paso de alimentos a ciertos sectores a fin de hambrear a las guerrillas, lo que hacen es matar de hambre a comunidades completas y, por último, que a donde llega un batallón comienzan las violaciones de mujeres y menores de edad. Vemos, entonces, que al Ejército colombiano no le faltan méritos para integrar la MINUSTAH.

Pero no solamente el ejército colombiano no está fuera de lugar entre los gorilas que tiene por pares en la MINUSTAH: el mismo régimen de Uribe en Colombia guarda un gran parecido con el régimen de Duvalier (salvo en el color de la piel). Ambos utilizaron el cohecho y el terror de sus partidarios para ganar las elecciones; ambos han modificado la legalidad a su acomodo para ejercer un caudillismo autoritario y voraz; ambos han recurrido a la ayuda de fuerzas irregulares para realizar el trabajo sucio (makoutes en Ayití, paramilitares en Colombia); ambos han contado con la sacrosanta venia de Washington y han construido una ideología de seguridad nacional ante la amenaza latente de los vecinos "comunistas" y de sus aliados “apátridas” locales; y sobretodo, ambos han utilizado y manipulado una ideología patriotera, nacionalista y beata a fin de presentarse como la encarnación del bien, de los valores eternos de la patria y de la gracia divina.

Me puedo imaginar al ministro Santos y a Uribe, tomándose un té con los Duvalier, con Papa Doc y con Baby Doc, mientras hablan de narco-terrorismo, comunismo, de confabulaciones extranjeras, de apátridas y de las virtudes de rezar el Padre Nuestro diez veces por día. Papa Doc, dictador de 1957 hasta 1971, produjo un “catecismo” de su régimen, lleno de imágenes religiosas, banderas y odas a sí mismo, una de las cuales rezaba lo siguiente:

Nuestro Doc que estás en el Palacio Nacional de por vida, santificado sea Tu nombre por las generaciones presentes y futuras. Hágase tu voluntad, así en Puerto Príncipe como en las provincias. Venga a nosotros un nuevo Haití y nunca perdones las fechorías de los anti-patriotas que escupen a diario en nuestro país; déjales caer en tentación, y bajo el peso de su rencor, no les libres de ningún mal...”[7]

Amén. Es cosa no más de cambiar las alusiones al Doc por “Uribe” y el Palacio Nacional por la Casa de Nariño, y la oración es calco y copia de un artículo de los columnistas lambones del uribismo. O hasta podría ser una editorial de El Tiempo o de Caracol.

Así que muchachos, a alistar las maletas y para el Caribe los pasajes, que a las tropas colombianas les toca su turno de ser “turistas con fusiles”, como llama, sabiamente, el pueblo ayisien a los cascos azules de MINUSTAH. Ahí va Colombia junto a los EEUU, cual Robin detrás de Batman, al auxilio de su amo en la misión de Ayití (y también de Afganistán, por cierto). Que no quede ninguna duda del compromiso que Colombia tiene en servir a los intereses superiores de sus amos en Washington ni de su hostilidad hacia todo lo que huela a causas populares. Que nadie sospeche que el gobierno del presidente Uribe no está presto a complacer los caprichos de su patrón y auxiliarlo en su cruzada global de dominación. Mal que mal, todos tienen algo que ganar con el drama de Ayití: así como Brasil está utilizando esta misión como moneda de cambio para un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, Colombia pareciera estar utilizando su participación en la ocupación como una manera de ganar créditos para que el Congreso de EEUU se decida, por fin, a firmar el TLC. Como se ve, todos tienen algo que ganar. Todos, menos los ayisien.

Entonces presidente Uribe no se quede corto ni perezoso: no mande solamente las tropas. Mande también su contraparte necesaria, sus “Rastrojos”, sus “Águilas Negras”, sus “Paisas”, sus “Nueva Generación”, sus "Jorge 40", sus "Mancusos" etc. todos sus paramilitares, para que complementen el trabajo, y a punta de motosierra, enseñen a todos esos “negros de mierda” en Ayití qué carajo es la democracia, tal cual se lo han enseñado por décadas a esos otros “negros de mierda” que viven en el Chocó y en la Costa Caribe de Colombia. ¡Seguridad Democrática también en Ayití! Además, no puede quedar esta tarea civilizadora a medias, ya que, después de las masacres, alguien tendrá que desaparecer los fiambres, ¿o no?

También mande a sus amigos de Gallup para que enseñen a la MINUSTAH a amañar encuestas, a ver si ahora podrán convencer al mundo de que la MINUSTAH es apoyada por el 84% de los ayisien, que a Preval (presidente instalado en elecciones vigiladas bajo la ocupación) lo quiere el 91% de los ciudadanos y que el derrocado ex-presidente Aristide no es sino un vulgar “narco-terrorista” sin ideas políticas y solamente interesado en Ayití como una ruta para el tráfico de cocaína que, vía Venezuela, pasa hacia el mundo civilizado.

Mientras tanto, el pueblo ayisien, silenciosamente, seguirá en la ardua tarea de labrar su destino pese a todo: a los huracanes, al hambre, al neoliberalismo y a la ocupación. Y sí, sabrá seguir labrando su destino pese a los makoutes colombianos. Ayibobo[8].

José Antonio Gutiérrez D
11 de Agosto del 2008





[1] Prefiero siempre utilizar Ayití para Haití y ayisien para haitiano. Tal es la manera original de escribirlo y decirlo en la lengua nativa de Ayití, el kréyol ayisienM.

[2] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloim...e=0,0

[3] http://www.un.org/depts/dpko/missions/minustah/facts.html

[4] El artículo citado del periódico colombiano El Espectador, http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloim...e=0,0, es una buena muestra de lo flojo y poco serio que es el periodismo colombiano al decir que una de las tareas de la MINUSTAH es “apoyar al ejército haitiano”. ¡Desconocen un dato tan básico, como que el ejército haitiano no existe! Desde ahí para adelante, uno puede desconfiar del resto del contenido que no puede ser mucho más “profesional” ¿Qué más puede esperarse de esta prensa lambona?

[5] He escrito varios artículos de análisis de la crisis haitiana. Entre ellos puede revisarse sobre la crisis misma “Ayití, una cicatriz en el rostro de América” http://www.anarkismo.net/article/1063 y “Ayití, entre la liberación y la ocupación” http://www.anarkismo.net/article/4651 Sobre los soldados chilenos y su naturaleza dictatorial, fue publicado en el Haiti Tribune el artículo “Macoutes et opportunistes du Chili exportés en Haiti” http://www.anarkismo.net/article/2161

[6] http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloim...e=0,1

[7] Cit. en “The Haiti Files –Decoding the Crisis” ed. James Ridgeway, Essential Books, Azul Editions, 1994, p.20.

[8] Equivalente a “Amen” en los ritos vuduistas.

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