user preferences

textSantiago Maldonado vit dans nos coeurs ! 05:48 Oct 23 0 comments

textSantiago Maldonado Presente! 02:56 Oct 23 0 comments

imageΈξω η ταμπέλα γράφε&... 17:51 Oct 22 0 comments

text¡Santiago Maldonado Vive! 00:41 Oct 22 0 comments

imageSantiago Maldonado Present! 12:06 Oct 21 0 comments

more >>
venezuela / colombia / imperialismo / guerra / opinión / análisis Thursday October 12, 2017 05:58 byJosé Antonio Gutiérrez D.

Las fuerzas represivas del Estado en el municipio de Tumaco realmente están empezando a mostrar el cobre. No contentos con masacrar cobardemente a los campesinos en Llorente (Tumaco) el pasado 5 de Octubre, ahora la Policía Antinarcóticos y el infame ESMAD han atacado con granadas de aturdimiento, gases y tiros, a una misión de verificación que se había desplazado a la vereda El Tandil (Llorente, Tumaco), compuesta, ni más ni menos, que por la Gobernación de Nariño, la Personería de Tumaco, la Diócesis de Tumaco, la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, la Misión de Verificación de la ONU y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, MAPP- OEA.


De la tragedia a la farsa: la represión estructural muestra el cobre en Tumaco

Las fuerzas represivas del Estado en el municipio de Tumaco realmente están empezando a mostrar el cobre. No contentos con masacrar cobardemente a los campesinos en Llorente (Tumaco) el pasado 5 de Octubre[1], ahora la Policía Antinarcóticos y el infame ESMAD han atacado con granadas de aturdimiento, gases y tiros, a una misión de verificación que se había desplazado a la vereda El Tandil (Llorente, Tumaco), compuesta, ni más ni menos, que por la Gobernación de Nariño, la Personería de Tumaco, la Diócesis de Tumaco, la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, la Misión de Verificación de la ONU y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, MAPP- OEA. Esto ocurrió pese a que la misión tenía autorización de las autoridades, que se habían comunicado plenamente con las autoridades civiles y militares, que portaban chalecos con las insignias institucionales para su identificación, y que todo el mundo sabía que estarían allí. Según la misión, habían hablado en el lugar con un capitán, mientras los uniformados se ocultaban sus rostros y sus identificaciones –tal cual paramilitares[2]. Si le dan granada, gases y plomo a miembros del establecimiento y de organismos internacionales, uno puede imaginarse la situación de violencia y terror que han de vivir los campesinos de a pie en esa región. Es aterrador sólo pensarlo.

¿Qué habría estado buscando el ejército? Tal vez un montaje para luego culpar a la “disidencia” de las FARC-EP de violencia contra la misión. Montaje muy burdo, si hubiera sido esta su intención, con el cual el tiro les salió por la culata y terminaron por confirmar lo obvio: los agresores fueron las fuerzas del Estado. Tal vez no buscaban un montaje, sino agredir abiertamente, porque se sienten intocables en esa borrachera triunfalista que viven después de la desmovilización y el desarme de las FARC-EP. O tal vez buscaban impedir de manera desesperada una misión de verificación mientras siguen manipulando evidencia para ocultar su responsabilidad en la masacre de a lo menos ocho campesinos: hay denuncias de que estaban manipulando la escena de la masacre desde el mismo día de la masacre, cortando árboles que podían contener evidencias del tipo de proyectiles utilizados, limpiando sangre y ocultando vainillas de proyectil. Esto, sin mencionar que los agentes de la CTI, en sus entrevistas a testigos les “orientaban” las respuestas[3]. Todo un montaje desde la institucionalidad para ocultar la realidad de una nueva masacre del Estado, para ocultar lo que realmente está pasando en todas las zonas rurales del “post-conflicto”.

Santos, en actitud igualmente grotesca, salió a decir que “nuestro ejército no dispara contra civiles”[4]. ¿Qué el Ejército colombiano no dispara contra civiles? Por favor. Se nota que el jefe de Estado no ha leído nada de lo que su Centro Nacional de Memoria Histórica ha escrito[5], ni mucho menos, los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas que él mismo creó. Si el ejército colombiano en toda su historia no ha hecho más que matar colombianos, amparado por la “doctrina de seguridad nacional” según la cual se convirtió a todo intento de cambio social en un “enemigo interno” al que había que desaparecer, torturar, asesinar, desplazar. La actitud de Santos es la misma que él demostró en el 2008, cuando era Ministro de Defensa, ante el escándalo de los falsos positivos: tape, tape. Taparlo todo hasta que ya no se pueda más. Pero la misma fuerza represiva estatal se ha dedicado a destapar, con su ataque, la responsabilidad del Estado en esta masacre.

Las fuerzas represivas actúan con este descaro pues bien saben que tienen poderosos enemigos que les protegen. Ya lo dije en el artículo anterior: Donald Trump chasquea sus dedos exigiendo “resultados” en la “guerra contra las drogas”, el embajador Whitaker amenaza, dicen que Colombia puede ser “descertificada” y entonces Santos ofrece sangre colombiana, sangre de campesinos colombianos, como un sacrificio al ídolo de Washington[6]. ¿Buscan con esto soluciones reales en contra del narcotráfico? Desde luego que no. Atacan el eslabón más débil de la cadena productiva, al campesino cocalero, al raspachín, a sabiendas que el único efecto que esto tendrá es valorizar aún más la cocaína. A los tentáculos financieros de la industria de las drogas siempre la han dejado intacta. Todavía no hemos visto nada de la estrategia “integral” que se prometía en el acuerdo de paz, donde supuestamente darían alternativas al pequeño campesino, el consumidor sería tratado como un tema de salud pública, y se atacaría a todo el entramado financiero que sustenta la industria. No hemos visto nada de esto. Ni alternativas para el campesino, ni un cambio en la política de salud pública y los grandes banqueros y especuladores, que tienen plata del narcotráfico a manos llenas, ahí siguen, muy bien gracias. Y ni se diga de los narcos que están esperanzados con la nueva ley de tierras que pretende aprobar el gobierno, desde ya posando de “poseedores de buena fe”, a ver si les legalizan las tierras que han acumulado a punta de paramilitarismo. Se castiga al campesino que resiste que se les quite el pan de la boca a sus hijos, el único medio de subsistencia que hoy en día tienen, y no sólo no se persigue al capitalista traqueto: se le premia generosamente.

Así las cosas, se seguirán acumulando muertos y la paz solamente se notará en las chequeras de directores de ONGs, de pedagogos de paz, mediadores de conflictos y toda clase de saltimbanquis a sueldo de la Unión Europea.

José Antonio Gutiérrez D.
11 de Octubre, 2017


[1] http://anarkismo.net/article/30570
[2] http://caracol.com.co/radio/2017/10/10/nacional/1507595....html Ver también https://www.elespectador.com/noticias/judicial/denuncia...17129 y https://www.justiciaypazcolombia.com/policia-ataca-misi...maco/
[3] http://prensarural.org/spip/spip.php?article22155
[4] https://www.elespectador.com/noticias/politica/nuestra-...16795
[5] Que aun quedándose corto en sus denuncias y casi siempre justificando el accionar estatal, ha tenido que mostrar que el Estado colombiano tiene sus manos manchadas de sangre como nadie en el conflicto.
[6] http://anarkismo.net/article/30570

international / history of anarchism / link to pdf Wednesday October 11, 2017 18:37 byKSL

KSL: Bulletin of the Kate Sharpley Library No. 91-92, October 2017 has just been posted on our site.

The PDF is up at: https://www.katesharpleylibrary.net/4xgzhw
Contents page is at: https://www.katesharpleylibrary.net/vq8510
Contents
An obscure heroine by Ida Pilat Isca
Everlasting Murder by Max Baginski
Rejecting the Legend by Louis Mercier Vega
Why I am an anarchist by Nikolai Ivanovich Pavlov
Kropotkin Goes Missing
Postbag / Library News
Crass and Class War in the Thatcher years, by an ex-member of Bristol Class War
[Stop the city]
Stonehenge ’85
Leah Feldman Interview (Leah Feldman, Leo Rosser and Philip Ruff)
[Debating the Miners’ Strike 1] The Miners and the Left
[Debating the Miners’ Strike 2] Letter: [The Miners and the Left]
[Debating the Miners’ Strike 3] Letter: The Miners’ Strike and the Anarchists
[Debating the Miners’ Strike 4] [Letter: Anarchists and the Miners’ strike]
[Debating the Miners’ Strike 5] The Miners & Social Change by Albert Meltzer
iberia / miscellaneous / non-anarchist press Wednesday October 11, 2017 16:55 byJosep Maria Antentas

October 1 has passed, closing a period of the shared history between Catalonia and the Spanish state and beginning an uncertain future. It was a day when all the tension building over the five-year independence process came to a head.

The numbers speak volumes. 2,262,424 votes cast. With an electoral roll of approximately 5.3 million people, that represents 42.5 per cent turnout. We would have to include the votes seized by the police and from citizens who could not vote to calculate a final number. Of those votes counted, 2,020,144 (90 per cent) were in favor of independence, 176,566 (7.8 per cent) against, and 45,586 (2 per cent) left their ballots blank.

Next to these tallies, we must list another figure: the 890 officially registered injuries. The images say even more than the numbers – unprecedented police violence met historic popular mobilization.

The independence movement has emerged victorious, and, while the vote doesn’t mean that pro-independence forces will reach their goals immediately, they did gain momentum by demonstrating their determination and capacity for mobilization despite state repression and their opponent’s decision to boycott. The post-Franco Spanish state is more discredited than ever in Catalonia.

The immediate consequences are clear. The Law of Transiency, which Catalonia’s parliament passed on September 8, stipulates that, if the referendum results in a “yes” victory, the Catalan government would move to proclaim an independent republic.

Getting Ready for the Second Act

However, it is not clear how the government will proceed. Its decisions will determine the fate of the independence movement as well as the broader democratic bloc that supported the vote. How to keep that democratic bloc – which goes beyond the pro-independence forces – united is a decisive strategic question in this context. Catalonia’s independence hangs in the balance, and in the short term, the institutional and political struggle between the Catalan and Spanish states will only intensify the current crisis. Though the official independentist narrative claims that the main work for achieving independence is already done, October 1 marked the start of the most critical phase.

We should therefore see the October 3 general strike as October 1’s second act. Initially driven by small unions, the planned work stoppage eventually won partial support from the Comisiones Obreras (CCOO) and Unión General de Trabajadores (UGT), Catalonia’s two major unions. These organizations did not call for a full strike but for partial work stoppages, to which both workers and employers agreed. Eventually the Catalan National Assembly (ANC) and Òmnium Cultural – the mainstream independence movement’s leading organs – as well as the Catalan government threw their support behind the protest, though the ANC did so only reluctantly.

This “official” bloc rebranded the event as a cross-class “nation stoppage” that mixed a traditional strike with mass demonstrations and the voluntary closure of enterprises and public administration. Overall, the day turned into another impressive collective action in the midst of an exceptional political situation.

What will happen now in Catalonia depends not only on local actions but also on the impact that the independence movement, referendum, and mass protests have on Spanish politics in general. The situation’s complexity makes it dangerous to draw any hasty conclusions.

On the one hand, the People’s Party (PP), which rules Spain, will continue to use Catalan independence to mobilize its conservative base. On the other hand, a section of the Spanish public, including Podemos and its base, has rejected the state’s repression and now favors a legal referendum.

Further, in those parts of Spain that, like Catalonia, have longstanding national – or regional – conflicts, the independence process may polarize pro-Spanish centralists and the respective nationalist movements.

All these factors create a complicated scenario for the Left, which will lose more ground in the long term if it gives up the defense of democracy in the short term. Behind these rapidly unfolding events sits an important paradox: Catalan independence poses the greatest threat to the continuity of the political and institutional scaffolding created in 1978, but it may also temporarily strengthen some of the state’s pillars, producing a framework that pushes Spanish politics to the right.

Madrid's Strategy

The PP, working hand in hand with the state apparatus and most of the media, has taken an inflexible stance toward independence since the movement began in 2012. It will continue this approach because it believes that opposing Catalan sovereignty benefits the party in a number of ways: it boosts support in key regions of the Spanish state, unites its base, recovers ground from Ciudadanos, puts Pedro Sánchez’s “new” Socialist Party (PSOE) under pressure, and moves political debate away from the issues that help Podemos, such as state corruption and the ongoing economic crisis.

But for the umpteenth time since political turmoil began in 2011 with the rise of 15M, narrow partisan logic has prevailed over long-term thinking. The PP’s failures show the Spanish elite’s strategic limitations when confronted with the crisis of the 1978 regime. Resist and endure before all challengers – from Catalan independentists to 15M and its electoral offshoots. This has become the ruling class’s mantra.

The PP’s scorched earth policy has an important precedent, one that coincides with the rise of pro-independence forces in Catalonia: the aggressive Spanish nationalism of José María Aznar's second government (2000-4). While Aznar’s centralism was useful for the Right at the time, it actually triggered the current crisis, producing irreversible disaffection among the Catalan people.

The government in Madrid likely calculates that it should intensify its confrontation with the independentists until it can defeat their hopes for a quick independence process. Having used the stick, it will later try the carrot, offering some room to more moderate forces.

But the more the Spanish state’s policy entrenches the conflict, the more difficult it will be to change direction. When legitimacy fails, only force remains, but the use of the latter only further erodes the former. Today, the crisis of legitimacy of the Spanish state in Catalonia has reached its peak.

September 20 to October 1

Before the state intensified its repressive policies on September 20, the independence movement, led by the ANC and Òmnium, lacked self-organization from below. Only the Candidatura d’Unitat Popular (CUP) represented an anticapitalist and unofficial pro-independence current, but it did so at the cost of serious internal contradictions and enormous external pressures.

But the state’s repressive barrage and the imminence of the vote spurred popular self-organization, and neighborhood and municipal Committees of Defense of the Referendum (CDRs) joined the Escoles Obertes (Open Schools) in organizing volunteers to protect polling stations on October 1.

Neither the ANC nor Òmnium were overtaken by the push from below, but they may force these organizations’ militants to engage in more consistent civil disobedience. Up to this point, their approach remained quite timid, concentrating on setting up polling stations, and they had not planned any real system of defense to confront police harassment.

Large-scale self-organization emerged late. Without a doubt, if Catalonia en Comú had actively engaged more around the referendum, the process could have gone much further (though we should recognize that many of its militants played an active role beyond what the party officially did). What was achieved on Sunday was spectacular, but the absence of a unitary movement was felt in the months leading up to the referendum. The ANC did not want to promote a broader alliance, and the forces outside the mainstream could not initiate their own dynamic to align with the ANC. Only the events of the last few days changed the situation, launching a process of organization from below that had not existed before.

Phase Two

In the coming confrontation, the movement has four fundamental challenges.

First, it must expand its social base. It is difficult to evaluate the results of October 1 in detail thanks to the repressive conditions under which voting took place. No doubt, over two million “yes” votes constitutes an important social bloc. While not strictly a numerical majority, no organized or active counter-bloc has emerged to oppose it.

The independence movement exploded between 2012 and 2014 but has remained more or less stagnant, albeit at high levels of support, since then.

Some got tired of the eternal process that seemed to go nowhere, but, in recent days, new support developed, mainly because of the Spanish state’s repression. Some “yes” votes may have been cast in favor of democracy rather than independence. Further, we cannot know how many people who would have voted “yes” could not do so because of all the complications of the day.

In terms of its social composition, the independence movement’s base pivots around the middle class and young people, though older voters were very visible in the polling lines on Sunday. The mainstream movement never captured an important part of the left-wing social base and, in fact, it did not try to do so: it simply expected they would eventually become convinced.

Catalunya en Comú's hesitant policy reflects not only its leadership's views, but the social reality of its political and electoral base. This is worth noting explicitly, as it’s a key factor. Having a specific policy towards left-wing political and social organizations and their social base is necessary, which undoubtedly clashes with the project of the neoliberal right in power, the Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), whose weakness should be exploited to impose a left turn. We should roughly sketch the path to radicalizing the mainstream independentist movement: implementing urgent political and social measures as an anti-crisis package, prioritizing the start of a constituent process, and creating a framework that can include those who do not necessarily want independence but support some sort of constitutional rupture with the state.

Indeed, the absence of any alliance between independentists and those who support Catalonia’s right to decide has been one of the process’s biggest strategic weakness. This has one immediate implication: the Catalan Parliament must carry through the referendum’s popular mandate in a way that ensures the pro-democracy-but-anti-independence sectors who participated in the organization on October 1 feel included. That is, it must avoid fracturing the democratic-disobedient front that contributed to the vote’s success and thereby reducing its supporters to an alliance of independentist forces only, without distorting the meaning of what was approved on Sunday.

Second, the independence movement must maintain the strength shown after September 20, in the days leading up to October 1, and on the day itself. Democratic grassroots efforts such as CDRs should continue in one form or another. Beyond the ANC and Òmnium, the people should build broad committees that are not subordinate to those two organizations while still having a policy of unity toward them.

Until September 20, pro-independence action was limited to the impressive September 11 annual mobilization, but it had little capacity to respond in important moments or to go beyond the ANC or Òmnium when they opted to react to events passively. The answer is not to return to normal but to sustain the dynamics of self-organization that began on the eve of October 1.

Third, pro-independence forces must develop a more complex perspective regarding the struggle, confrontation, and victory. The movement regularly uses the term “disconnection” to describe independence, a word that, while conveying a seductive image of quiet change, greatly simplifies what breaking with the state actually entails.

The official discourse has insisted that independence represents a transition from one legality to another, ignoring the fact that, if the former does not accept that change, what begins is a struggle in which brute force is decisive (recall Marx’s remark in Capital: “between equal rights, force decides”). Force nevertheless is conditioned by the context and legitimacy of the one who wields it. Keeping all this in mind is important for the looming sustained conflict.

Fourth, pro-independence forces must look for and weave alliances across the entire Spanish state. The movement has welcomed the solidarity it received from outside Catalonia in response to the intensified repression, but it based its strategy on unilateral action, never seeking out support in other parts of Spain beyond the nationalism of the Basques or Galicians. In reality, unilateralism and the search for allies are compatible.

That support is more necessary than ever now. As long as the PP believes that the iron fist benefits it the most in the short term, it will maintain its policy of repression. Independentism must articulate its struggle, without dissolving it, within the context of the broader battle against the 1978 regime.

Democracy, both by standing against repression and by being able to decide the future, should be the starting point. The recognition of a common adversary will be the second step.

The Internal Frontline

The independence movement confronts the Spanish state, but the movement has also faced an internal struggle. The most visible disagreement is between the two government parties, the right-wing, neoliberal PDeCAT and the center-left Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). But, beyond their competition, the most decisive battle will take place over whether the radical forces within the movement can surpass the bloc formed by the Catalan government, ANC, and Òmnium Cultural.

Events since September 20, especially the self-organization from below and the movement’s radicalization, may favor more left-wing forces, both politically (primarily the CUP) and socially. Finally, the role that Catalonia en Comú plays in this struggle will be decisive in determining whether this situation shifts left.

Until September 20, Ada Calou’s party remained passive. When the government called the referendum last year, Catalonia en Comú expected the plans to collapse, hoping that every step toward the vote would be the last and that the government would push a unilateral referendum into the indefinite future. The party only explained its position when pushed, and then it opted to defend the referendum process as a mobilization without committing to its success or calling for a massive turnout.

After the state’s repressive turn, however, Catalonia en Comú modified its position and joined the mobilization, but it did not fundamentally transform its strategic orientation. Ada Colau’s blank vote – neither “yes” nor “no” – summed up the party’s discomfort with the independence debate.

Now Catalonia en Comú must choose: either it watches the fight from a distance, or it joins the confrontation with the state and supports a constituent process. It can take this active role with twin objectives: overcoming the centralized state and breaking the Right and center-left’s hegemony over the independence movement.

To do so would not necessarily mean supporting full independence. Instead, it might prove that a rupture with the state has become the necessary condition for a federal solution. That is, without betraying its own programmatic positions, Catalonia en Comú can support the proclamation of the Catalan Republic and the opening of a constituent process.

If it stays on the margins, this could push it to the periphery of Catalan politics or, if independence is defeated, it may enjoy a rebound effect that gives them it a new medium-term success. But either way, if the party resumes the passive orientation it held prior to October 1 in the new stage that opens, it will severely affect the nature of its political project. It is not only Catalonia en Comú’s position on the independence debate that is at stake, but its own constituent and rupturist drive. The discomfort of the independence movement with the Comu's position is understandable, but this should not make the party forget the need to have a unitary policy towards them, particularly on democratic and constituent issues.

Podem has had a more proactive and committed position toward the referendum. It denied the vote’s binding nature and even called on its base to vote “no,” but these positions contradict the party’s proposal to open a constituent process.

Now Podem must decide if it will stay outside the next phase of confrontation with the state, or if it will have an active policy towards the sovereigntist bloc and help to try to overcome that bloc’s right wing.

Thus, the Left must complete three interrelated tasks: maintain the independence movement’s unified action against the Spanish state, articulate a democratic and anti-repressive bloc that moves beyond independence, and fight to re-balance Catalonia’s political forces to favor the Left.

This last point gets at a more fundamental question: what does the term independence mean, and how does it relate to the concept of sovereignty? The mainstream movement has presented independence as the solution to all of Catalonia’s problems while leaving the concept empty of concrete content. In fact, official independentism, both in its neoliberal and center-left forms, could produce independence without real sovereignty in a state that is formally independent but remains subaltern to the European Union, favorable to international trade agreements like the TTIP and to policies that serve multinationals.

The Catalan left must insist on sovereignty with all its national, social, economic, and health dimensions, not to mention its relationship to notions of democracy and solidarity against reactionary nationalism. Put another way, the Left must figure out how to link a proposal for political change with a proposal for another social, economic, and institutional model, to go beyond the change without change that mainstream independence embodies.

Contradictions

Those on the Left, both in Catalonia and the Spanish state, who have remained opposed to or outside the independence movement have often pointed out, with more or less authority, the process’s innumerable contradictions. The most notorious of all, of course, remains the presence of a neoliberal party at the head of the Catalan government, a defender of a strict policy of social cuts that never used to support independence. I have already pointed out some limits of the Catalan political process – in terms of the social base and the contending forces.

But the constant insistence on the process’s contradictions reflects an excessively scholastic attitude toward social reality itself and unfortunately often appears in many Left analyses of phenomena that fall outside their authors’ predetermined schemas.

All social processes produce contradictions to a greater or lesser extent. This comes from the very complexity of human societies and how they express conflict. A movement not only contains contradictions and limitations, but its evolution will always produce contradictory and limited results. This observation brings us back to what social theorists call the unintended consequences of social action.

Any anticapitalist strategy needs to learn how to work in the context of contradictions and limits to try and resolve the former in an emancipatory direction while widening the confines of the latter. The purest strategy is precisely the one that knows how to handle itself in an impure, contradictory, and complex world.

“Whoever expects a ‘pure’ social revolution will never live to see it. Such a person pays lip-service to revolution without understanding what revolution is,” wrote Lenin in 1916 about the Easter Rising. Today, we are not facing a revolution, but his words nevertheless apply to the Catalan reality.

Faced with the imperfections of the Catalan independence movement, the Left has two options: opt for a passive policy that will involuntarily exacerbate the movement’s deficiencies, or follow an active policy that intervenes in reality and pushes the process in a more progressive direction. The first option leads, depending on the case, toward abstract radicalism, propagandism, or institutionalist routinism. None of these outcomes have anything to do with a serious attempt to change the world.

The contradictions and limits of the five-year independence process have prompted the abrupt emergence of striking paradoxes, a term that can take on both comic and tragic valences. Certainly, the days leading up to October 1 were days of paradox. Disobedient parties called for order and calm, while leftists turned to the Catalan police. Right-wing forces appealed for institutional disobedience, disguised as complying with the new Catalan legality, while activists and anarchists lined up to vote. A reactionary government accused its citizens who wanted to organize a referendum of plotting a coup.

When social processes accelerate, as they have in Spain, all strategic thinking that does not want to be fossilized must plunge headfirst into these paradoxes, where things are not what they seem and where the consequences of actions may not always be clear.
iberia / workplace struggles / entrevista Wednesday October 11, 2017 16:05 byMario Hernández

Entrevista a Alex Tisminetzky, Secretario de Salud Laboral de la CGT Catalunya realizada el 5 de Octubre.

M.H.: ¿Qué alcance tuvo la huelga general del pasado 3 de octubre?

Alex: Desde la CGT y diferentes fuerzas sindicales se convocó a una huelga general para el pasado martes 3 de octubre. El seguimiento fue muy importante, dependiendo de la fuente se habla de distintas cifras, nosotros calculamos un 80% de seguimiento, fuentes gubernamentales un 40 o 50% pero en todo caso es la huelga general más importante que se ha dado en Catalunya en los últimos 25 años.

Y ha sido una medida de fuerza en la que la clase trabajadora catalana quería dejar constancia de que estamos en contra de la represión ante una reivindicación política de autodeterminación del pueblo de Catalunya donde se tienen que buscar formas de resolución política, que las partes pudieran llegar a un acuerdo y se pudiera votar, pero no una represión de tal calibre y la que se espera para los próximos días en Catalunya.

M.H.: ¿Qué repercusiones han tenido estos hechos en España?

Alex: Es difícil de analizar. Es un conflicto que viene de largo. Desde la CGT ha habido muchas muestras de apoyo a la huelga general convocada en Catalunya de diferentes federaciones y sindicatos del resto del Estado, hoy mismo (5.10) han hecho una concentración con miles de personas en Zaragoza, en Sevilla, en Madrid también. Por lo tanto, creemos que tenemos el respaldo de gran parte del pueblo español en el sentido de que haya una posibilidad de dar a lugar a debates políticos sin el uso de la fuerza policial y parapolicial, que también se ha dado en los últimos meses.

En España se ha dado un debate entre la izquierda, Podemos y otras fuerzas sindicales que reivindican el derecho de Catalunya de tener este debate y la derecha que estaría representada por el Partido Popular (PP) que niega este debate e impone la fuerza policial.

M.H.: ¿Cómo ve la CGT de Catalunya la salida política a esta situación?

A.: Como análisis la salida política es muy difícil porque el principal actor es el Estado español que es el PP que no tiene ninguna voluntad de negociación de ningún tipo y ha tenido el apoyo del Rey que hizo declaraciones muy duras diciendo que hay que imponer el orden constitucional por mucho que una amplia base de ciudadanos y ciudadanas de Catalunya quieran tener autogobierno o posibilidades de decidir su futuro político.

Por lo tanto, nosotros vemos el futuro muy negro ahora. Hay posibilidades de recrudecimiento del accionar policial en los próximos días. Como CGT hacemos un llamamiento a la protesta lo más pacifica posible, porque hay muchas provocaciones policiales, pero aún así, a salir a la calle a reivindicar los derechos hasta conseguir que haya un nuevo escenario en el que se puedan aplicar los derechos políticos y sociales.

M.H.: ¿Cuál es la posición política de la CGT frente a las fuerzas políticas mayoritarias de Catalunya en torno a la independencia de esa región?

A.: La CGT es un sindicato libertario muy antiguo, viene de la CNT que se fundó en 1910 y no tiene un posicionamiento claro respecto a la independencia porque dentro de los afiliados a la CGT hay quienes piensan que es mejor continuar en España, hay otros que no, y son muy diversos. Lo que sí tiene la CGT como sindicato libertario hace décadas, es uno de los puntos, es el derecho a la autodeterminación de los pueblos, de todos los pueblos del mundo y también del catalán que es del que formamos parte.

Lo que buscamos es que haya un derecho a la autodeterminación y que el pueblo catalán pueda decidir libremente su futuro y sin coacciones policiales. En todo caso desde la CGT se ha considerado que este referéndum que se convocó desde el gobierno catalán autónomo se quedaba corto, nosotros queríamos decidir mucho más, sobre el futuro político, sobre la autogestión de la economía, sobre los bancos, sobre la repartición de la riqueza, pero en todo caso siempre estaremos en defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos y concretamente del nuestro que es el catalán.

venezuela / colombia / imperialismo / guerra / opinión / análisis Tuesday October 10, 2017 23:44 byJosé Antonio Gutiérrez D.

El municipio de Argelia, en el departamento del Cauca, vive una tensa calma. Muchos sienten que la Batalla de Argelia está por venir. Y que esta batalla será clave para definir el carácter del post-acuerdo, en un momento histórico para el país que es extraordinariamente fluido. En el entendido de que también hay otro acuerdo que se viene impulsando en el proceso del gobierno nacional y el ELN en Quito, proceso el cual también debe ser apoyado y rodeado por todos los sectores populares. Los esfuerzos de estos campesinos argelianos pueden ayudar a consolidar un modelo de post-acuerdo favorable a los intereses de los pobres del campo y de las mayorías de Colombia. De acá están surgiendo alternativas, experiencias reales de democracia popular, deliberante, desde las propias comunidades.


La Batalla de Argelia, Cauca

La disputa por el territorio en clave del post-acuerdo


El municipio de Argelia, en el departamento del Cauca, vive una tensa calma. Como una zona que ha sido de fuerte influencia de las FARC-EP, naturalmente, se vive incertidumbre del porvenir y temor ante un eventual copamiento militar del espacio dejado por estos insurgentes; aun cuando no se estén viviendo enfrentamientos como los que se vivieron en otras épocas, la comunidad bien sabe que nuevas violencias pueden estar ahí a la vuelta de la esquina. Mientras la parte baja del municipio es una zona de influencia del Ejército de Liberación Nacional, cuyo Frente José María Becerra hace presencia en varios corregimientos desde El Plateado hasta San Juan de Micay, la parte alta del municipio está a la expectativa de qué ocurrirá con la implementación del proceso de paz, sin hacerse muchas expectativas ante el gobierno, al que bien conocen por su incumplimiento.

Este es quizás uno de los municipios mejor organizados en el país, empero. En esta fortaleza organizativa es donde tienen cifradas todas sus esperanzas en el porvenir. Es, además, un municipio eminentemente campesino: el 85% de la población es rural. La principal organización campesina, la Asociación Campesina de Trabajadores de Argelia (ASCAMTA), adherida a Fensuagro, ha estado a la cabeza de paros, movilizaciones, demandas y ahora de proyectos productivos para apoyar a la comunidad. Es tal la fuerza de la organización de los campesinos, que han sido capaces de enfrentarse de manera exitosa a diversos intentos de erradicación forzada por parte del gobierno central, de imposición de proyectos multinacionales y de los planes de consolidación/militarización del Estado, que este ha sido el único movimiento en todo el país que logró una Mesa de Interlocución y Acuerdos (MIA) con el gobierno central como municipio en el año 2015 –todas las otras MIA eran departamentales o regionales, pero no comprendían solamente a un municipio.

En medio de esta tensa calma, Argelia parece un territorio en disputa. Por una parte, las organizaciones campesinas que buscan, por todos los medios, consolidar su proyecto de vida, su autonomía, su proyecto de una Zona de Reserva Campesina y consolidar la vocación campesina de este territorio; por otra parte, con un ELN que tiene una presencia nada despreciable en la región y que busca también que haya definiciones respecto al proceso de paz que ellos mismos adelantan en Quito; y por otra, la institucionalidad del Estado y del gobierno central, que está pensando el territorio en términos de su militarización o “consolidación territorial” para abrir espacio a proyectos mineros y quebrar la resistencia campesina mediante la erradicación forzada, saltándose los propios acuerdos asumidos por el gobierno en el proceso de paz con las FARC-EP. La batalla por Argelia será determinante para determinar el carácter del período posterior al Acuerdo de La Habana (o mejor dicho, del Teatro Colón), este momento de transición a un futuro que aún está por determinar y que, lo mismo puede inclinarse hacia una consolidación del neoliberalismo armado y extractivista, o hacia la consolidación de alternativas libertarias, populares, y/o progresistas, fundadas en la práctica orgánica de la democracia directa desde los territorios. Cómo se defina esta batalla está por verse, nada está escrito en las estrellas. Esto dependerá de la capacidad de organización y lucha de las organizaciones populares, así como de su capacidad de articular importantes niveles de unidad que traspasen los estrechos límites de las sectarias identificaciones partidarias. Acá se necesitará, en una palabra, mucho pueblo para salir al paso de los designios del bloque en el poder.

Argelia, un territorio geoestratégico entre el Pacífico y la cordillera occidental

El territorio argeliano se encuentra en el sur del Cauca, en la cordillera occidental, desde donde nacen ríos como el Guapi, el Timbiquí, el Plateado, pero el más importante es el río San Juan de Micay, que se convierte en el eje de la región. El cañón bañado por el río San Juan, que va desde la cordillera occidental hasta las costas del Pacífico, se encuentra en una posición geoestratégica, en el cual se conectan múltiples cañones de gran riqueza natural en términos reservas de agua dulce, de recursos minerales (níquel, cobre y algo de oro aluvional) así como de biodiversidad (cuyo emblema es el Zamarrito del Pinche, colibrí de gran belleza y de apenas 10 cms., el cual vive en las zonas brumosas de la serranía del Pinche, entre los 2600 y 3000 metros de altura), con el océano Pacífico. En esta región se dan todos los pisos naturales, desde las tierras frías cuyas cumbres alcanzan los 3500 metros, hasta las tierras bajas calientes que dan hacia el Pacífico.

Esta riqueza ha sido un magneto para atraer No se conoce mucho del poblamiento prehispánico en esta región, aunque se sabe que fue poblada por diversas etnias, como los guapios, barbacoas y telembias. Lo que sí se sabe es que la vertiente Pacífico de esta región se estaba poblando de africanos cimarrones ya en épocas coloniales, y esa población constituye el grueso de San Juan de Micay (antiguamente conocida como San Juan de Mechengue) y de las veredas aledañas de Honduras y Betania, en el camino fluvial hacia López de Micay. También hubo intentos de los españoles de domesticar la selva. Evidencias de estos primeros asentamientos han sido encontradas de manera esporádica por los campesinos argelianos mientras se adentraban en las entrañas de la selva virgen. Estas evidencias se han encontrado en la forma de vasijas de cerámica cristalizada. Como el galeón español de Macondo, estos son mudos testigos, tragados por la selva, de intentos fallidos de colonización temprana.

Desde los albores del siglo XX comienzan a asentarse colonos en busca de la cera de laurel en lo que hoy es la cabecera municipal del municipio, la ciudad de Argelia, que entonces llamaron San Juan. Pero es desde la década de 1940 es que los colonos –procedentes de todas partes del país- que se asentarán definitivamente en las tierras hacia la parte baja del cañón. Comienzan a llegar desde el Bordo, por Balboa, por la parte alta. Por la parte baja, los afros subían desde San Juan de Micay. Entre 1943 y 1950, comienzan a asentarse colonos de extracción liberal, mezcla de perseguidos políticos y aventureros. En la época de la Violencia hubo algunas incursiones conservadoras en el cañón, y a los pájaros de otras regiones, acá se les conocía como matojeros, porque se escondían detrás de matojos. Esto hizo que los primeros núcleos guerrilleros aparecieran acá en Argelia tempranamente en la década de 1960, algunos autodenominándose liberal-comunistas. En 1967 Argelia, de corregimiento del Tambo y parte del Patía, se convirtió en municipio en derecho propio. Desde la década de 1970 se asentó el Frente 8 de las FARC; también hubo presencia efímera del M-19 y del EPL (quienes secuestraron a Juan José Chaux Mosquera) a finales de los 1980, en épocas de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Pero los que realmente cogieron fuerza en Argelia fueron los guerrilleros de las FARC-EP. A tal punto, que a fines de la década de 1990 se creó un frente guerrillero específicamente para este municipio, el Frente 60 “Jaime Pardo Leal”. El ELN llegaría mucho más tarde, desde El Tambo y el Pacífico, en la década del 2000, con la implantación en la parte baja del Frente José María Becerra. Prácticamente todo lo que existe en este municipio fue construido con tesón por las comunidades organizadas, que abrieron trochas, construyeron escuelas, centros de salud, todo lo que aquí hay. Ellas también han sido las impulsoras autónomas de las semanas deportivas que se celebran en todos los corregimientos desde 1983 y que son el principal mecanismo de integración social en el municipio. La tradición organizativa en esta tierra ha sido muy fuerte, llegando en el 2009 a la fundación de ASCAMTA.

Con organización y decisión de lucha el pueblo argeliano en la década del 2000 supo resistir tanto a la militarización del territorio como a la presencia de los paramilitares: en el gobierno de Uribe Vélez se profundizó la penetración militar en la región, y el 2007 se instalaron dos puestos de policía, uno en El Mango y otro en El Plateado. Estos puestos de policía coincidieron con la llegada de los paramilitares a la región, bajo la denominación de Los Rastrojos. El 2009 en El Plateado y en el 2015 en El Mango, la población sacó a la estación de policía respectivamente. De la misma manera, se han opuesto y movilizado contra la presencia del ejército en su territorio: en noviembre del 2015 y en marzo del 2016, miles de campesinos bloquearon acciones del ejército tendientes a erradicar forzadamente cultivos y a requisar materiales de productores (incluso, en la segunda instancia se les acusó de buscar robar dinero de los campesinos) [1] . Los paramilitares, por su parte, fueron exterminados por las FARC-EP hacia el 2011. En febrero de ese año, en un único combate, mataron a más de 30 paramilitares. Así se acabó la noche del paramilitarismo. Pero hoy, con la excusa de la erradicación forzada de los cultivos de coca, se cierne nuevamente sobre tierras argelianas la amenaza de la militarización y de la paramilitarización.

La coca: cultivo de la resistencia y regalo envenenado

Este fue un municipio eminentemente cafetero hasta los años de 1990. Posterior a la caída del pacto cafetero en 1989, la coca que ya existía en la región desde la década de 1970 (y que era usada por los campesinos para mambear y comercializar con los indígenas caucanos), se expandió como una respuesta a la profunda crisis económica que azotaba a los campesinos de la región. La cuestión de la coca, en Argelia así como en cualquier otra parte de Colombia, debe ser entendida en el marco de la crisis permanente de la economía campesina.

El campesinado colombiano, desde hace más de un siglo, está encerrado en un círculo vicioso en el cual tumba monte para luego ser desplazado de sus mejoras por fuerzas legales (endeudamiento, problemas de titulación, presión económica) o por fuerzas ilegales (el despojo paramilitar la más conocida), con lo cual debe comenzar nuevamente en el punto 0, selva adentro o monte arriba. En este proceso, se incrementan las propiedades de los latifundistas y esto ha llevado al país a unos niveles obscenos de concentración de tierras: el 1% de las explotaciones agrícolas concentran el 81% de la tierra, mientras que el 99% de las fincas tienen que conformarse apenas con el 19% de la tierra. Pero si se mira más en detalle, las cifras son aún más aterradoras: un 0,1% de las unidades de explotación agrícola, es decir, 2.362 unidades, ocupan el 60% de la tierra cultivable, es decir, unas 41.000.000 de hectáreas [2] . Y como cada terrateniente posee más de una finquita, estamos hablando de menos de 2.000 personas que son, literalmente, dueñas de más de la mitad del país, y frenan con su influencia parlamentaria y con la violencia practicada por los “ejércitos anti-restitución de tierras” paramilitares, las políticas tendientes a redistribuir la tierra en beneficio de millones de pobres del campo.

En este contexto es que debe entenderse el rol de la coca para el campesinado. Según Molano, “[h]ay que decir, una vez más, que el cultivo de coca ha retardado este ciclo y permite a muchos colonos conservar su mejora y librarse de las ventas forzadas de sus predios. La fumigación de cultivos ilícitos lo que hizo fue quebrarle esta defensa al colono y facilitar que las chagras fumigadas terminen, por otro método, en manos de los ganaderos” [3] . Pero no sólo de ganaderos, sino también en manos de la agroindustria o ahora también, de las concesiones mineras. Si bien es cierto que la coca ha permitido que los colonos y los pequeños campesinos, en muchas regiones de Colombia, puedan resistir al ciclo de colonización/despojo, lo cierto es que la coca es un regalo envenenado. El paquete cocalero llega con todos los vicios del paquete de la “revolución verde” pregonado por las instituciones internacionales desde la década de los 1960: particularmente con el binomio mortal de monocultivo y venenos para fumigar. Bayer gana más que todos los campesinos juntos gracias a la economía cocalera. Por otra parte, la cultura campesina en cuanto tal se debilita –pero no desaparece- con la economía cocalera más que con otros cultivos orientados al mercado (los llamados cash crops, como el café), que se compenetra de algunos de los valores “empresariales” propios de un tipo de actividad racionalizada exclusivamente en términos del retorno económico.

Con todo, la coca ha sido definida como un “cultivo de resistencia” por parte de los cocaleros argelianos porque permite la reproducción del campesinado como entidad viable –algo que no puede hacer el pan coger en zonas donde el colono tiene media o una hectárea para cultivar. En estos espacios, si no es por la coca, la unidad familiar campesina sencillamente no puede reproducirse: ni el café ni la caña pueden hacer este milagro. Todos los proyectos productivos del mundo no garantizarán la permanencia en el territorio de estos campesinos que son ya ni siquiera minifundistas, sino que surco-fundistas; por ello, se vuelva imperativo seguir luchando por una reforma agraria integral que acabe con los niveles de concentración de tierra actualmente imperantes. Conscientes de la complejidad de esta situación, es que Argelia, después de la realización del 1er Encuentro Organizativo Cocalero en El Plateado (9 de Julio 2016), fue uno de los municipios impulsores de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Marihuana y Amapola (COCCAM), que reúne a campesinos de 17 departamentos del país. En este complejo panorama, los campesinos organizados como ASCAMTA han decidido dar pasos firmes hacia la diversificación de la producción, aun cuando no esperen nada del gobierno en cuanto al cumplimiento de lo acordado en el tema de la sustitución voluntaria y concertada en el marco del proceso de paz de La Habana, y mientras siguen luchando por solucionar un problema que es de carácter estructural: el acceso a la tierra.

Recuperando la cultura campesina: dos experiencias argelianas –la finca de ASCAMTA y la Granja de la Paz

Aun ante los incumplimientos del gobierno a los cocaleros –incumplimientos que no son exclusivos a la población argeliana o caucana, sino que todos los cocaleros a nivel nacional-, los campesinos de ASCAMTA han asumido el compromiso de comenzar a diversificar la producción, volviendo a sembrar pan coger, recuperando así la cultura campesina. La asociación ha conseguido una finca de 11 hectáreas en las afueras de la cabecera municipal, que fue comprada por la Agencia Nacional de Tierras como parte de las negociaciones que la Cumbre Agraria hizo para conseguir proyectos productivos después del paro agrario del 2013. En Julio, más de 100 campesinos se reunieron en una minga para rozar y desmalezar la finca y ponerla en forma. El entusiasmo de estos campesinos socios de ASCAMTA que se apropiaron del proyecto era evidente. En esta finca ya tienen 1500 gallinas, de un total de cerca de 5000 que esperan tener: los huevos ya están todos vendidos de antemano. También quieren sembrar café, banano, plátano, invernaderos con tomates, desarrollar la porcicultura y la ganadería. En estos momentos, un grupo de compañeras están acondicionando cinco lagos que tiene la finca para criar tilapia.

En palabras del dirigente de la asociación, Carlos Buitrón, “se trata de comenzar a diversificar la producción campesina, de concientizar… esta finca es una demostración de la soberanía alimentaria para el municipio. Queremos rescatar el valor de la producción del campesino. Argelia era un municipio rico en guineo, plátano, naranjas, queremos recuperar esto y que no sea todo coca… poder irla reemplazando con pan coger.” Entre los proyectos que hay para que esta finca pueda ayudar en esta tarea, se encuentra también la creación de una Escuela de Saberes Campesinos. El SENA también se ha ofrecido para dar cursos teórico-prácticos en avicultura a los campesinos, ayudándolos a cualificarse en esta tarea. Cuando le preguntamos a Buitrón si él cree que esta finca pueda beneficiarse de los planes y proyectos que el gobierno ha ofrecido como parte de la sustitución concertada con las comunidades, él expresa sus dudas: “porque la gente no cree ya en las promesas del gobierno. Estamos ya sembrando otras cosas, pero no podemos esperar a que el gobierno cumpla, porque eso se ve difícil. A ellos solamente se les ve voluntad para imponer cosas sin traer proyectos y sin cumplir con lo acordado.” Esto es particularmente sensible, porque el gobierno quiere imponer la firma del acuerdo a la comunidad, sin los pre-acuerdos acordados y sin aun avanzar en los proyectos de desarrollo con enfoque territorial, que serían parte integral del espíritu de lo acordado en La Habana, según personas de la comunidad. Los campesinos enviaron cartas con su voluntad de sustituir voluntariamente, a la espera de que el gobierno cumpla de manera sustantiva con la creación de alternativas viables, cosa que sería posible si el gobierno se comprometiera tan sólo a poner la mitad de los recursos que ha puesto para la erradicación forzada y la respuesta militar al problema cocalero en la creación de alternativas para la sustitución. Pero no se ve esta voluntad de su parte. Según Buitrón, “sólo se ve su voluntad para imponer cosas sin hacer propuestas y sin cumplir lo acordado. Se han hecho estas cartas de voluntad, pero el gobierno nos quiere dar sólo represión sin inversión”.

Otra experiencia para recuperar esta cultura campesina y luchar por la soberanía alimentaria, se dirige hacia las futuras generaciones. En el colegio del Sinaí, se ha creado la Granja de la Paz, una experiencia para educar a los menores de edad de esta institución en preservación de la identidad campesina a través del trabajo agropecuario. También esta iniciativa busca contribuir a la construcción de paz local, generando alternativas a la economía cocalera y fortaleciendo la soberanía alimentaria de la población. También busca combatir ese modelo de “educación para el desarraigo”, según el cual el éxito para los estudiantes campesinos consiste en ir a la ciudad y abandonar los territorios. A través de la promoción del trabajo campesino se busca que el estudiante adquiera las experiencias básicas para permanecer en el campo y valorar al campesinado como un proyecto de vida válido, con proyecciones para el futuro de los jóvenes, y luchar contra la estigmatización del campesino como si fuera la encarnación del fracaso.

Esta experiencia, fundada en el 2014, ha familiarizado a más de 300 estudiantes con la producción campesina como algo más que la producción cocalera. En la granja hay porcicultura, gallinas criollas, pollos de engorde, conejos, lombricultura y desarrollo de abonos orgánicos, huertas orgánicas de pan coger, como cebolla, cilantro, plátano, yuca, maíz, pepino. Los estudiantes han salido de esta granja a replicar lo que aprenden aquí en sus fincas, muchas de las cuales ya han comenzado a ver otros cultivos aparte de la coca.

A estos dos esfuerzos, se suma el hecho de que antiguos guerrilleros farianos de esta región están avanzando proyectos productivos con la cooperativa que ha salido del marco de los acuerdos de La Habana, Ecomún. Sus esfuerzo también apuntan a diversificar la producción, sembrar pan coger y construir la soberanía alimentaria que se merece el pueblo argeliano. Todos estos esfuerzos merecen todo el respaldo y apoyo de la sociedad; desafortunadamente, más que apoyo, por parte de las autoridades, lo que se oyen son amenazas de represión y erradicación forzada, que paradójicamente, amenazan más a estos esfuerzos por construir una economía campesina sin coca, que a la coca misma.

La amenaza de la mega-minería a los sueños de soberanía alimentaria

La mayor amenaza a la cultura y la identidad campesina, viene en la forma de la locomotora extractivista impulsada por el gobierno de Santos. En la disputa por el territorio de Argelia, está comenzando a jugar un rol cada vez mayor el espectro de las multinacionales mineras que están pidiendo obteniendo concesiones mineras en este territorio, poblado por miles de pequeños campesinos que subsisten en sus pequeñas fincas gracias a la economía cocalera, y que hoy buscan diversificar esta producción y ampliar la producción de pan coger. Por ejemplo, Cerro Matoso S.A., perteneciente a la multinacional BHP Billiton, tiene una concesión de título minero de casi 15.000 hectáreas para la explotación de níquel y asociados en la región entre Timbiquí, Argelia y el Tambo. Muy probablemente el espectro de la militarización del territorio tiene mucho que ver con la implementación de estos megaproyectos que enfrentan su más grande barrera, en la oposición organizada de estas aguerridas comunidades.

Otra multinacional que ha hecho solicitudes mineras en el municipio de Argelia por un total de 20.000 hectáreas, entre los corregimientos del Plateado, el Diviso y la Belleza, es la Anglo American Colombia Exploration S.A., empresa con vínculos con la Anglo Gold Ashanti (que alguna vez controló el 50% de la AGA hasta que en el 2009, formalmente, vendió su parte) [4] . Ahí, en la quebrada de la Naranja y su desembocadura en el río San Juan de Micay, precisamente en el corregimiento de la Belleza, se ha encontrado cobre. Muy probablemente el método que se utilizaría para explotar el recurso cuprífero es la lixiviación, un método que contiene un alto riesgo de contaminación por ácidos. El mineral molido es remojado en una solución ácido mediante la cual se obtiene el metal buscado, en este caso, el cobre. En abril del 2016 llegó una carta de la Agencia Nacional de Minas, informando a la alcaldía de Argelia de la solicitud de concesión minera de 2.000 hectáreas para explotación de cobre en la Belleza. La reacción de la comunidad, al enterarse de esta solicitud, fue de organizar una reunión abierta a la que asistieron unos 200 pobladores de este corregimiento, ante la cual el propio alcalde se comprometió a oponerse a este proyecto.

De implementarse estos megaproyectos mineros, estos pequeños campesinos pasarían a la historia, y todos los esfuerzos de la asociación para lograr la soberanía alimentaria se convertirían en un aborto muerto antes de ser concebido. Esta amenaza preocupa enormemente a las comunidades argelianas, y como ha ocurrido en otras zonas del país, se está fraguando una alianza amplia para defender el territorio, el agua y la vida. Utilizando la figura de la consulta popular, hoy en día ASCAMTA está liderando un llamado a realizar una consulta en todo el municipio relativa al tema de la mega-minería. Esperan utilizar este recurso para evitar llegar a la protesta popular en contra de la destrucción del territorio. Mientras el gobierno santista está afanado en acabar con la figura de la consulta popular (o al menos, de arrancarle sus colmillos, volviéndola una herramienta inane), y mientras desconocen olímpicamente los resultados aplastantes en contra de la megaminería logrados en comunidades como Pijao, Cumaral, Cajamarca, o Piedras, los campesinos y los habitantes urbanos argelianos se aferran a esta herramienta como una manera de evitar una confrontación en la cual ellos saben que llevarán la mejor parte, según lo ha demostrado la experiencia de represión en este territorio.

La Batalla de Argelia en clave del post-acuerdo

Si bien es preocupante que ha habido algunos descalabros sociales después de la salida de las FARC-EP de la región, con incidentes de variable naturaleza dependiendo del corregimiento –las situaciones más graves se han vivido en esa interface entre farianos y elenos que es El Plateado, donde en un fin de semana en Junio fueron asesinadas seis personas-, las comunidades organizadas han mostrado una gran conciencia cívica y capacidad política para mantener un cierto orden y control social ante esta situación. En todas partes se están discutiendo y creando manuales de convivencia –muchos de los cuales existían, pero con la llegada de la policía en el 2007 fueron abandonados, quedando después los insurgentes como fuerza de control de facto. Este trabajo ha sido particularmente intenso en El Plateado y Sinaí. También se están construyendo y conformando guardias campesinas que ayuden a conservar el orden en el territorio, como organizaciones bajo la supervisión directa de las Juntas de Acción Comunal. Esto es parte de un trabajo más amplio impulsado fundamentalmente, pero no exclusivamente, por ASCAMTA. Hoy se puede ver mucha gente sumándose a esta organización, mientras se forman muchos comités de trabajo: algunos de los más fuertes son el de mujeres y el de Juventud Rebelde, pero también se están formando comités de cultura, el comité Semillas de Micay –que se encarga del deporte-, y un comité que está proyectando para el medio ambiente. Hay también una Casa de la Cultura en Sinaí desde la cual se hacen proyectos culturales con la comunidad y particularmente con los jóvenes –hay otra proyectada para El Plateado. También ASCAMTA ha empezado un importante trabajo comunicativo mediante la creación de Radio Activa, una radio de carácter cultural-social-campesino, según sus propias definiciones. Desde la frecuencia 100.7 FM esta radio desde hace meses viene difundiendo hacia toda Argelia y la zona del Pacífico (Guapi, Timbiquí, López de Micay) su mensaje de cuidado del medio ambiente, de socialización de la figura de la Zona de Reserva Campesina, de defensa de los derechos de las mujeres y de fortalecimiento de la identidad campesina. Los segmentos más importantes son los mensajes de la comunidad y el segmento noticioso. La recepción por parte de la comunidad ha sido extraordinaria, al punto que esta radio se está sosteniendo íntegramente gracias al apoyo de los comerciantes de la región gracias a los segmentos publicitarios. Para reforzar la cultura campesina, también se viene realizando desde hace tres años un Encuentro Intercultural de Saberes y Sabores Campesinos, el cual este año se realizará de los días 2 al 6 de Octubre en Sinaí.

Los campesinos de la región confían en su propia capacidad y fuerza organizativa para lograr construir una convivencia armoniosa, para trabajar y seguir construyendo sus comunidades desde el trabajo solidario y el respeto en común, como lo han hecho de siempre, en estos momentos de transición. Un aspecto fundamental en este trabajo es la creación de una Zona de Reserva Campesina para Argelia y para Balboa, que está actualmente en trámite. Hay mucha esperanza en este trabajo organizativo, pero también hay obscuros nubarrones en el horizonte. A lo que más se le teme es a una ofensiva militar-policial-paramilitar, como la que se vivió a fines de la década del 2000, que dejó una estela de muertos, desaparecidos y desplazados. Muchos piensan que es cosa de semanas para que se materialice una nueva ofensiva represiva, como las vividas en noviembre del 2015 y en marzo del 2016, momentos en los cuales las fuerzas represivas del Estado se aprovecharon del cese al fuego unilateral de las FARC-EP para violentar a la comunidad campesina.

Muchos sienten que la Batalla de Argelia está por venir. Y que esta batalla será clave para definir el carácter del post-acuerdo, en un momento histórico para el país que es extraordinariamente fluido. En el entendido de que también hay otro acuerdo que se viene impulsando en el proceso del gobierno nacional y el ELN en Quito, proceso el cual también debe ser apoyado y rodeado por todos los sectores populares. Los esfuerzos de estos campesinos argelianos pueden ayudar a consolidar un modelo de post-acuerdo favorable a los intereses de los pobres del campo y de las mayorías de Colombia. De acá están surgiendo alternativas, experiencias reales de democracia popular, deliberante, desde las propias comunidades. Por eso es tan importante hoy en día rodear a este proceso, rodear a ASCAMTA y todas las organizaciones populares de la región y sus dirigentes, no permitir que sean aislados ni que se utilice la erradicación forzada en su contra, y defender todos los esfuerzos de estos campesinos. No podemos permitir que la alternativa represiva que se cierne como una espada de Damócles sobre las cabezas de este pueblo, se materialice. Argelia debemos ser todos y cada uno de quienes creemos en una Colombia nueva, construida desde abajo, por las propias masas que trabajan y sueñan con hacer este proyecto una realidad.

José Antonio Gutiérrez D.
Guillermo Andrés Mosquera
28 de Agosto, 2017


[1] Para más detalles, revisar http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222959
[2] https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_at...d.pdf
[3] El Espectador, 8 de Julio, 2017.
[4] http://www.dinero.com/edicion-impresa/investigacion/art...45595

This page has not been translated into 한국어 yet.

This page can be viewed in
English Italiano Català Ελληνικά Deutsch



¿Què està passant a Catalunya?

¿Què està passant a Catalunya?

Tue 24 Oct, 01:51

browse text browse image

textSantiago Maldonado vit dans nos coeurs ! Oct 23 05:48 by FAR 0 comments

textSantiago Maldonado Presente! Oct 23 02:56 by Alternativa Libertaria/FdCA 0 comments

tabela_2.jpg imageΈξω η ταμπέλα γρά ... Oct 22 17:51 by Κωστής Μαργιόλης – Αλλότρια 0 comments

text¡Santiago Maldonado Vive! Oct 22 00:41 by Federación Anarquista de Rosário 0 comments

Santiago Maldonado imageSantiago Maldonado Present! Oct 21 12:06 by FAR 0 comments

textSantiago Maldonado vive! Oct 21 11:15 by FAR 0 comments

textOra che la crisi del capitale sta mostrando la propria mostruosità tra le sue pieghe, star... Oct 20 23:23 by Alternativa Libertaria/fdca 0 comments

circolazione.png imageRoma 21 ottobre, #nonèreato Oct 20 23:04 by Alternativa Libertaria/fdca 0 comments

dlm5wz0waaa4zyn.jpg imageCatalunya como oportunidad (para el resto del estado) Oct 20 18:29 by Gavroche 0 comments

cnt_2.jpg imageΨηφίζοντας στην \... Oct 19 19:30 by Δ.Β. - Κ.Φ. 0 comments

imagen.jpg image[Catalunya] Desbordarlo Todo. A por el Pastel Entero. Oct 19 14:36 by Martín Paradelo 0 comments

download.jpg imageΝίκη στους Nuriye Gülmen και S... Oct 16 17:52 by Ελευθεριακή Πρωτοβουλία Θεσσαλονίκης 0 comments

textLavagem de dinheiro e a hipocrisia estruturante do Sistema Financeiro Internacional Oct 15 08:04 by BrunoL 0 comments

textRallying for Choice in Belfast Oct 14 00:31 by Kellie 0 comments

textThe WSM on the struggle for abortion rights in Ireland Oct 13 23:32 by National Conference 0 comments

The front of the march passed the GPO imageMarch for Choice 2017 - report & video from Dublin Oct 13 23:03 by Dermo & Andrew 0 comments

kustodiev_the_bolshevik.jpg imageΔικτατορία του π`... Oct 13 19:22 by Κ. Μπερνέρι 0 comments

textWelfare aziendale - ulteriore strumento per ridurre il costo del lavoro e far avanzare i p... Oct 13 18:30 by Alternativa Libertaria/FdCA 0 comments

Protest in Freedom Park, south of Johannesburg on 8 May. Photo by: Jonathan Payn (ZACF) imageSouth Africa: Fueling the Fire Oct 12 19:58 by Shawn Hattingh 0 comments

cnt_olot1024x5761024x576.jpeg imageCataluña: Desborde o Tsunami Oct 12 06:34 by Miguel Pérez 0 comments

masacretumaco.jpg imageDe la tragedia a la farsa: la represión estructural muestra el cobre en Tumaco Oct 12 05:58 by José Antonio Gutiérrez D. 0 comments

textOctober 2017 Kate Sharpley Library Bulletin online Oct 11 18:37 by KSL 0 comments

textCatalonia’s Paradox Oct 11 16:55 by Josep Maria Antentas 0 comments

cgt_1.png image"El 3 de octubre fue huelga general más importante que se ha dado en Catalunya en los últi... Oct 11 16:05 by Mario Hernández 0 comments

Argelia, Cauca, desde el corregimiento de la Belleza (Fotografía de José Antonio Gutiérrez D.) imageLa Batalla de Argelia, Cauca: La disputa por el territorio en clave del post-acuerdo Oct 10 23:44 by José Antonio Gutiérrez D. 0 comments

543002_1.jpg imageLa sangre de Llorente, Tumaco: masacre e infamia Oct 10 23:12 by José Antonio Gutiérrez D. 0 comments

ghonml83.png imageΓια την καταστολ^... Oct 08 19:13 by CGT Barcelona 0 comments

img20170920wa0050.jpg imageEntrevista a Embat: “No nos da miedo vivir momentos históricos. Hemos visto que por fin te... Oct 08 03:22 by José Antonio Gutiérrez D. 0 comments

fascismo_brasileiro_2017.jpg imageA Nova República acabou: a esquerda ainda não ressurgiu e o fascismo de mercado insiste em... Oct 07 04:58 by BrunoL 0 comments

1504445232185.jpg imageStatement on Marriage Equality Survey Oct 05 20:50 by Melbourne Anarchist Communist Group 0 comments

more >>
© 2005-2017 Anarkismo.net. Unless otherwise stated by the author, all content is free for non-commercial reuse, reprint, and rebroadcast, on the net and elsewhere. Opinions are those of the contributors and are not necessarily endorsed by Anarkismo.net. [ Disclaimer | Privacy ]