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internacional / community struggles / anarchist communist event Friday March 24, 2017 18:47 byRevolución Internacional / World Revolution

Encuentro de países latinoamericanos y de Europa para trazar rutas en común hacia el fortalecimiento de la resistencia en nuestros pueblos, comunidades, barrios, centros de trabajo, escuelas y medios libres.

ENCUENTRO DE EXPERIENCIAS Y PENSAMIENTOS LATINOAMERICANOS PARA FORTALECER LAS LUCHAS DE TOD@S Y EN TODAS PARTES

Quedan tod@s cordialmente invitad@s al conversatorio-debate "LA UNIDAD Y LA PAZ DE LOS PUEBLOS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE" este sábado 25 de marzo desde las 11 hrs. en la Ciudad de México.

Con la presencia de delegados de luchas populares y territoriales en distintas latitudes de Latinoamérica y Europa, se debatirán puntos en común sobre el actual momento de resistencias, por ejemplo: la ola de autogobiernos y municipios proyectados hacia la autonomía en México; proyectos extractivistas, el conflicto armado y el asesinato constante de líderes sociales y liberadores de la Madre Tierra en Colombia; las fuertes huelgas docentes y de la clase trabajadora en Argentina; la lucha del pueblo brasileño contra las reformas laborales, educativa y de pensiones (PEC 241); la organización espontánea tras las inundaciones y el reciente desastre pluvial en Perú, etc.

¡NO FALTES! Sábado 25 de marzo a partir de las 11 hrs. en el local de la Casa de los Pueblos (Calle Amatl #20, Col. Pedregal de Santo Domingo -tomar autobús sobre Eje 10 saliendo de Metro Copilco).

Publicado el 24 de Marzo de 2017 en:

http://rupturacolectiva.com/encuentro-internacional-pen...rtes/

internacional / imperialismo / guerra / opinión / análisis Tuesday March 21, 2017 19:46 byDemián Revart

La incidencia del Estado en el momento actual no se puede definir con los viejos libros de politología y marxismo, ya que además de máquina ahora es un conjunto de dispositivos. La opresión está en el aire… ¡y en las presidencias!

“Como a las 8:30 de la mañana, empezamos a oler a quemado y no sé ni cómo abrimos la puerta del auditorio (que también estaba bajo llave) para ir a ayudarlas porque se estaban quemando. Pero los policías no nos dejaron ayudarlas y nos empezaron a pegar. Nadie las ayudó y no nos dejaron ayudarlas”.

-Adolescente sobreviviente de la tragedia del 8 de marzo en el Hogar “Seguro Virgen de Asunción-

“A Edgar le dispararon en la cara, sangraba a chorros, lo cargaron como pudieron y todavía se escuchaba como los disparos impactaban en los carros”

-Omar García, sobreviviente de la masacre de Iguala el 26 de septiembre de 2014 en Guerrero, México-

“Escuchamos el grito. ‘¡Saquen a los niños!’… El techo se desprendía en pedazos y caía sobre los menores que dormían sobre colchonetas en el piso… Unos tenían quemaduras en brazos, cabeza, frente; otros se asfixiaban con el humo”

-Educadora de la Guardería ABC-

Demián Revart

El fuego no es precisamente un aliado de las conclusiones inmediatas, sirve más bien como el catalizador que apertura nuevas ideas, nuevas cuestiones, nuevos episodios del acontecer diario. Así como con nuestros abuelos nos sentamos alrededor de una fogata a contar historias o reflexionar sobre situaciones afines que nos conciernen, estos párrafos pasan de ser fuego que calcina –destruye- a un fuego de corazón que concientiza –construye-.

I

Apuntes sobre un concepto-hashtag (de una vez por todas, entender el #FueElEstado… ¡y el capitalismo!)

1) Hacia una concepción del Estado como maquinaria y dispositivo en la sociedad neoliberal


Hay un severo problema para nuestros días: las mayorías piensan que la sociedad conforma al Estado. Dicha “integración” hemos de entenderla como la forma de desenvolvimiento social por excelencia que se enmarca en lo que se ha denominado ‘historia moderna’, por lo que la inconsciencia de esa separación entre sociedad y Estado reside en el habitus del día con día. La interpretación –vigente hoy por hoy- de que la maquinaria estatal se erige por la dominación de una clase social sobre otra, se va esfumando por diversas cuestiones que enunciaré más adelante.

La inconsciencia abarca los dos polos.

En el aspecto positivo pasa lo siguiente: trabajar y pagar impuestos, utilizar el transporte público, asistir a colegios y escuelas públicas, ser representados por determinadas figuras políticas, recibir incentivos económicos a final de año, son usanzas comunes que remiten a la idea de que hay un Estado (a cargo de un gobierno de élite de tal o cual color) que dota, otorga y regula dichas actividades para el funcionamiento próspero de la sociedad. ¡Ja! Hay que decirlo: todas estas usanzas surgen gracias al fruto del trabajo y las necesidades básicas de la clase social que las produce y satisface, la otra sólo se viste como un “administrador” buena onda.

En el aspecto negativo, la constante oposición entre intereses individuales y colectivos que provocan los llamados problemas sociales, denotan en las mayorías que esos choques se dan, precisamente, entre individuos o grupos, y no por la influencia central que ejerce el Estado en el modo de trabajo, educación y de pensamiento. La gente no riñe o se mata entre sí sin una causa: hay un motivo sistemático.

La aseveración de la lucha de clases claro que es real, pero resultaría como una respuesta microscópica si totalizamos el concepto de Estado a la supraestructura de dominación que separa en dos campos a explotados y explotadores, a administrados y administrativos cuando en realidad de ese cúmulo de explotados surge otra cadena de explotados y explotadores –al igual de administrados y administrativos- y otra, y otra…

La incidencia del Estado en el momento actual no se puede definir con los viejos libros de politología y marxismo, ya que además de máquina ahora es un conjunto de dispositivos. La opresión está en el aire… ¡y en las presidencias!

Ahora bien, ¿a qué se debe la afrenta de no visibilizar el antagonismo entre sociedad y Estado? Al hecho de que este segundo se ha estandarizado como “naturaleza humana” [1] y convence a sus ciudadanos, en tanto que ideología y regulación de la vida pública, en distintos aspectos: la estilización de la fachada del barrio gracias a tu “diputado de confianza”; la educación habitualizada sobre el Estado que se contenta con definirla (de cajón están Cicerón, Platón, Jellinek, Spengler, Kelsen, Hegel, Carré de Malberg, etc.); la creación de situaciones como la típica fiesta ruidosa de un vecino en la que el adyacente afectado prefiere llamarle a la policía y armar un borlote en lugar de arreglar el asunto “ordenando” los calendarios y horarios para las fiestas en la colonia; el registro civil –omnipotente- de cada servicio público que uno solicite; e incluso en el hecho de que los videos de Luisito Comunica –como un lifestyle distractor- tengan más visitas que la última crónica audiovisual sobre la tragedia en Guatemala. En todos estos ejemplos hay una doxa –dogma- que se incrusta desde el habitus ya mencionado.

¿Y por qué no la vemos? La amalgama entre desinterés, rutinidad, medios de ocio-distracción, falta de tiempo para el análisis e incapacidad crítica, opaca la posibilidad de entender la opresión sistemática, es decir, esa cadena interminable de opresiones y violencias simbólicas.

2) La máquina tragamonedas (de que no hay Estado sin Capital y viceversa)

Cuando el ladrón –de Pantitlán o de la Cámara de Diputados- comete un asalto o le roba a un tercero, la culpa de dicho acto no refiere únicamente a su voluntad, sino a una serie de necesidades de diversa índole [2] (económica, política, familiar, etc.) que surgen de distintos problemas universales. Algunos lo hacen para sobrevivir, otros para ampliar su supervivencia con lujos –aquí ya hablamos de miseria y lujosidad-.

¿Y qué es lo que roba el ladrón o el diputado?, ni más ni menos que la expresión monetaria del trabajo social: el dinero, que dentro del capitalismo determina la cantidad de ‘bienestar’, ‘seguridad’ y ‘poder social’ que uno pueda pagar para sí mismo. El Estado está presente en ambos casos porque su función no es repartir las riquezas, sino apropiárselas. Este, históricamente se ha aliado con la clase capitalista para servir como el guardián que separa a quienes más tienen de quienes menos tienen el bienestar que otorga el dinero, provocando todo un sistema universal de contra-valores como la corrupción, la mentira, la delincuencia, la competitividad y la violencia en sus distintas expresiones.

Hoy, siglo XXI, el Estado se ha convertido en capitalismo debido a: 1) la iniciativa privada (el capital financiero mundial) está acaparando los servicios sociales que antes eran de total dominio estatal (salud, educación, transporte, trámites civiles, infraestructura, etc.) e invierte/especula en el suelo y el territorio que es entendido como “federal”; 2) por tanto, no hay independencia consumada entre ambos pilares, es una alianza perpetua en la cual el capital necesita todo el estado de derecho del primero.

Así, el Estado va conexo categóricamente al sistema económico imperante para convertirse en dualismo, en sistema general: el Estado-Capital.

Que los Estados despojen de su tierra a los campesinos o promuevan reformas laborales para compactar a su mínimo a la clase trabajadora, no son gustos personificados, sino que delinean los intereses de ganancia y enriquecimiento de este dualismo.

El Estado a su vez, es dirigido por una clase política que se organiza de acuerdo a las facilidades para ejercer el dominio. En el caso de las niñas de Guatemala, el presidente Jimmy Morales da el ejemplo de esta “afinidad política” al haber nombrado por ‘compadrazgo’ y deudas de campaña a gente sin las competencias necesarias para coordinar el sistema de protección a la niñez y juventud, principal organismo acusado de la tragedia del pasado 8 de marzo.

Entender el todo y la parte en estas tragedias, dejará el paso libre para asimilar que la corrupción, negligencias y falta de tacto son solo los tallos de una raíz llamada: Estado-Capital.

II - Las niñas invisibles

Un Hogar Seguro (para la tortura institucionalizada)


Existen múltiples prejuicios sobre los países centroamericanos –específicamente en el Triángulo Norte- que van desde la segregación racista a los indígenas (recordemos el etnocidio de 1932 en El Salvador, provocando la muerte de 30,000 personas) hasta la aglutinación de la violencia en las zonas urbanas, suburbanas y rurales por el constante dominio territorial de las mafias criminales [3] que no sólo estas desempeñan, sino que se va replicando molecularmente por diversos grupos sociales que prefieren “trabajar” de ese clima y cultura constantes de violencia normalizada.

La situación que viven las jóvenes guatemaltecas en sus barrios es de horror. Las estadísticas hablan por sí solas: “De acuerdo con datos del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (OSAR), en el 2016 hubo 2,504 nacimientos de madres entre 10 y 14 años, todos, producto de una violación sexual. Nacieron 10 bebés de niñas de 10 años; 30 de niñas de 11; 98 de niñas de 12; 464 de adolescentes de 13; y 1,902 de madres de 14 años”.

Esta cultura de la violencia muy aguda hacia los infantes también es visible desde México hasta otros países de Latinoamérica y no se sacia con quedarse en las calles: se institucionaliza.

Las banderitas de “solidaridad” con Guatemala no aparecieron en Facebook ni en ninguna otra red social. ¿Qué podíamos esperar sino manipulación e indiferencia ante una tragedia de un sector pauperizado y criminalizado internacionalmente? El 8 de marzo se tiñó de sangre y desinformación.

Los Hogares Seguros no son instituciones penales ni carcelarias, son refugios estatales para menores de edad que han vivido situaciones de orfandad, vulnerabilidad, adopción irregular, violaciones, explotación sexual o tortura familiar. La lógica de reclusión es invisibilizar el problema, no solucionarlo. Hago uso de los prejuicios en el inicio de este apartado: ¿quién quiere saber qué pasa con los hijos y miembros más jóvenes de la MS y El Barrio 18, considerados como las ‘parias’ de Guatemala?

Mientras la ciudadanía pasa sus días como si nada, unas niñas se han vuelto invisibles, claro, hasta que la muerte las acechó.

Pragmáticamente, estos espacios se convierten en prisiones de facto, plagadas de negligencias médicas, trabajadores que abusan sexualmente de las jóvenes, monitoras –guardias- para las que el maltrato es su “método pedagógico” [4], una alimentación deficiente –muchas veces, las comidas eran saturadas con yodo para “nutrir” con químicos y no con los alimentos básicos- y de una amplia red de trata que es comandada por las clicas –mafias- internas, irónicamente, de esas mismas de las que el Estado guatemalteco busca distanciar a las jovencitas internas. El hacinamiento era común, por lo que muchas niñas dormían en el suelo, sumándole su estancia junto con varios adolescentes en proceso penal acusados de extorsión y asesinatos, debido a la lentitud y corrupción del sistema penal que ‘la vio fácil’ al juntarlos en un solo inmueble.

De que la muerte es el imperativo de la conciencia del ser-social


No pasaría mucho tiempo desde la fundación de este “Hogar Seguro” en 2010 para que iniciaran las denuncias de vejaciones y malos tratos, mediatizadas en el año de 2013 por algunos medios ciudadanos como “La Hora” y “Prensa Libre” [5]. La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) respondió a dichas denuncias solicitando medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Nunca se atendieron.

En noviembre de 2016 se volvieron a alertar distintas deficiencias y anomalías, y un mes después, a nivel jurídico e institucional “el Juzgado Sexto de Niñez y Adolescencia del Área Metropolitana condenó al Estado de Guatemala por las violaciones cometidas contra los derechos de los menores de edad (…) ordenó que se ampliaran las instalaciones del refugio para distribuir de mejor manera a los niños para tener mayor control, cambiar la modalidad operativa, contratar más personal y remover a los trabajadores señalados de cometer abusos contra los albergados” [6].

El circo institucional no fue suficiente, faltaba una muestra exponencial como lo ocurrido el 8 de marzo para que los ojos se abrieran en sintonía y mirando este suceso como emblema de un fracaso del Estado. Es hasta que la muerte se asoma cuando nos interesa saber de dónde vino.

La crónica

Un día antes del incendio –el 7 de marzo-, la mayor parte de las internas dieron pie a un motín generalizado en el que se logró abrir una de las salidas, 60 menores se escaparon de las instalaciones, ocultándose en barrancos y bosques de la periferia. Tras el pitazo de esa fuga por parte de los funcionarios del refugio en coordinación con la policía, lograron atrapar a la mayoría -19 lograron fugarse de lleno- y como castigo, vino una primera tanda de golpizas contra los varones que serían encerrados bajo llave en el auditorio, y otra serie de castigos y humillación sexual contra las mujeres, confinadas con candados en las puertas y ventanas de una de las aulas que se conocía como “El Taller” o “La Escuela”.

El presidente Jimmy Morales fue avisado de un posible recrudecimiento del motín y dio la orden de que 250 policías antimotines resguardan las instalaciones, debido a que en las breves horas de fuga, varias de las jóvenes lograron comunicarse vía teléfono con sus parientes para solicitar auxilio. Se esperaba que estos llegasen en cualquier instante para averiguar lo que sucedía.

Aproximadamente a las 8:00 am del día siguiente, las jóvenes se amotinaron nuevamente y quemaron las colchonetas del lugar en protesta por su libertad [7], pensando que las autoridades las dejarían salir, sin embargo, éstas y los vigilantes ignoraron la situación. En un transcurrir de minutos tan efímero, los cuerpos de las jóvenes ya se encontraban calcinados.

Conclusiones tras el incendio


El caso de Virgen de Asunción es demasiado explícito e ilustrativo. El Estado asesinó a 40 adolescentes y se respaldo en una ideología de Estado en la cual las personas que no lo respetan (miembros de pandillas, drogadictos, “rebeldes” en casa) poseen menos “valor social”. El acontecimiento sería muy distinto si cualquier plaza pública hubiera sido el lugar, y “ciudadanos” de a pie, las víctimas. Hagamos un poco de memoria tal y como ocurrió en Francia de noviembre de 2015 y en Bruselas en marzo de 2016. El hashtag #PrayFor… es exclusivo para la “gente bien”.

Por otra parte, el gobierno en turno no se ha querido hacer responsable aludiendo –precisamente- a ese ‘mal comportamiento’ en sociedad de las niñas. El presidente Jimmy Morales anunció en conferencia de prensa unas horas después del siniestro: “(…) ¿Un crimen de Estado? Por favor, eso no es algo que se tenga que manejar. Habrá que esperar las investigaciones y le hemos pedido a las instancias que las hagan lo más pronto para poder deducir responsabilidades administrativas y penales” [8].

Una periodista guatemalteca –de la cual me ahorro mencionar su nombre por puro gusto- escribió en una columna nacional lo siguiente: “(...) Esta es una de esas columnas que nunca debió ser escrita, porque nunca tuvo que ocurrir la muerte de 40 niñas en un hogar de “resguardo” a cargo del Estado”, a lo que respondo en estas líneas que, a pesar de entender el contenido crítico de su nota, ¡es ahora más que nunca cuando hay que escribir y denunciar que el divorcio entre Estado y bienestar es categórico y universal!

A veces, respaldamos las estructuras hegemónicas sin darnos cuenta.

II

Primero el Estado, después la vida


“Fue la negligencia, no el fuego” es un slogan que caracteriza de la misma forma al caso de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, aquella que fue incendiada el 5 de junio de 2009 y provocó la muerte de 49 infantes y quemaduras crónicas en más de 70 sobrevivientes. El fuego se originó en una bodega contigua, propiedad de la Secretaría de Hacienda del Estado de Sonora, alcanzando a la estancia infantil y provocando que su techo se cayera a pedazos sobre los niños durante su hora de siesta.

En los diversos testimonios no sólo se acusa la negligencia del inmueble y sus funcionarios –un edificio sin salidas de emergencia y personal sin capacitación en casos de riesgo-, se narra también que la policía no supo cómo actuar. Diversos peatones tuvieron mayor valentía para entrar al inmueble e intentar salvar a los pequeños, entre ellos, las 27 educadoras, cocineros, pedagogos y administrativos de la Guardería ABC, además de empleados de una llantera y una gasolinera PEMEX que se ubican enfrente del edificio siniestrado.

Los familiares recibieron el apoyo del perito estadounidense David Smith en enero de 2010, quien refutó inconmensurablemente la línea de investigación de la PGR enfocada a que el siniestro fue “un accidente provocado por un corto circuito en el enfriador de aire de la bodega”, según The McMullen Company, una agencia americana especializada en casos forenses por incendios.

Los tres argumentos principales que sostienen su refutación son: 1) la lejanía del enfriador del punto donde inició el fuego, 2) el escaso voltaje de electricidad que anula la posibilidad de un ‘sobrecalentamiento’ y 3) que el incendio comenzó antes de que la última persona abandonara la bodega, lo que deja entrevista la participación de tan solo un responsable que se encargó de provocar la ignición.

La burocracia mexicana es ridícula, surrealista y perezosa. ¿Por qué digo esto? En declaración con diversos medios en 2013, los padres de familia de la agrupación Manos Unidas por Nuestros Hijos –fundada después del percance- presentaron indicios investigacionales que acusan a funcionarios cercanos al exgobernador de Sonora, Eduardo Bours Castelo, por ser los responsables en este –y otros casos- de destruir e incendiar documentación oficial durante cada periodo administrativo, en el caso de la bodega adyacente a la Guardería ABC, se revela el hecho de la quema de documentos relacionados a una deuda de 10 mil millones de pesos del programa Plan Sonora Proyecta [9]. Algo así como si dijéramos que “es una tradición quemar las papeletas del gobierno cada mes porque no tiene donde guardarlas”.

Así, el Estado no sólo fue culpable como sujeto sistemático, sino también en su expresión como propietario de un inmueble federal.

Entonces, ¿la culpa es de Bours, sus lacayos o de toda esa burda tradición de quemar documentaciones para ocultar la corrupción de sus curules y escritorios?

Para 2016, serían efectivas las condenas de 19 personas por 20 a 30 años de prisión, es decir, el “precio” de cada bebé fallecido se calcularía en 6 meses de pena por cada inculpado. La justicia debe ser de hecho, no matemática.

Retomando la afirmación del Estado como sujeto culpable, añade todavía una ofensiva más, atacando –con sus procedimientos jurídicos e institucionales- al cuerpo biológico de los familiares con series de presión psicológica y de desgaste emocional.

Animal Político recoge un testimonio sobre Patricia y José, una pareja de padres afectados: “Patricia abandonó su trabajo y fue operada de la columna debido al sobrepeso que desarrolló debido a la depresión. Su esposo José Francisco, biólogo de profesión, cambió de empleo para dedicarle más tiempo al proceso legal que se sigue contra los responsables” [10].

La madre de otro pequeño -“Yeye”- todavía sufre constantes recaídas y ha sido hospitalizada en diversas clínicas psiquiátricas desde el 2009.

¿Podemos imaginar que estas consecuencias físicas se gestan también en el cuerpo de los demás familiares?

III

Cuando los estudiantes transmutaron en criminales


El fenómeno de Ayotzinapa fue el fundador del #FueElEstado. No es menester que toque mucho el tema, sólo quiero retomarlo a manera de breviario.

Tras ser encarcelada la pareja imperial (José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda), 111 policías municipales de Cocula e Iguala –vinculados al Cártel Guerreros Unidos-, los 43 no han aparecido. La táctica de aletargamiento que utilizó la PGR con los padres de los niños de la Guardería ABC, es semejante con los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa: servir como punto medio entre la “verdad histórica” del Estado y las múltiples investigaciones de agencias internacionales sobre los hechos.

Documentales, videos, fotografías y decenas de testimonios comprueban la participación del ejército y la policía en la masacre de la noche del 26 de septiembre de 2014. No hay muchas palabras para enarbolar una tesis que demuestra la culpabilidad de las fuerzas armadas del Estado, pero me agradaría diferenciar al movimiento normalista de las dos tragedias incluidas en este texto.

Ignorarlos hasta poder criminalizarlos

La principal disimilitud entre Ayotzinapa, las niñas de Guatemala y la Guardería ABC, es que el primero pertenece a una historia desencantada de guerra.

La Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) es el protagonista de esta historia de hadas. Creada en 1935 a la par de la edificación de las primeras normales rurales, comienza como una ‘alternativa’ que es perfectamente ilustrada por el mural de Diego Rivera, “La maestra rural”, obra pintada en 1924 que revela la siguiente alegoría: una maestra en cuclillas con un libro sostenido por su antebrazo, enseñando a un círculo de jóvenes y adultos, mientras a lado, un hombre que monta un caballo sostiene de manera imponente un fusil. Ese hombre era el Estado progresista que ‘defendía’ a los sectores más vulnerables del campo en un lamento post-revolucionario.

Con el tiempo, el impulso progresista que tuvo su máxima potencia con el presidente Lázaro Cárdenas, se perdió y al no ser una idea táctica exterminar de tajo el proyecto de la educación normalista, el Estado prefirió ignorarlo. Era una guerra en mute.

De la ignominia, sucedieron ataques frontales que transformaron el olvido en una guerra declarada: entre 1940 y 1960 se recortan los gastos educativos al mínimo y se rechaza la idea inicial de especializar la educación rural para el desarrollo de las comunidades; la Masacre de Chilpancingo en diciembre 1960 confirma el papel antagónico del Estado al acallar con balas las protestas por la autonomía de la UAG; Gustavo Díaz Ordaz (principal ejecutor de la guerra sucia y la Masacre de Tlatelolco en 1968) logró cerrar 15 de las 29 normales rurales; los embates sigilosos en contra de la normal de Ayotzinapa se vieron en episodios de represión en 1998 y 2007 en protestas estudiantiles que exigían la no-desaparición de la Licenciatura en Educación Primaria; el 13 de diciembre de 2011 caerían asesinados dos estudiantes durante un bloqueo en la Autopista del Sol -Jorge Alexis y Gabriel- muertos de bala por funcionarios públicos infiltrados en el conflicto; en enero de 2014, otros dos estudiantes murieron arrollados por un camión durante un boteo, actividad que, en teoría, no debería ocurrir debido a que la Secretaría de Educación Púbica está a cargo de suministrar la infraestructura necesaria para el funcionamiento de las escuelas rurales.

Exterminar al normalismo es uno de los puntos primordiales en el Billboard de la clase política, cooptándolo a los “nuevos sistemas de enseñanza” que se erigen –como mencionaba en mi descripción del Estado-Capital- por el asalto de la iniciativa privada en los proyectos educativos rurales que pertenecían a las contiendas gubernamentales.

La Masacre de Iguala no bastó. Desde ese 26 de septiembre a la fecha [11] han sucedido aproximadamente 10 ataques policiales violentos –incluso con uso de armas de fuego por parte de la policía y grupos criminales- contra protestas de normalistas en los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca.

Todos ellos sumergidos en una guerra involuntaria por el simple hecho de considerar a la educación como una herramienta indiscutible para el mejoramiento social y ético de México.

***

Sean civiles inocentes, profesionistas, ninis, sectores pauperizados o los movimientos anti-sistema más radicales: no hay una correlación lógica entre la labor teórica del Estado y sus prácticas para asegurar que estamos a salvo en sus cauces.

Todos podemos llegar a ser víctimas del #Estado-Capital.

Publicado el 17 de Marzo de 2017 en:

http://rupturacolectiva.com/de-las-ninas-de-guatemala-a...ital/
Notas críticas, referencias y cronologías


[1] La deducción del Estado a partir de la naturaleza humana pertenece al repertorio standard de todo profesor y educador esclarecido, esta vez gestionada con la ayuda de los antagonismos de la sociedad capitalista. (Held, Karl, El Estado democrático: Crítica de la soberanía burguesa).

[2] Ya sea para satisfacer la supervivencia básica –necesidades biológicas básicas- o por la supervivencia ampliada –lujos y objetos que demuestran la fetichización de la mercancía-.

[3] En el sentido internacionalista de este texto –y enfatizando esta nota- busco hacer notar la extrema ruptura del tejido social gracias a los grupos criminales. Por ejemplo, en Centroamérica con las pandillas de la droga, en México con los cárteles del narcotráfico o en Rusia con la “The Great Criminal Revolution” en la que las mafias se infiltraron en la estructura estatal tras la caída de la URSS.

[4] En recientes días, el diario guatemalteco Prensa Libre entrevistó a una exinterna que relata su historia de maltrato, las heridas que permanecieron en su cuerpo y el cómo observó el asesinato de otra interna debido a la falta de vigilancia. (“Hogar Seguro es una pesadilla, deplora exinterna”, Prensa Libre por Glenda Sánchez, 14 de marzo de 2017. En línea en: http://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/hogar-...terna)

[5] Léase: http://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/traged...-2013

[6] “No fue el fuego, fue la negligencia”, Plaza Pública, José David López Vicente, 09 de marzo de 2017. https://www.plazapublica.com.gt/content/no-fue-el-fuego...encia

[7] A la prensa le hace falta emancipar la situación y hablar más de la libertad como objetivo y no como categoría abstracta. Demando que no se hable de una acción de protesta como algo solamente “para llamar la atención de las autoridades”.

[8] “Los policías no nos dejaron ayudarlas: abusos y negligencia mataron a 40 niñas en Guatemala”, Animal Político, 13 de marzo de 2017. http://www.animalpolitico.com/2017/03/guatemala-incendi...rtas/

[9] Declarado inconstitucional en 2007 por falta de trasparencia y del registro de datos de dónde saldría y en qué se invertirían los recursos monetarios –aunque en sus cláusulas específica que para solventar parte de la deuda estatal, colocación de bonos, infraestructura en algunos municipios y una inversión en la fiduciaria Banorte. En ese contexto, el estado de Sonora contemplaba una deuda de 5 mil 234 millones de pesos.

[10] “7 años del caso ABC sentencian a 19 implicados, pero aún no hay justicia: padres”, Animal Político, Nayeli Roldán, 05 de junio de 2016. http://www.animalpolitico.com/2016/06/a-siete-anos-del-...dres/

[11] 19 de julio de 2016. Represión a normalistas de la ONOEM y maestros de la Sección XVIII por parte del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y policías antimotines (http://rupturacolectiva.com/la-guerra-de-clases-continu...acan/); 27 de septiembre de 2016. Aproximadamente a las 14 hrs., un operativo de 30 patrullas del Mando Único de la Policía y cientos de granaderos de Michoacán interceptaron y dispararon con armas de grueso calibre a los camiones en donde se transportaban estudiantes de la Escuela Normal Indígena de Michoacán (ENIM), pertenecientes a la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM) tras una actividad de volanteo (http://rupturacolectiva.com/policias-disparan-a-camione...idos/); 4 de octubre de 2016. Después de las 18:00 hrs., un grupo de hombres armados asaltaron una camioneta Urvan de transporte público de la Ruta Chilpancingo – Tixtla del sitio Vicente Guerrero, muy cerca de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, asesinando a dos normalistas y dos civiles más (http://rupturacolectiva.com/en-asalto-a-transporte-publ...-mas/); 5 de noviembre de 2017. Normalistas de la Escuela Normal Superior de Chiapas y pertenecientes a la Coordinadora de Estudiantes Normalistas del Estado de Chiapas (CENECH) se encontraban realizando un boteo en la caseta del municipio de Ocozocoautla, cuando fueron irrumpidos por las fuerzas policiacas federales.El resultado fue de 28 detenidos, trasladados posteriormente a la Procuraduría General de la República (PGR) de la zona; 28 de febrero de 2017. Normalistas del Centro Regional de Educación Normal de Arteaga, Michoacán (C.R.E.N.A.M) salieron a las calles de la Tenencia de La Mira en el municipio de Lázaro Cárdenas para realizar actos de volanteo y propaganda, esta legítima acción fue respondida (inesperadamente) a balazos y golpes por un grupo armado. A unos metros, camionetas y patrullas de la Policía Federal -así como convoys militares- ya esperaban a los estudiantes para arrestarlos. 10 estudiantes fueron detenidos (http://rupturacolectiva.com/grupos-criminales-disparan-...icia/)

* Para desarrollar una Lógica Comunitaria (CCC) junto con el autor:

C-ríticas, C-omentarios y C-ontribuciones ---> elfaunosubversivo@gmail.com *

internazionale / imperialismo / guerra / opinione / analisi Friday March 17, 2017 18:17 byAlternativa Libertaria/fdca

Compie 60 anni il processo di costruzione dell’Unione Europea, iniziato nel 1957 e passato attraverso varie fasi che hanno fatto scempio delle buone intenzioni dei vari movimenti federalisti europei e che oggi alimentano -a destra come in certa sinistra- spinte nazionalitarie e sovraniste che non spostano di un millimetro la questione fondamentale fin dalle origini: il parto tutto capitalistico dello spazio europeo.

L’Europa del capitale, 60 anni di distruzione di diritti e democrazia -(Roma 1957 – Roma 2017)

Compie 60 anni il processo di costruzione dell’Unione Europea, iniziato nel 1957 e passato attraverso varie fasi che hanno fatto scempio delle buone intenzioni dei vari movimenti federalisti europei e che oggi alimentano -a destra come in certa sinistra- spinte nazionalitarie e sovraniste che non spostano di un millimetro la questione fondamentale fin dalle origini: il parto tutto capitalistico dello spazio europeo.

Il secondo dopoguerra e gli anni del boom economico


Dopo la 2GM, l’Europa era un territorio desolato, con un bilancio di milioni di morti, città distrutte, miseria generalizzata, forte contestazione sociale, Stati in collasso…

La ricostruzione, finanziata ad est dall’URSS e ad ovest dal Piano Marshall statunitense, comporta però una sorta di riduzione degli Stati europei a protettorati delle due superpotenze.

Gli eventi della fine degli anni ’40: inizio della Guerra Fredda nel 1948, la creazione a scopi militari dell’Unione Europea Occidentale sempre nel 1948, la creazione della NATO nel 1949 (e risposta sovietica con il Patto di Varsavia nel 1951) costringono gli Stati europei occidentali in una situazione di debolezza e dipendenza, acuita dalla progressiva perdita dei possedimenti coloniali in Africa ed in Asia e dalla limitatezza dei mercati nazionali di fronte alla concorrenza crescente degli USA, peraltro legittimata dalla nascita dell’OCSE.
Dopo 500 anni l’Europa occidentale non era più il centro del mondo.

Iniziano le pressioni delle élite economiche e finanziarie dell’Europa occidentale sugli Stati di riferimento per affrontare uno scenario di enorme incertezza; Stati che intanto erano diventati (sotto la spinta delle condizioni sociali e delle condizioni geopolitiche) garanti di un nuovo patto tra capitale e lavoro, per gestire il capitalismo keynesiano postbellico.

E’ in queste circostanze che nasce il “progetto europeo”, prima con la costituzione della CECA (Comunità Europea del Carbone e dell’Acciaio, praticamente la messa in comune di tutta l’industria estrattiva e di base) nel 1951 e poi nel 1957 con la firma del Trattato di Roma, quando sei paesi continentali si dotano di un’Unione Doganale e creano la Comunità Economica Europea (CEE).

Francia, Germania Ovest, Italia, Belgio, Olanda e Lussemburgo danno inizio alla creazione di un mercato superstatale con l’obiettivo di potenziare le imprese nazionali, in modo da poter competere nelle migliori condizioni su scala europea e mondiale.

Nel corso degli anni ’60 la CEE diventa volano di un’elevata crescita economica con forte base industriale, di un’intensa urbanizzazione con incremento della motorizzazione ed una parallela disarticolazione del mondo rurale tradizionale. Lo sfruttamento della nuova classe operaia permette processi di accumulazione che accrescono le capacità competitive delle imprese della CEE.

Gli anni ’70: la crisi del “dominio dolce”


La crisi del sistema monetario disegnato a Bretton Woods (1944), vale a dire la fine della garanzia aurea per il dollaro (1971) acuisce uno scenario di rivalità tra USA e Stati della CEE. Il tentativo di questi ultimi di dotarsi di una moneta unica per la fine degli anni ’70 crea una forte crisi con gli USA, risolta con la rinuncia della Francia di Pompidou alla moneta europea in cambio dell’eliminazione del sistema di cambi fissi risalente al 1945 (previsto dagli accordi di Bretton Woods).

Dal 1973, il dollaro entra così a far parte delle altre valute mondiali come il marco e lo yen, ma da una posizione di egemonia.

Le due crisi energetiche del 1973 e 1979 acuiscono la recessione e la paralisi economica interna agli Stati CEE, comprendenti dal 1973 anche UK, Irlanda e Danimarca.

L’elezione di Reagan alla presidenza USA e della Thatcher a primo ministro dell’UK aprono la strada ad un capitalismo sempre più globalizzato, basato sul crescente predominio dei loro mercati finanziari e su una profonda ridefinizione del ruolo dello Stato e del rapporto capitale/lavoro che prenderà il nome di neoliberismo.

Inizia lo smantellamento delle conquiste sociali.

Gli anni ’80: la svolta neoliberista

Le imprese europee transnazionali reagiscono.

Riunitesi nella lobby di pressione ERT (European Round Table of Industrialists) ed appoggiate dalle élite finanziarie, spingono Bruxelles affinchè dia inizio ad una svolta liberista anche nella CEE, puntando ad un mercato unico e successivamente ad una moneta unica, quale unico modo per conservarsi e prosperare nel nuovo mondo della globalizzazione produttiva e finanziaria imposta da USA e UK.

La Commissione Europea promuove una profonda svolta nel progetto europeo originario, quello detto del “dominio dolce”.

Il Consiglio Europeo, infatti, approva nel 1985 l’Atto Unico che istituisce un mercato unico per le merci, i servizi, i capitali e le persone (Schengen, inizio della costruzione della “fortezza Europa”) entro il 1993. Lo spazio sociale europeo promesso all’indomani dell’Atto Unico per alleviare i danni del neoliberismo è rimasto uno slogan opportunistico, mentre si instaura la pratica del “dialogo sociale” (poi ripresa da ogni singolo Stato membro al suo interno) con le organizzazioni sindacali della CES per risolvere i conflitti nel mondo del lavoro, senza ricorrere a fastidiosi scioperi e mobilitazioni.

Intanto la CEE si era ampliata con l’adesione della Grecia (1981), della Spagna e Portogallo (1986).

Cade il Muro di Berlino nel novembre 1989 mentre nei paesi dell’Europa dell’Est avvengono le cosiddette Rivoluzioni di Velluto.

Gli anni ’90: l’illusione della superpotenza Europa

Nel 1990 viene realizzata l’unificazione della Germania e l’URSS collassa nel 1991.

La svolta neoliberista del “progetto europeo” si rafforza con il Trattato di Maastricht (1991-1993) che prevede la creazione dell’Unione Economica e Monetaria, cioè l’instaurazione di una moneta unica per la fine degli anni ’90 (l’euro entrerà in circolazione nel 2002), con tutti i suoi “parametri di convergenza”, vale a dire dei veri e propri vincoli su rapporto tra deficit pubblico e PIL non superiore al 3%, rapporto tra debito pubblico e PIL non superiore al 60% (Belgio e Italia furono esentati), tasso d’inflazione non superiore dell’1,5% rispetto a quello dei tre Paesi più virtuosi.

In più viene introdotto il principio di sussidiarietà che tanto ha contribuito alle privatizzazioni dei servizi pubblici e sociali. In Italia, anche con l’uso capitalistico di molte cooperative che hanno assorbito parte del welfare.

Dopo Maastricht viene assunta la denominazione di Unione Europea (UE).

Il Trattato di Maastricht è la risposta dell’UE alla fine del bipolarismo mondiale, alla globalizzazione che diventava veramente mondiale, sotto il controllo della sola superpotenza USA.

Il tentativo di costruire organismi intergovernativi per la Politica Estera e di Sicurezza Comune e per la Politica Interna di Giustizia Comune al fine di dare protezione politico-militare alla nuova moneta si rivelarono ben presto impraticabili.

Aderiscono nel 1995 Svezia, Finlandia e Austria, ma già dal 1993 si era deciso per una gigantesca espansione ad Est, verso gli ex-paesi membri del Patto di Varsavia.

L’obiettivo era portare nel mercato della UE quasi 100 milioni di nuovi consumatori, sfruttare forza-lavoro qualificata e molto a buon mercato (in vista delle future delocalizzazioni), acquisire imprese e risorse locali e disinnescare il potenziale militare dell’ex-Patto di Varsavia, sottraendo questi paesi all’influenza della Russia.

Operazione complessa ed arrischiata, visti i rapporti di sostegno militare stabiliti tra questi paesi e gli USA che vogliono un ampliamento della NATO verso l’est europeo.

Si consolida l’intento di creare una dimensione imperialistica europea.

Gli anni 2000: il “dominio forte”

Si apre un periodo segnato dalla cosiddetta Strategia di Lisbona che deve permettere una crescita economica. Questa genererà crescenti disuguaglianze sociali e territoriali, attivando una vera esplosione della urbanizzazione, con una ristrutturazione-terziarizzazione metropolitana causa di crescente dispersione in parallelo al deflagrare della mobilità motorizzata.

E’ il periodo in cui si afferma il dominio dell’agrobusiness sul mondo rurale.

L’attentato di New York del 2001 apre una nuova fase militare nella politica internazionale in cui la UE non sarà capace di trovare una posizione autonoma rispetto all’aggressività degli USA.

Il Trattato di Nizza del 2000 e la nuova Costituzione europea (2004) blindano e consolidano l’Europa neoliberista che non ragiona più in termini di “noi”, ma di “dentro”o “fuori” le regole.

Il processo iniziato alla metà degli anni ’80 porta Bruxelles ad imporre agli Stati membri lo smantellamento dello “stato sociale”, la cessione crescente di competenze, l’instaurazione della disoccupazione cronica e della precarietà.

La pronta risposta giunta già dalla metà degli anni ’90 dal movimento antiglobalizzazione e dai movimenti contro le privatizzazioni di sanità, formazione e sistema pensionistico, contro la dicoccupazione, la precarietà e l’esclusione, portano ad una vera crisi prima e rifiuto poi della “cittadinanza” dentro un’Europa che esclude, precarizza e crea disoccupazione.

Il fronte aperto dal movimento anti-globalizzazione non era contro la moneta unica, ma contro il “dominio forte” del capitalismo liberista europeo ed il “dominio armato” dei singoli Stati membri della UE, coalizzando la classica opposizione di classe con nuove sensibilità sociali ed ambientali che raccoglieranno centinaia di migliaia di attivist* in tutto il mondo, con un forte protagonismo del movimento anarchico.

Purtroppo il portato anticapitalista e socialmente alternativo del movimento antiglobalizzazione non ha avuto il tempo di sedimentarsi livello popolare: la durissima repressione (Genova 2001) e la crisi globale del 2007 lo hanno indebolito, consentendo che maturassero sentimenti “euroscettici” poi evolutisi in formazioni politiche sovraniste e nazionalitarie che da uno scioglimento della UE pensano di riscattarsi dal debito, di tornare a stampare moneta e di murare i confini, ri-alimentando lo statalismo di sempre.

Imperturbabili, le istituzioni europee -sostenute dagli Stati membri- hanno fatto sì che non esista un “immaginario” comune europeo, se non quello fondato sulla paura per “l’altro” sia all’interno che all’esterno dei labili confini della UE.

Nel 2012 viene approvato il famigerato Meccanismo Europeo di Stabilità, il fondo salva-stati a condizioni di prestito durissime, applicato ai famigerati paesi marchiati dallo spregevole acronimo di PIGS.

I PIGS all’interno dell’Unione sono come i migranti che cercano di forzare la “fortezza Europa”: vanno puniti e rinchiusi nel penitenziario del debito se non si possono buttare fuori dall’Europa, salvo pensarne una a due velocità: tema ricorrente invano per tutti gli anni 2000.

La crisi dell’imperialismo europeo appare evidente: per fronteggiare efficacemente lo scontro nel mercato mondiale l’Europa dovrebbe essere unita ma non è ancora capace di esserlo.

Lo stesso UK, dopo la Brexit del 2016, non avrà vita facile nelle trattative per l’applicazione dell’articolo 50 del Trattato di Lisbona.

Tutto sommato i sovranisti -a destra come in certa sinistra- fanno il gioco delle istituzioni europee, che non sono altro rispetto agli Stati che le compongono con loro delegati.

Commissione Europea, Consiglio Europeo, Eurogruppo sono semplicemente la proiezione politico-economica degli Stati membri a livello della UE.

Per sciogliere la UE, i sovranisti dovrebbero prima prendere il potere nei loro singoli Stati (sono 27) e poi decidere di uscire, se i costi economici, politici e militari lo permetteranno.

Eppure né Syriza in Grecia, né Podemos in Spagna sembrano sognarsi una cosa simile. Forse hanno fatto una botta di conti.

Il 25 marzo 2017 a Roma

E’ presumibile attendersi che Roma sarà attraversata da manifestazioni federaliste pro-Europa (magari chiedendo modifiche alle politiche attuali) e da manifestazioni della sinistra sovranista no-global insieme a manifestazioni della destra sovranista no-global.

Tuttavia la posta in gioco non è la permanenza o meno nell’euro e/o nella UE e nemmeno il no-global di moda oggi, che non mette in discussione il capitalismo, basta che investa in patria.

Lottare contro le politiche della UE, espressione degli Stati che la compongono, significa riaprire una nuova stagione di lotte anticapitaliste.

Tutto ciò comporta una capacità del movimento libertario di offrire un programma complessivo di obiettivi da raggiungere nei maggiori movimenti sociali ed un ammodernamento delle sue proposte rivoluzionarie.

Dobbiamo dimostrarci capaci di raggiungere la più vasta unità d’azione nella creazione di una mediazione strategica che proponga ed effettivamente inizi a garantire un processo di riunificazione del proletariato, che il capitalismo sta lacerando tramite la disoccupazione, la precarietà e l’esclusione.

Questo processo deve evidentemente prevedere una mediazione tra le politiche rivoluzionarie ed il ciclo di lotte attuali. Comporta la creazione di un’area di opposizione -ben al di là del solo mondo del lavoro, comprendente tutti gli aspetti di antagonismo contro il controllo sociale capitalistico e patriarcale- in cui il proletariato ed i movimenti sociali possano realizzare una crescente quantità di auto-organizzazione e di azione diretta ed in cui il ciclo di lotte possa essere patrimonio socializzabile, tramite un’appropriata relazione tra le esperienze proletarie e le proposte rivoluzionarie.

Non è possibile alcuna strategia che coinvolga le richieste ed i bisogni dei settori sociali oppressi senza assumere la parzialità, senza un farsi altro dal corpo sociale, costruendo alterità organizzativa, autonomia, piattaforme unificanti.

Costruire fronti di lotta sociali (sindacale, ambientale, antirazzisti e per la libera circolazione delle persone, anti-patriarcato, per la costruzione di esperienze alternative dal basso nella produzione e negli scambi) attraverso i confini della UE; costruire fronti di lotta politici specifici dei libertari per sostenere le lotte sociali, sono i compiti da darsi per uscire dai confini della dimensione capitalistica dell’Unione Europea.

Alternativa Libertaria/fdca

international / anti-fascism / non-anarchist press Friday March 17, 2017 05:51 byAsbjørn Wahl

Large parts of the western working class now seem to gather around right populists, demagogues, and racists. They vote for reactionary and fascistoid political parties. They helped to vote the UK out of the EU and to make Trump president of the world's superpower number one, and they vote so massively for the far right political parties that the latter have government power in sight throughout several of Europe's most populous countries.

Since working people traditionally are expected to vote for the left, this creates unrest, insecurity, and confusion among experts, as well as commentators and mainstream politicians – particularly in the labour movement. There is no lack of condemnation and moralizing to those who go to the far right. An increasing number of commentators, however, are now beginning to suspect that the march of large groups of workers toward the far right can be an expression of protest against the prevailing social development. Not all have received the benefits from the globalization success story, they say.

Nonetheless, many politicians and activists on the left have great difficulties orienting themselves in this new political terrain. People who otherwise would have been for Britain's withdrawal from the current authoritarian, neoliberal EU, for example, have told me that they voted to stay under the current conditions in order “not to be made cannon fodder for the racists and anti-immigration forces in the Brexit camp.” Thus, they left it to the far right to voice the necessary opposition to the anti-social, anti-union policies of the EU.

Maybe it would have been more important and more helpful if the left had taken a somewhat more self-critical look at their own role and their own policies. Could it be that they have failed their constituencies – that left parties are not seen as usable tools to defend the interests of those who have the least power and the least wealth in today's society? Perhaps there has been too much identity politics and very little class politics. Can it even be that the left's social analysis fails to grasp the essence of the current economic and political development?

The Employer Offensive


What most people on the left can agree on is that the situation is serious, even dramatic. Let us therefore take a closer look at the current state of affairs. In our European surroundings, the level of unionization has almost halved over the last 30 years, and labour rights, labour laws, and collective agreements have systematically deteriorated and/or been completely abolished. Most things are worse than it is here in Norway, but that does not mean that we are unaffected by this development. Much is going in the wrong direction here, too, even if it unfolds more slowly than in most of the rest of Europe. There is no doubt that Norway is still at the upper deck of the global welfare ship, but much indicates that it is the upper deck of Titanic.

In short, we can summarize that the inequalities in society are increasing also with us, and more authoritarian relations are emerging at the workplaces, including through the Americanization of organizational and management models, as the public Work Research Institute has so well documented. Wage growth for those at the bottom of the ladder has stagnated. A newsletter published by the Norwegian Confederation of Trade Unions (LO) summarized this development quite well in a recent article based on a new report from the independent research institute Fafo:

“If the trends continue as they are today, Norway will soon have as great inequalities as Germany and Great Britain. A new Fafo report shows that Norway is no longer a country of low inequalities. Norway is changing rapidly, and the lowest-paid are the losers. Wages of the lowest paid in the private sector has virtually stood still since 2008 (...) fewer and fewer of those with the lowest wages have a collective agreement.” (11/09/2016)


At the same time, we experience more and more offensive and aggressive employers, who, among other things, orient themselves away from the employer's responsibility through outsourcing and the increasing use of temporary agency workers – and thus weaken trade unions. Furthermore, employers strongly benefit from the evermore anti-trade union policies of the EU/EEA and their courts, which contribute strongly to undermining trade union rights. In the persistent battle for control of the work process, work is increasingly emptied of content in many parts of the labour market. It is becoming more and more fragmented and standardized, employees are being subjected to increased monitoring, control, and management – and the work intensity is increasing. Professor Sten Gellerstedt has documented this well for Sweden, while Eurofound has documented a sharp increase in routine work in Denmark (cited in Ugebrevet A4, 31/10/2016), and there are good reasons to believe that the situation is about the same here in Norway:

“Danes carry out about 30 per cent more routine work than we did 20 years ago. (...) Interestingly, routine work increases the most in types of jobs which are not traditionally associated with routine. In particular, it is managers, professionals and office workers who now get more and more routine work.”


In addition, the welfare-to-work ideology contributes strongly to shifting attention from organizational structures and power relations to individualization – with moralizing, suspicion, and a brutal sanctions regime against individuals. Developments in the world of work have thus been reversed for a great many workers in our society.

Of course, the basis for this development is to be found in the economic crisis. Capitalism is experiencing its deepest crisis since the Great Depression of the 1930s, and capital owners have changed their strategy to regain profitability. Neoliberalism became their political/ideological response to the crisis, but there is nothing which so far suggests that they will overcome the internal contradictions of capitalism in this way. Unrestrained financial speculation is just one of the serious effects of this crisis development. Neoliberalism itself as well as financial speculation are thus both effects of the capitalist crisis, not the reasons for it, as many people claim. And globalization, which many claim “has come to be,” and that trade unions only “have to adapt,” are nothing but the result of capital's strategy and offensive to meet the crisis.

Why Workers Turn to the Right

In Europe, it becomes more and more clear that important goals of this policy include getting rid of the welfare states and defeating the trade unions. In any case, this is what is taking place – under the political leadership of the real existing European Union Institutions. That millions upon millions of workers worldwide become “losers” in this process of globalization should not surprise anyone. Nor that they will eventually react with mistrust, rage, and blind rebellion. That part of the working class – lacking left political parties with analyses, policies, and strategies to address and meet the crisis and offensive of capitalist force – are attracted by the extreme right's verbal anti-elitism and anti-establishment rhetoric, is possible to understand against this background.

To understand, however, is not the same as to accept, let alone support. That some people on the left allow themselves to be dazzled by the apparently worker-friendly policies of many of the new parties on the far right, even wanting to ally with them, is thus a dangerous development. There is nothing new in our history that the extreme right pander to “the little man in society.” It also happened during the emergence of fascism in the 1930s. Then, as now, there were also people on the left, though not many, who switched sides in a blind belief that “national socialism” was a form of socialism, and not the diametrically opposite, as history so clearly proved to us.

What is important to understand is why many of the most exploited and powerless in our society are attracted by far right anti-elitist rhetoric. We need to gain insight into the reasons why this happens. In trying to understand this, we have to have in mind how power relations at the workplaces have shifted dramatically in favour of the employers, how the brutalization of work increases, and how insecurity increases for large groups of employees. This will be decisive if we want to develop an interest-based policy that responds to these challenges.

The reality is that worker's exploitation and their increasing powerlessness and subordination now hardly have a voice in public debate. Labour parties have mainly cut the connection with their old constituencies. Rather than picking up the discontent generated in a more brutal labour market and politicizing and channelling it into an organized interest-based struggle, middle class left parties offer little else than moralizing and contempt. Thus, they do little else than to push large groups of workers into the arms of the far-right parties, who support all the discontent and do their best to channel people's rage against other social groups (immigrants, Muslims, gays, people of colour, etc.) rather than against the real causes of their problems.

Of course, we have to fight against this development, but the fight will not be won through moralizing and contempt. If the left is not able to anchor the struggle against capitalism and its crisis in people's everyday experiences at the workplace, they will lose the battle for the soul and heart of the working class. If we want to avoid such a development in Norway, we also must stop talking about “the Nordic Model” as if nothing has happened – as if it were intact – as if the mutual cooperation, respect, and codetermination between the classes were existing truisms in today's society. In large parts of the leadership of the trade union and labour movement, the Nordic Model of cooperation between labour and capital has been elevated to a general phenomenon which is “to the benefit of both parties” – completely decoupled from the power relations that develop at the workplaces and in society. It is seen as a higher form of rationality and surrounded by a rhetoric of common interests that more and more workers have trouble recognizing.

Even if the exploited masses hardly have any organized voice in public debate today, we still happen to get small drips in the media about another reality at the workplaces. Like when the newspaper Dagbladet (20/03/2016), under the title “We cry every day at work,” published an article about the ISS staff who clean the rooms at the Oslo Plaza hotel under extremely harsh conditions. Or when we are presented with an increasing number of anonymous articles in newspapers from employees within different public institutions which inform us about the existence of ever more authoritarian control regimes à la New Public Management, which destroys the work environment and removes whatever might be left of job satisfaction.

Among those who experience such conditions in today's labour market, their experiences are obviously a long way from the message the leader of the Norwegian Confederation of Trade Unions presented at the Annual Conference of the employers’ association last year:

“We have agreed on which challenges we face. And despite different approaches, we agree on many of the solutions as well. And we are certainly agreed that these challenges will be solved better in cooperation than in conflict. (...) We have the same goals [emphasis added]. Namely sustainable Norwegian working life. (...) As in the 1990s we cannot avoid what you like to call moderation. We call it collective rationality, and it must apply to everybody.” (LO. no - 07/01/2016.)


If it had been the case that social dialogue and tripartite cooperation was in favour of “both parties” in the current situation, shouldn't we then have expected that employers wanted to establish good relations of cooperation and participation in areas where trade unions are weak, such as in hotels and restaurant, in shops, in cleaning, etc.? The opposite appears to be the case. Rather, it appears that the social partnership ideology, which emerged in the wake of the class compromise, has contributed to a depoliticization and deradicalization of the trade union and labour movement, while employers are increasingly attacking labour laws and agreements which they previously accepted in the spirit of the class compromise. [Ed.: see LeftStreamed No. 154]

The Necessity of Mass Mobilization


In summary, the balance of power at the workplaces has shifted dramatically – from labour to capital, from trade unions and democratic bodies to multinational companies and financial institutions. Over a few decades, capitalist interests managed to abolish the main regulations that made the welfare state and the Nordic Model possible – the international monetary cooperation, capital control, investment control, and other market regulations. In this situation, the social partnership ideology (i.e. emphasis of common interests as an ideology rather than the increasing conflict of interests which is unfolding in the real world) constitutes a barrier to trade union and political struggle.

The main challenge of the left today is to organize resistance against this development. Only in this way can right-wing populism and right-wing radicalism be pushed back. Once again, we must be able to construct a heaven over our struggle – i.e. perspectives and visions of a better society, a society with a radical redistribution of wealth, where exploitation ends and where human needs form the basis for social development. If so, it is not sufficient to use statements, protests, and appeals to a tripartite cooperation that is constantly drained of content. It is all about power – economic and political power. This will require massive social mobilization in the way that trade unions built their strength to conquer power and influence at the beginning of the last century.

Are we prepared for that?
Διεθνή / Διάφορα / Κριτική / Παρουσίαση Saturday March 11, 2017 17:02 byDimitri (republ.)

«Επαναστατικές συγγένειες (Τα κόκκινα και τα μαύρα αστέρια μας)» των Olivie Besancenot και Michael Löwy

Σ' αυτό το μάχιμο και επίκαιρο βιβλίο οι δύο συγγραφείς εκφράζουν την δική τους αγωνία για σύγκλιση των δύο ιστορικών ρευμάτων του επαναστατικού εργατικού κινήματος σε αντικαπιταλιστική κατεύθυνση: "Η προσδοκία μας είναι το μέλλον να είναι κόκκινο και μαύρο: ο αντικαπιταλισμός, ο σοσιαλισμός ή ο κομμουνισμός του 21ου αιώνα, πρέπει να στηριχθεί σε αυτές τις δύο πηγές ριζοσπαστισμού. Εμείς θέλουμε να σπείρουμε τον σπόρο του ελευθεριακού μαρξισμού, με την ελπίδα να βρει γόνιμο έδαφος για να αναπτυχθεί και να δώσει φύλλα και καρπούς."

Η ιστορία του εργατικού κινήματος αφηγείται με λεπτομέρειες τις διαφωνίες, τις διαμάχες και τις αντιπαραθέσεις ανάμεσα στους μαρξιστές και τους αναρχικούς. Οι οπαδοί των δύο ρευμάτων δεν παραλείπουν να καταπιάνονται με θεωρητικά ή ιστοριογραφικά κείμενα με τα οποία καταγγέλλουν τις αθλιότητες του αντιπάλου. Ορισμένοι από αυτούς κατέληξαν να είναι ειδικοί σε αυτήν τη διαδικασία ηθικής "εκτέλεσης" του άλλου. Στον αντίποδα βρίσκεται το βιβλίο των Ολιβιέ Μπεζανσενό και του Μικαέλ Λεβύ:

"Το αντικείμενο του βιβλίου μας είναι ακριβώς το αντίθετο. Τοποθετείται κάτω από το έμβλημα της Α΄ Διεθνούς -της οποίας τα εκατοστά πεντηκοστά γενέθλια γιορτάστηκαν το 2014 (28 Σεπτεμβρίου 1864)-, μιας πλουραλιστικής επαναστατικής ένωσης, στο πλαίσιο της οποίας συνέβησαν, τουλάχιστον κατά τα πρώτα χρόνια της, αξιοσημείωτες συγκλίσεις ανάμεσα στα δύο αυτά ρεύματα της ριζοσπαστικής αριστεράς. Υπάρχει λοιπόν μια άλλη πλευρά της ιστορίας, όχι λιγότερο σημαντική, αλλά συχνά ξεχασμένη και συχνά αποκλεισμένη από τη συζήτηση. Είναι αυτή των συμμαχιών και της έμπρακτης αλληλεγγύης μεταξύ αναρχικών και μαρξιστών. Αυτή η ιστορία, αν και όχι πολύ γνωστή, είναι μεγάλη. Διαρκεί περισσότερο από έναν αιώνα και συνεχίζει.

Βέβαια, δεν υποτιμούμε και τις αντιπαραθέσεις, ειδικά τη ματωμένη αναμέτρηση στην Κρονστάνδη το 1921, στην οποία αφιερώνουμε ένα ολόκληρο κεφάλαιο. Αλλά και η αδερφική συνύπαρξη σε κοινούς αγώνες υπήρξε επίσης ένα σύνηθες φαινόμενο μετά την Κομμούνα του Παρισιού. Το επιβεβαιώνουν μεγάλες μορφές, όπως η Λουίζ Μισέλ ή ο υποδιοικητής Μάρκος, μορφές οι οποίες κέρδισαν την προσοχή και τη συμπάθεια τόσο των μαρξιστών όσο και των ελευθεριακών, αλλά και στοχαστές που ενσάρκωσαν την ευαισθησία του ελευθεριακού μαρξισμού, όπως ο Βάλτερ Μπένγιαμιν, ο Αντρέ Μπρετόν ή ο Ντανιέλ Γκερέν. Μια σειρά ζητημάτων αποτελούν πρόσκομμα ανάμεσα στον σοσιαλισμό και τον αναρχισμό και δίχαζαν πάντα μαρξιστές και ελευθεριακούς. To θέμα πλέον δεν είναι τόσο να επιλύσουμε τα ζητήματα που προκύπτουν από αυτήν τη συζήτηση, όσο να εκμεταλλευτούμε όλη αυτήν τη σκέψη για να βρούμε τα πεδία μιας ενδεχόμενης συνεννόησης. Τα ερωτήματα που τίθενται εδώ δεν έχουν πρόθεση να είναι εξαντλητικά. Επιλέξαμε να συζητήσουμε για την "κατάληψη της εξουσίας", τον οικο-σοσιαλισμό, τον σχεδιασμό, τον φεντεραλισμό, την άμεση δημοκρατία, τη σχέση συνδικάτου/κόμματος."

Σ' αυτό το μάχιμο και επίκαιρο βιβλίο οι δύο συγγραφείς εκφράζουν την δική τους αγωνία για σύγκλιση των δύο ιστορικών ρευμάτων του επαναστατικού εργατικού κινήματος σε αντικαπιταλιστική κατεύθυνση:

"Η προσδοκία μας είναι το μέλλον να είναι κόκκινο και μαύρο: ο αντικαπιταλισμός, ο σοσιαλισμός ή ο κομμουνισμός του 21ου αιώνα, πρέπει να στηριχθεί σε αυτές τις δύο πηγές ριζοσπαστισμού. Εμείς θέλουμε να σπείρουμε τον σπόρο του ελευθεριακού μαρξισμού, με την ελπίδα να βρει γόνιμο έδαφος για να αναπτυχθεί και να δώσει φύλλα και καρπούς."

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